¿Alberto podrá frenarlo tras canje de deuda?


Durante el período de gobierno de Fernández, Argentina sólo tendrá que respaldar vencimientos de bonos por 9,5% de lo que marcaba el cronograma diferente

El acuerdo con los acreedores que acaba de rubricar el Gobierno le permitirá a Alberto Fernández transitar su mandato con vencimientos de la deuda -con los inversores privados con títulos bajo carta extranjera- mucho más holgados de los que le había dejado su antecesor, Mauricio Macri.

En concreto, hasta fin de 2023 -cuando termine su mandato- el país deberá respaldar tan sólo u$s9,50 de cada u$s100 que debía abonar antiguamente de la reestructuración ya acordada con los principales fondos de inversión.

El ministro Martín Guzmán aseguró que la negociación permitió dominar los intereses de un monto estimado en u$s7 promedio a u$s3 por cada u$s100 en poder de los bonistas, adjunto a una reducción del hacienda de tan sólo el 1,9 por ciento.

Para pasarlo en despejado: durante el período 2021-2023, la Argentina tendrá que hacer frente al vencimiento de bonos por u$s2.800 millones, contra los u$s29.300 millones que vencían antiguamente del acuerdo.

Es aseverar: habrá un parquedad por u$s26.500 millones durante los próximos tres abriles. Un monto que se eleva a u$s29.700 millones si encima se agregan los vencimientos de bonos emitidos bajo carta regional, cuya reestructuración saldrá del Congreso.

El parquedad universal por unos u$s42.000 millones al que habilitará el pacto con los bonistas (y la reestructuración de la parte bajo ley regional), de acuerdo a los números oficiales, se producirá en su viejo parte durante el mandato de Alberto Fernández.

Guzmán logró un alivio importante, pero debió adelantar el cronograma de pagos para convencer a los acreedores

Guzmán logró un alivio importante, pese a que tuvo que avanzar el cronograma de pagos para convencer a los acreedores

Los plazo a fondos extranjeros

Con el nuevo cronograma, durante 2021, por caso, de los u$s10.300 millones que la Argentina debía respaldar en presencia de del acuerdo, ahora tan pronto como deberá desembolsar aproximadamente de 100 millones de dólares.

Y al año posterior -en 2022-, habrá que saldar unos u$s1.000 millones (contra los u$s10.100 que venían originalmente). Y, en el año 2023, ahora habrá que abonar u$s1.700 millones, por debajo de los u$s8.900 millones originales.

Para 2024 -el primer año del próximo inquilino de la Casa Rosada- igualmente habrá un parquedad importante: de vencimientos de deuda por u$s6.800 millones se pasará a otros por u$s2.400 millones.

A partir de 2025 disminuyen los ahorros. Contra vencimientos originales por u$s5.500 millones, ahora se pasó a obligaciones por u$s5.700 millones.

Entre la primera propuesta de Martín Guzmán hasta la que finalmente se consensuó con los acreedores extranjeros, se agregó valía por 13.300 millones de dólares.

En definitiva, un alivio, aunque la crisis sigue estando presente. «Aca no se acaban los problemas. Es un paso importante, pero no resuelve todos nuestros problemas», se sinceró el ministro Martín Guzmán durante la conferencia de prensa en Economía, durante la tarde del martes, al presentar los datos del acuerdo.

El Gobierno confía en que el acuerdo rubricado en la amanecer del martes servirá para avanzar y, lo más pronto posible, mostrar datos positivos de la crematística.

Aunque los funcionarios saben que buena parte de ese proceso depende de la expansión de la pandemia -como en el resto de los países-, en la particularidad de la Argentina, este acuerdo supone el primer nota estabilizador de los últimos abriles.

Desde abril de 2018, la volatilidad del tipo de cambio impidió hacer planes. Y la crematística se hundió en la recesión, que la pandemia profundizó.

El primer impacto sobre la City fue una suba en bonos y acciones y una baja en el dólar

El primer impacto sobre la City fue una suba en bonos y acciones y una muerto en el dólar

Objetivo: estabilización cambiaria

El diagnosis de Guzmán parece acertado: el acuerdo no resuelve la crisis pero le pone un horizonte a las variables. Sobre todo a la cotización del dólar, tan sensible para la crematística argentina (y para los argentinos).

Por lo pronto, la aspiración de los funcionarios radica en que los denominados «dólares alternativos» tendrán un  techo en el corto plazo. A diferencia de lo que sucedía hasta el fin de semana, ahora muchos creen que la cotización de $140 del dólar «blue» de la semana pasada pudo ser un techo en términos reales.

«Si compraste dólares, vendelos», recomendó el economista Emmanuel Álvarez Agis, una vez oficializado el acuerdo con los fondos extranjeros, dando cuenta de la perspectiva de estabilidad financiera que se abrió tras la conciliación.

También habrá oportunidades para las empresas grandes. Sobre todo para aquéllas que mantienen deudas en moneda dura, y que muy probablemente ahora dispongan de un mercado para refinanciar esos pasivos. Se calcula que esas compañías acreditan deudas por unos u$s16.000 millones.

En ese mismo sentido, desde las cámaras empresarias venían reclamando un pronto acuerdo por la deuda para emplear la eventual caída del «riesgo país» y la tasa de interés cero que rige a nivel internacional.

Por fuera del mercado de la deuda propiamente dicho, la expectativa oficial -tal cual lo volvió a mencionar el presidente Fernández- pasa por retornar al sendero del crecimiento financiero, lo más rápido posible, y dejar antes la crematística pandémica.

Guzmán reiteró en la tarde del martes que no habrá un plan con medidas. Pero el Ejecutivo, en los hechos, hilvanará distintas iniciativas para emplear el «momentum».

De hecho, en las próximas semanas se enviará al Congreso el plan de Presupuesto 2021, con las pautas fiscales. Según trascendió de fuentes extraoficiales esa iniciativa será cautelosa desde el punto de tino fiscal, con la idea de transitar desde el próximo año en dirección a un ordenamiento de las cuentas públicas, que la pandemia puso «patas para arriba».

También habrá un plan monetario, que igualmente intente un ordenamiento de la expansión de peculio de los últimos meses, una dinámica totalmente incluida por los perjuicios de la pandemia.

Y, como telón de fondo, el puesta en marcha de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Algo que, con toda dialéctica, Guzmán expresó como «necesaria», regalado que la Argentina no tiene ninguna chance de hacer frente a los abultados vencimientos de la deuda con el organismo, por un total de u$s44.000 millones, concentrados entre 2021 y 2023.

Esa negociación con el Fondo será esencia para despejar cómo serán los próximos abriles de la crematística argentina. «Hay que ir a negociar con el cuchillo entre los dientes y sin la billetera», recomendó Álvarez Agis.

¿Será el maniquí a seguir por Alberto F.? Por ahora, lo único que se intuye es que esas conversaciones, allá de la «buena onda» que viene mostrando Kristalina Georgieva -directora director del FMI– serán durísimas. Acaso tanto o más agrias que con el duro Larry Fink.

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