así será el pacto entre empresas y gremios


Los funcionarios creen que están dadas las condiciones para un gran acuerdo que limite enseres nocivos de la «puja distributiva» y facilite la reactivación

El funcionario que acepta el ida y revés con iProfesional a condición de prolongar  su anonimato es concluyente: «La decisión ya está tomada y sólo esperamos que el Presidente indique el timing. Esta vez va en serio«, asegura.

Se refiere a la posibilidad concreta de una convocatoria a los principales grupos empresarios y a los referentes sindicales para concretar, esta vez sí, un acuerdo de precios y salarios.

La viabilidad de ese escena la dio, por primera vez desde que estalló la pandemia, la subjefa de Gabinete, Cecilia Todesca Bocco. «En la salida de la pandemia vamos a necesitar de un acuerdo social de precios y salarios. Es algo sobre lo que venimos trabajando con los distintos sectores. Es un camino dificultoso, pero creo que hay un gran entendimiento en los sectores respecto de la necesidad de esta instancia», dijo la funcionaria.

A la luz pública, Todesca se ha convertido en una voz cada vez potente sobre el pensamiento financiero de Alberto Fernández. De ahí la relevancia de su mención a la búsqueda del acuerdo.

En la evaluación que hacen los funcionarios, un acuerdo de precios y salarios entre empresarios y trabajadores resultaría «fundamental» a la salida de la pandemia. «Es un esquema de coordinación espectacular», razona el funcionario consultado delante la pregunta de iProfesional sobre la viabilidad del asunto.

La expectativa oficial refiere a que un pacto de este tipo quitaría del medio la inexcusable competencia entre empresarios y gremios, y asimismo entre los gremios entre sí, que en los casos que se vuelven agresivos suelen perjudicar los procesos de reactivación económica.

Previsibilidad sobre el dólar y las tarifas

Desde el Gobierno plantean que habría un sendero sobre el que se movería el tipo de cambio y las tarifas. Se tráfico de costos estructurales para los empresarios. Sobre el dólar, el propio Alberto F. definió que tendrá un valencia competitivo «que nos permita vender al mundo».

La Casa Rosada asimismo cree las tarifas son críticas a la hora de charlar de la rentabilidad empresaria y del rendimiento de los salarios. Por eso el propio patrón de Estado decidió que el congelamiento continuará hasta fin de año. Pero que, de ahí en más, los costos de los servicios públicos deberían moverse de tal forma que no desincentiven las inversiones en ese sector, pero que no se vuelvan impagables.

«Este es el momento óptimo para encarar un acuerdo entre empresarios y sindicalistas. Todos se dan cuenta que poco tienen que poner para salir de la crisis. Todos entienden que la situación es gravísima y que, si no la superamos, unos y otros van a seguir perdiendo», arriesga el funcionario que, de encauzarse ese diálogo, seguramente tendrá un rol protagónico.

A comienzos de año, el Gobierno (por entonces recién asumido), intentó una convocatoria a la CGT y a los máximos referentes empresarios pero ese acercamiento se complicó a los pocos metros de pasar delante un temprano tironeo entre las partes. Luego llegó el coronavirus y esa memorándum quedó sepultada por la sorpresiva e inquietante efectividad.

«Ahora es distinto. La situación no tiene nada que ver con aquel escenario de enero y febrero. Estamos en otro mundo, con otras necesidades y otra economía. Nada que ver», refiere la fuente.

Héctor Daer y Alberto Fernández: el Gobierno quiere recomponer relaciones con los sindicatos mediante un pacto salarial

Héctor Daer y Alberto Fernández: el Gobierno quiere rehacer relaciones con los sindicatos mediante un pacto salarial

La última vez que hubo una reunión tripartita ocurrió el zaguero 10 de marzo. Hace «apenas» 150 días. En el Ministerio de Economía, con presencia de todo el equipo financiero, y con la primera plana de la CGT y de la UIA con la COPAL, los avances fueron nulos. Pareció más a una puesta en campo y la bandera de largada alrededor de futuras negociaciones que a otra cosa.

Diez días luego de esa cumbre, el inicio de la cuarentena modificó absolutamente toda la efectividad. Y la posibilidad de una negociación entre las partes quedó sepultada, hasta que ahora el propio Gobierno vuelve a impulsarla.

Los más entusiastas creen que el gastado bueno entre la UIA y la CGT para prorrogar el acuerdo sobre suspensiones en medio de la crisis -sellado en las últimas horas- allana el camino para ir alrededor de un pacto de fondo, que piense en el país de los próximos tiempos; el de la post pandemia.

«Ahora es posible»

El optimismo de los funcionarios tiene una razón adicional: el hecho de que la Argentina llegara a un acuerdo con los acreedores por la deuda resulta secreto para un pacto entre empresarios y sindicalistas.

Sin default a la instinto y despejados los vencimientos de la deuda para los próximos abriles, la posibilidad de que el Gobierno encare -de forma creíble- un proceso de acuerdo de precios y salarios está más a la mano que nunca.

¿Por qué? Básicamente porque Economía ya sabe cómo serán los flujos de dólares para los próximos abriles. Y si adecuadamente le desidia encarar la negociación secreto con el Fondo Monetario Internacional, la posibilidad de que las empresas accedan al mercado financiero ya es palpable. Se tráfico de un insumo decisivo para que asimismo las compañías tengan en el radar su propio flujo de capitales.

Y asimismo, llegado el caso, puedan programar inversiones. Ya sea porque el Banco Central les asegure los dólares para importar insumos como para planear las futuro al mercado voluntario de crédito.

«Por eso también es importante que el Gobierno apure las negociaciones con el FMI», plantea un patrón, director en una de las cámaras sectoriales que se sentará en la mesa de negociaciones.

El descontrol inflacionario es el principal temor del Gobierno si se produce una

El descontrol inflacionario es el principal temor del Gobierno si se produce una «puja distributiva»

Martín Guzmán ya avisó que esas conversaciones serán duras, extensas, «complejas». Pero que las iniciará en las próximas semanas. Muy posiblemente en simultáneo con la presentación del Presupuesto 2021 en el Congreso, con las pautas que -justamente- definirán la era post pandemia.

En su rally mediático del fin de semana, el ministro de Economía dejó algunas pistas de las columnas sobre las que se apoyará esa salida de la pandemia. Un punteo de esos pilares:

  • Ir alrededor de un ordenamiento fiscal, tras lo que seguramente será un dita récord en el año de la pandemia.
  • Una reducción de los subsidios económicos, planteado incluso para lo que será un 2021 electoral. ¿Será efectivamente así?
  • Consistencia monetaria.
  • La puesta en marcha de instrumentos en pesos para el peculio.

La idea que averiguación transmitir el ministro es que el Gobierno piensa una salida de la crisis basada en la consistencia fiscal. Y, bajo ese situación, dar el espacio para que empresarios y sindicalistas se pongan de acuerdo en el rumbo, ahora que la Argentina ya tiene encaminada la situación de la deuda.

Suena avaricioso si se tiene en cuenta que el país atraviesa su tercer año consecutivo de recesión, sin un horizonte claro a la instinto, y sin que haya mínimos acuerdos.

La diferencia, ahora, es que la recaída de la crisis -y la efectividad de una Argentina fundida y empobrecida- obliga a funcionarios, empresarios y sindicalistas a encontrar la forma de hacer al país viable para los próximos abriles. ¿Lo lograrán?

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