Así son los vinos de la relanzada línea Killka, de Salentein


La bodega, ubicada en Valle de Uco, está presentando nueva imagen y nuevos vinos para esta clan que ya cumplió casi nueve primaveras

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Corría el 30 de junio de 2011 cuando Salentein, emplazada en Valle de Uco, presentaba en sociedad su flamante cadeneta de vinos Killka, nombre vinculado con el espacio de arte que posee en su imponente bodega.

Pasaron entonces casi 9 primaveras, tiempo suficiente para darle un upgrade a esta clan de vinos, que ahora llega con imagen renovada y incluso con poco interesante por contar en el aspecto que más importa: la calidad de los vinos.

La clan Killka en este 2020 se reestrena de la mano de cinco etiquetas: Malbec, Cabernet Sauvignon, Corte de Tintas, Chardonnay y Sauvignon Blanc. Y están llegando a supermercados a un precio sugerido de $345, un valía muy competitivo para los tiempos que corren cuando se acento de vinos de adhesión viso.

Es que, más allá del cambio estético, lo que proponen estos vinos es interesante. Con sus diferencias lógicas, hay un hilo conductor: son vinos equilibrados, con buen peso y presencia, pero exaltado bebibles, frescos sin exageraciones y con un atinado uso de la madera.

De la cadeneta elegimos Killka Malbec 2018, que resulta delicioso con su paleta clásica de frutas rojas, flores y una cuba sutil que suma poco de chocolate y tabaco. Es un Malbec que juega honrado, que no oculta sus capas y que, una vez servido, revela en la copa el concepto que buscó logar el enólogo, Carlos Bauzá. Muy bueno incluso su paso sabroso, fluido, poco sucroso pero sin volverse empalagoso. Armónico y con todo en orden. En esquema, un caldo bebible que no pesquisa cautivar con falsos dulzores.

Este Malbec, como el resto de los tintos, provienen de viñedos propios de Salentein, ubicados en Tunuyán, entre los 1.050 y 1.200 metros sobre el nivel del mar y donde, según Bauzá, «se obtienen uvas de calidad superior, con buena acidez natural y concentración en condiciones climáticas frescas».

Hablemos ahora de Killka Chardonnay 2019. Este nuevo blanco se luce con su trompa fresca, sin sobreactuaciones, con una trompa claramente dominada por las frutas de pepita, tipo pera y manzana, con un resabio tropical y toques de madera sutiles, pero que lo acercan más a los Chardonnay maduros que a los verdes que gritan «¡acidez!». En boca es balanceado, de paso amable, no muy espléndido, con una linda mordacidad. Deja un retentiva a manzana verde mixeado con ananás. Blanco valentísimo de esos para tener dos o tres botellas en la heladera y premiarse cualquier tenebrosidad.

VINOS | Killka Chardonnay

Salentein tiene un as bajo la manga para los blancos y son sus fincas ubicadas en la Indicación Geográfica San Pablo, a un promedio de 1.300 metros sobre el nivel del mar. Si no fuiste tratá de pasar revista esa zona del Valle de Uco: es un microclima diferente en la Provincia, con una flora distinta y con un promedio de temperaturas mucho más bajas, que son una señal a la hora de obtener blancos con sana prudencia y grata mordacidad.

Conclusión: en este peleado segmento de precios, Salentein llega con nuevas etiquetas para competir. Y la bodega sale victoriosa frente a muchas alternativas de la competencia.

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