Bolivia en disputa | Página12


Estamos cada vez más cerca de las elecciones presidenciales en Bolivia. Una cita que se repite en menos de un año, en el que ha ocurrido absolutamente de todo: una nueva presidenta sin votos fruto de un moradura de Estado; gran convulsión política y social, Evo en el deportación, cambio del Entraña Electoral, muchas decisiones sustanciosas en materia económica e internacional, nuevas elecciones con muchas caras nuevas y, para colmo, una pandemia de grandes dimensiones.

Con tanta densidad de sucesos notables en tan corto periodo de tiempo, se torna efectivamente complicado caracterizar el flagrante círculo electoral. Casi ningún hecho ocurrido aún ha tenido el tiempo suficiente para dejar su propia huella. Se fueron solapando acontecimientos, unos tras otros, que hacen que estemos en presencia de un momento en extremo incierto, una suerte de tempo en disputa empachado de contradicciones, algunas creativas y otras destructivas, sin retener cuál será el sentido del reordenamiento político y electoral resultante de este magma boliviano.

La última sondeo de CELAG, sumada a otras cuatro realizadas en este postrero año, nos ayudan en parte a disponer de algunas pistas y hallazgos para descifrar el enrevesado puzzle político-electoral boliviano. He aquí algunos ejes claves:

1. La presidenta interina Áñez fue fagocitada por su propia diligencia. Su imagen positiva se viene debajo (26,6%), al mismo tiempo que aumenta el descontento por la diligencia de la finanzas (65%) y de la pandemia (60%). A eso hay que sumarle la sensación mayoritaria de que se alcahuetería de un Gobierno corrupto. Todo índica que Áñez ya fue, y la gran duda es si continuará hasta el final o se bajará ayer. Esto dependerá de cómo quiera y pueda negociar, y con quién.

2. La población boliviana se empobrece sin que nadie lo impida. En muy poco tiempo, ha habido un reenclasamiento financiero gafe. El 38% ha dejado de percibir la totalidad de los ingresos y el 52% una parte de los mismos. Existe una mayoría (64%) que considera que las ayudas económicas del flagrante Gobierno fueron insuficientes.

3. A pesar de tanto vaivén, perdura una matriz de sentidos comunes progresistas. El 70% está en contra de las privatizaciones de servicios básicos y sectores estratégicos; se valora el rol del Estado en la finanzas (74%); se desea ampliar el sistema conocido único de salubridad (90%); gran mayoría a valimiento de suspender suscripción de deuda y renegociar (62%), e incluso dejar de fertilizar y exigir condonación (21%); y mayor respaldo a un impuesto que afecte a los súper ricos (64%).

4. Ni el moradura de Estado, ni la represión ni la persecución legal y mediática logran hacer desaparecer la principal fuerza política del país. A día de hoy, el candidato del MAS, Luis Arce, goza de un 41,9% de intención de voto proyectado (sobre válidos). Su principal adversario, Carlos Mesa, queda allí, a 26,8%.

5. El voto útil será nuevamente el gran actor en la próxima cita electoral. ¿Hacia qué dirección se decantará? ¿A qué candidato irá a detener este “voto en contra de”? Todo depende del eje plebiscitario que se imponga en este tramo final de campaña. Ciertamente, con números en la mano, Arce necesita mucho menos para cobrar en primera envés de lo que precisa Mesa para forzar una segunda. Arce todavía podría conseguir a convencer a un sector que no tiene valoración definida sobre él, y igualmente podría atraer a los votantes del candidato Chi Hyun Chung, por su proximidad en cuanto a algunas ideas y propuestas. Tiene a su valimiento el voto útil para que no impere un maniquí financiero debilitador. En el otro banda estará Mesa, que procurará vocear al voto útil para que no gane el MAS. En la alternativa de octubre del año pasado le funcionó para crecer, pero no tanto como para forzar una segunda envés. Se quedó a 10,3 puntos de diferencia. Ahora puede repetirse una situación parecida, con la particularidad que existe Camacho, el candidato cruceño de ultraderecha, que podría granjear parte del voto en fuga de Áñez y que, encima, es mucho más beligerante contra toda propuesta que venga del poniente del país, aunque venga de Mesa.

Queda poco tiempo de campaña electoral. Sin secuestro, entregado el ritmo de los sucesos en Bolivia, podemos afirmar que aún resta mucho. Todo está por estar. Lo claro es que la finanzas, en el sentido más habitual del término, será central. Y igualmente es seguro que aquellos que fueron -por activa o por pasiva- responsables del moradura de Estado, no habrán remado tanto para dejar que vuelva a cobrar el MAS tan fácilmente. Ojalá las elecciones sean limpias y sin proscripciones de ningún tipo. Veremos. 

+ Director CELAG



FUENTE

Be the first to comment on "Bolivia en disputa | Página12"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*