cómo la fuga de ahorristas alivia a AFIP


En un entorno de ofensa verdadero de colecta, el nuevo tributo pensado para desincentivar la adquisición de dólares es el «premio consuelo» fiscal de cada mes

Es uno de los principales dolores de comienzo para el Gobierno y, paradójicamente, asimismo es uno de sus grandes alivios: en la medida en que la demanda de los ahorristas por los dólares aumenta, el impuesto PAIS que se aplica a la adquisición de dólares se transformó en uno de los rubros que ayuda a sostener la alicaída colecta tributaria.

El ingreso que tuvo la AFIP por ese impuesto fue en julio de $20.000 millones, mientras que en junio había representado $14.000 millones y en mayo $11.900 millones. En definitiva, un aumento imparable, para un impuesto que en sus siete meses de vigencia ya lleva acumulados $67.723 millones.

Y ya supera en monto recaudado a otros tributos como Bienes Personales, Derechos de Importación e Impuesto a los Combustibles.

Es, de alguna forma, como lo que le ocurre a los gobiernos que gravan a los cigarrillos como una política de sanidad pública para desincentivar el consumo, pero en determinado momento descubren que el ingreso por ese impuesto es tan suspensión que si de cardenal todo el mundo dejara de fumar se le generaría un problema a las arcas fiscales.

En el caso del dólar, la cuota de u$s200 por persona que mensualmente se habilita a la adquisición está en franco crecimiento, al punto que ya puede ratificarse que el 30% que se aplica por el impuesto PAIS es uno de los escasos rubros de la colecta tributaria que tiene un crecimiento asegurado.

La AFIP está sufriendo una caída de la recaudación tributaria en términos reales en casi todos los rubros, con excepciones como el impuesto PAIS

La AFIP está sufriendo una caída de la colecta en términos reales en casi todos los rubros, con excepciones como el impuesto PAIS

Las compras de dólares de junio según el postrero referencia cambiario del Banco Central fue de u$s778 millones, de los cuales u$s629 millones correspondieron a fines de atesoramiento y el resto al plazo con tarjetas de crédito o servicios cotizados en dólares. En todos los casos se aplica el impuesto PAIS.

El monto implica una suba de 78% respecto de lo que se había demandado en mayo. Y para el ya terminado mes de julio, se estima que hubo compras de cuatro millones de ahorristas, lo que hace prever que, pese a los esfuerzos del Banco Central por practicar controles como el de los «coleros» digitales, asimismo el monto vendido muy superior, como quedó evidenciado en los datos preliminares de la AFIP.

Y la tendencia continúa: a arbitrar por lo ocurrido en los bancos durante las primeras tres jornadas hábiles de agosto, asimismo la próxima colecta marcará un incremento de este nuevo impuesto. De hecho, el pasado lunes colapsaron las páginas web de las entidades bancarias frente a el masa de las operaciones de compras, poco que no había ocurrido en todo el año.

¿Cuánto peor, mejor?

En contraste, el resto de los rubros del a colecta impositiva siguen mostrando fuertes variaciones negativas en términos reales. Por caso, el IVA tuvo un aumento nominativo de 10,1% frente al mismo mes de 2019, cuando la inflación acumulada en el período fue de 43%.

Un panorama dudoso, que lleva a un pronóstico de adeudo fiscal de 10% para este año.

También cayó en términos reales la colecta por Ganancias suba de al punto que 8,7% interanual-, aunque la AFIP aclaró que hubo factores extraordinarios que agravaron la caída, como  la nueva extensión en el plazo para que las personas humanas presenten sus declaraciones juradas y paguen los saldos correspondientes al período fiscal 2019.

La explicación es dialéctica: los principales impuestos están ligados al nivel de actividad y, por lo tanto, su colecta tiende a decrecer cuando el país ingresa en una período recesiva, como ocurre actualmente. Es lo que los economistas llaman «comportamiento pro-cíclico».

En cambio, hay algunas excepciones en las que se observa un incremento de la colecta cuando las cosas van mal. El impuesto PAIS es el ejemplo consumado, porque la demanda de dólares está directamente vinculada a la desconfianza sobre la marcha de la hacienda.

De hecho, el principal aliciente para que el sabido compre dólares es el tamaño de la brecha entre los dólares paralelos –el «blue», el dólar MEP y el «contado con liqui»– respecto del tipo de cambio oficial.

La compra de dólares online llevó a un colapso de las páginas web bancarias el lunes pasado

La adquisición de dólares online llevó a un colapso de las páginas web bancarias el lunes pasado

Ahora, con la consecución de un acuerdo para el canje de la deuda, se abrió cierto ganancia de expectativa en el sentido de que esa brecha pueda recortarse. Pero, a pesar de ese eventual alivio, todo indica que la demanda de dólares por parte de los ahorristas podrá continuar, donado que el Banco Central sigue aferrado a una política de devaluación muy progresivo, en la que el tipo de cambio funciona como áncora de los demás precios.

Es por eso que nadie en el sistema financiero cree que en el corto plazo vaya a ocurrir una merma en la demanda de dólares. Más proporcionadamente al contrario, todo indica que se batirán récords de colecta del impuesto PAIS en todos los meses venideros.

Al frente del Banco Central, Pesce sigue sufriendo por la situación, pero su colega Mercedes Marcó del Pont, desde la AFIP, recibe el premio consuelo por la ola dolarizadora. Acaso, como ideóloga del cepo y del nuevo impuesto PAIS, sea un premio proporcionadamente justo.

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