David Trezeguet: «Los primeros seis meses en River fueron una locura extrema»


El 17 de julio de 1994 Brasil venció por penales a Italia en el estadio Rose Bowl de California en Estados Unidos y se consagró campeón del mundo. Un mes antaño, en Vicente López, con la camiseta de Platense debutaba un adolescente de 16 primaveras, encanijado, morocho y con pelo voluminoso en un enfrentamiento en presencia de Gimnasia La Plata​ por el Clausura ’94 del fútbol argentino que al finalizar tuvo un control antidoping sorpresa para los 32 futbolistas.

Ese pibe que había nacido el 15 de octubre de 1977 en Ruan, la hacienda de la región de Normandía, al ártico de Francia, mientras su padre, Jorge, jugaba en el equipo de esa ciudad, pero que se había criado entre Villa Martelli y Florida, en el ártico del conurbano porteño, no sabía en ese momento que cuatro primaveras luego estaría en el Stade de France, en París, abrazando la copa más preciada por todo futbolista entre sus manos, luego de que la selección francesa goleara 3-0 a Brasil y se consagrara por primera vez campeona del mundo.

Veintidós primaveras luego de esa conquista, que le cambiaría la vida y le marcaría la carrera, a los 42 primaveras y con el mismo look con el pelo rasurado con el que se lo conoce desde esa época, David Trezeguet atiende el llamado de Clarín desde Turín, donde vive desde hace reinstaló desde hace poco más de un quinquenio ya que se desempeña como embajador de la Juventus, club en el que jugó una división e hizo historia. Y mientras de fondo se audición la voz de su pequeño hijo de dos primaveras (tiene otros dos, ya adolescentes, de su primer bodorrio), consulta si se lo audición correctamente. La voz se oye clara. Tan clara como sus palabras para expresar los diferentes conceptos para susurrar de la hogaño, para explicar lo que quiere para su futuro y para memorar su pasado.

David Trezeguet junto a sus compañeros de la Selección de Francia y la copa del mundo en los festejos por las calles de París en 1998. Foto: Rick Bowmer.

David Trezeguet pegado a sus compañeros de la Selección de Francia y la copa del mundo en los festejos por las calles de París en 1998. Foto: Rick Bowmer.

Y entre su pasado, la Copa del Mundo se impone por sí sola. Tanto es así que en una de las fotos que llegan luego de la entrevista él se encuentra levantando nuevamente el trofeo de oro sólido de 18 quilates que pesa 6,170 kilogramos. Esa copa que por televisión, en su casa de Villa Martelli, cuando todavía no había cumplido los 9 primaveras, le vio vigorizar a Diego Armando Maradona​ en su casa de Villa Martelli.

“Diego fue mi ídolo y crecí con su imagen levantando la Copa en México ’86. Y doce años después tuve esa misma imagen mía en Francia ’98. Fue fuerte, muy fuerte”, dice en un tramo de la charla con una mezcla de sorpresa, pasmo y orgullo.

Un joven David Trezeguet formando parte del plantel de la Selección de Francia que fue campeón del mundo en 1998. Foto: REUTERS

Un novicio David Trezeguet formando parte del plantel de la Selección de Francia que fue campeón del mundo en 1998. Foto: REUTERS

-Hay millones de jugadores en el planeta y unos pocos campeones del mundo. Vos sos uno de ellos, ¿qué te genera?

-Lo viví muy cachas emocionalmente. Pero a esa momento la advertencia nunca está. Me di cuenta lo que significaba ser campeón del mundo cuando fui siendo más prócer, más cuando me retiré que en aquel momento que tenía 20 primaveras. Es poco emotivo. Lo que me tocó residir fue muy bueno como incluso hubo cosas negativas que forman parte de la vida del futbolista. Por eso siempre digo que los grandes futbolistas son los que se levantan luego de una derrota. Siempre seguí esa idea y fue un poco mi guisa de pensar y de residir.

David de Trezeguet marca de cabeza su gol en el Mundial 1998 a Arabia Saudita. Foto: Remy De La Mauviniere.

David de Trezeguet marca de capital su gol en el Mundial 1998 a Arabia Saudita. Foto: Remy De La Mauviniere.

-¿Cuándo te sentiste así?

-Cuando me tocó perder una final de Champions (con Juventus contra Milan en 2003) y una final del mundo (con Francia en presencia de Italia en Alemania 2006, en la que falló un penal en la definición luego de que el enfrentamiento finalizara 1-1). Son situaciones que no son simples en lo emotivo. Pero al año ulterior impuse mis cualidades de nuevo e hice entre 20 y 25 goles. Un tahúr cachas e importante es el que se impone luego de un mal momento.

La decepción de Trezeguet tras caer en los penales ante Italia en la final del Mundial de Alemania 2006. David falló su remate. Fue un golpe muy duro. Foto: Archivo Clarín.

La burla de Trezeguet tras caer en los penales en presencia de Italia en la final del Mundial de Alemania 2006. David falló su remate. Fue un porrazo muy duro. Foto: Archivo Clarín.

-Esto que decís es lo que vive Messi en la Selección. Volver a intentar e imponerse luego de un mal momento. ¿Creés que va a poder obtener lo que tanto desea?

-Yo deseo como hincha que Leo Messi gane un Mundial. El mejor tahúr del mundo no puede no aventajar este tipo de trofeos. Pero existen casos y a medida que va pasando el tiempo Leo va sumando su momento y ya va a tener una de sus últimas chances sin olvidar que la Copa América incluso tiene que ser un objetivo para él. Pero no es simple, no es simple. Y en una copa del mundo tenés que estar preparado ese mes. No un mes antaño o dos meses luego. Es ese mes. Es el momento adaptado, secreto, de estar en condiciones perfectas. Y en el extremo Mundial, en la conquista de Francia sobre Argentina quedó clarísimo el estado físico, el estado emotivo, las individuales estaban al top, y más allá de alguna pasada aislada, Francia ganó merecidamente porque demostró ser superior.

-¿Cómo viviste ese partido?

-Diferente al resto. La verdad es que fue poco muy cachas, muy emotivo. A me tocó esparcirse contra Argentina un amistoso que ganó Argentina 1 a 0 con gol de Saviola y esos partidos no los quiero ni ver ni esparcirse porque emocionalmente son fuertes para mí. En este Francia era diferente. Francia demostró ser diferente y ganó merecidamente la copa del mundo.

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-¿Te sorprendió que ganara el Mundial de Rusia?

-No. Porque venía desarrollando un gran trabajo, era sólido como equipo y la había trillado en 2016 en la Eurocopa que perdió la final con Portugal de guisa insólita. Dos primaveras luego fue una máquina. Francia tiene una engendramiento de chicos entre 19 y 25 primaveras que es interesante.

¿Mbappé es el futuro?

-Sí, es el futuro prototipo de lo que va a ser el fútbol. Físicamente es el prototipo de lo que es el futbolista europeo. Alto, fino, velocidad extrema, le pega con las dos piernas, es una mezcla de Cristiano y Leo pero con una técnica superior a la de Cristiano con un físico increíble y no hay que olvidarse que tiene 20 primaveras. Cada engendramiento tiene un maniquí a seguir y así como fueron Leo y Cristiano de la susodicho, ahora Mbappé va a ser el prototipo de la nueva engendramiento y el maniquí a seguir.

-¿Y entre Messi y Ronaldo que decís?

-En la hogaño siempre tenemos esa disputa de Leo con Cristiano Ronaldo, estamos hablando de dos tipos que en los últimos doce primaveras se comparten los balones de oro entre ellos. Son dos futbolistas que ya marcaron una historia única en el fútbol. Y quieren seguir ganando más. Lo veo con Cristiano acá en Juventus que habiendo manada ya cinco Champions, su deseo es ayudar a la Juve a aventajar ese título luego de mucho tiempo. Y es la finalidad para sus compañeros. Pero si vos le hablás a mi engendramiento, Diego Armando Maradona será siempre el ícono más importante. Era un fútbol más diferente. Más agresivo. Un fútbol sin cámaras. No quita eso que Leo Messi sea hoy el mejor tahúr del mundo. Lo ha demostrado a nivel de números, de títulos, en todo ese sentido.

Messi y el Balón de Oro. Para Trezeguet, Leo y Cristiano marcaron una época. Destaca a Leo como el mejor del mundo en la actualidad y desea que gane la copa del mundo. Foto: Archivo Clarín.

Messi y el Balón de Oro. Para Trezeguet, Leo y Cristiano marcaron una época. Destaca a Leo como el mejor del mundo en la hogaño y desea que gane la copa del mundo. Foto: Archivo Clarín.

Cristiano Ronaldo junto a Paulo Dybala. Para Trezeguet, Cristiano es la guía para que  Juventus pueda volver a ganar la Champions que persigue desde hace largo rato. Foto: Archivo Clarín.

Cristiano Ronaldo pegado a Paulo Dybala. Para Trezeguet, Cristiano es la finalidad para que Juventus pueda retornar a aventajar la Champions que persigue desde hace dilatado rato. Foto: Archivo Clarín.

-¿Qué oficio ocupa Diego en tu vida?

-Con Diego tengo relación, incluso con la gentío que tiene a su en torno a. El extremo enfrentamiento que tuve con él fue en Rusia, en el Mundial. Y Diego es Diego siempre. Desde lo pasional, lo emotivo, las cosas que hace…Diego sigue generando ese apego al fútbol. Yo he tenido la posibilidad de estar con él y lo que Maradona genera es muy diferente a lo que pasa con Leo, Cristiano o Neymar. Diego es emoción pura, es emblema. El mundo futbolístico ama a Diego. Después su vida es su vida y se puede estar de acuerdo o no, forma parte de su intimidad. En lo futbolístico estamos hablando de un tipo del más allá.

Maradona en el Mundial de Rusia. Trezeguet se reencontró con Diego allí y compartieron una charla. Tienen una gran relación. Foto: Juano Tesone.

Maradona en el Mundial de Rusia. Trezeguet se reencontró con Diego allí y compartieron una charla. Tienen una gran relación. Foto: Juano Tesone.

Antes de tener en las manos el mismo trofeo que Diego tuvo en 1986, David tomó decisiones que desde exterior pueden considerarse difíciles o riesgosas pero que para él tuvieron poco de advertencia y más de adrenalina. Primero, siendo un adolescente de 17 primaveras, dejó el país en el que se crió (Argentina) para ir a esparcirse y residir en el que nació (Francia). Y luego para sumarse a la Selección francesa.

-¿Fueron muy difíciles esas decisiones?

– Si analizás mi carrera es verdad que todas mis decisiones fueron con poca advertencia. Arranqué en Platense y tuve la oportunidad de ir a Mónaco, siendo un desconocido y luego ir a la Juventus y desarrollarme. Es cierto que mis elecciones fueron poco pensadas, instintivas y emocionales. Pero a mí me gustan ese tipo de aventuras. Y una atrevimiento fue llevando a la otra. Yo opté por el pasaporte francés y la procedencia de ese país porque era la única guisa que tenía de esparcirse en el fútbol de Francia en aquel momento en el que tuve la chance de ir. No podía hacerlo como extracomunitario. Y luego se dio todo muy rápido. Llegué a Francia en junio de 1995 (al Mónaco) y en julio de 1998 salí campeón del mundo. Fue poco muy pícaro, muy cachas y veloz.

Una bandera con su rostro entre los hinchas de Juventus. David Trezeguet jugó diez año allí. "La Juventus es mi vida". Es máximo goleador extranjero en la historia del club. Hoy David vive en Turín y es embajador del club. Foto: Archivo personal de David Trezeguet.

Una bandera con su rostro entre los hinchas de Juventus. David Trezeguet jugó diez año allí. «La Juventus es mi vida». Es mayor goleador extranjero en la historia del club. Hoy David vive en Turín y es embajador del club. Foto: Archivo personal de David Trezeguet.

-¿Y hubieses cambiado todo eso por sobrevenir jugado con la camiseta argentina?

-Con respecto a esa cuestión me pasó de reflexionarlo en algún momento. Jugando en la Juventus y luego de que me tocara esparcirse contra los Batistuta, los Crespo, contra toda esa engendramiento, pensé alguna vez en si hubiese tenido la posibilidad de sobrevenir sido llamado a la Selección Argentina. Pero ya no había opción a poder nominar. Haber tenido esa chance imaginariamente de esparcirse en Argentina la pensé siempre.

De festejo. Una costumbre. En la juventus jugó 10 temporadas y marcó 171 goles. Superó a Enrique Omar Sívori para convertirse en el extranjero con más goles de la historia de la Vecchia Signora.  Foto: Archivo Clarín.

De festejo. Una costumbre. En la juventus jugó 10 temporadas y marcó 171 goles. Superó a Enrique Omar Sívori para convertirse en el extranjero con más goles de la historia de la Vecchia Signora. Foto: Archivo Clarín.

-¿Nunca te llamaron de la Selección Argentina antaño de que te sumaras a la de Francia?

-En aquel momento se rumoreaba que Pekerman podía convocarme para las juveniles porque figuraba en una cinta de 40 jugadores pero nunca me contactó. Y Francia me convoca por primera vez en enero de 1998 para un amistoso con España, cuando se inauguró el estadio de Francia (el Saint-Denis) y me encontré con 85 mil personas cuando en Mónaco jugaba con 4 mil personas. Fue un cambio importante.

-Y entre esas decisiones extravagantes incluso estuvo la de retirarte en India. ¿Cómo fue esparcirse allí?

-Más que mínimo fue una experiencia de marketing deportivo, crematístico y social. Es un país de 1.200 millones de habitantes en el cual el deporte principal es el criquet. Y un montón de propietarios quiso promocionar el fútbol en India. Es otro mundo, otra identidad, están remotamente de una parte organizativa. Se jugaba en estadios llenos pero más por la reincorporación población que tienen que por el apego al fútbol en sí.

-Naciste en Francia y gran parte de tu vida la desarrollaste en el extranjero, principalmente en Europa y incluso anduviste por Emiratos Árabes, te retiraste en India y ahora vivís en Italia. Pero te criaste en un judería del conurbano porteño. ¿Qué recordás de tus días en Villa Martelli?

-Villa Martelli, Florida, Platense fueron los lugares que me dieron las bases. Después me formé en Europa pero mis bases sólidas las tuve en el judería y en Platense, que fue mi trampolín a todo. En esa época tenías la mezcla de fútbol y el aspecto social y educativo que eran fundamentales. Y yo crecí con la política de que si no iba al colegio no iba a esparcirse a la pelota.

Un David Trezegut adolescente en su debut en Pirmera con la camiseta de Platense. Con pelo y apenas 16 años. Fue en junio de 1994 en un 1-1 ante Gimnasia. Un año más tarde se fue a Francia y se sumó al Mónaco. Foto: Sitio web "Platense a lo ancho"

Un David Trezegut adolescente en su estreno en Pirmera con la camiseta de Platense. Con pelo y escasamente 16 primaveras. Fue en junio de 1994 en un 1-1 en presencia de Gimnasia. Un año más tarde se fue a Francia y se sumó al Mónaco. Foto: Sitio web «Platense a lo ancho»

River, ese apego que no terminó correctamente

Trezeguet recuerda sus raíces argentinas. Y en algún punto las extraña. De hecho, luego de en otra atrevimiento alocada- retornar a la Argentina a principios de 2012 para ponerse la camiseta de River, club del que es hincha y esparcirse en el peor momento de la historia del club, él pensaba retirarse allí e instalarse en el país. Sin incautación, las cosas no se dieron como las esperaba. Luego de que Ramón Díaz decidiera no contar con él, se fue a préstamo a Newell’s un año (2013-2014) y luego no tuvo más oficio. Se terminó retirando muy remotamente de Núñez, en el Pune City de India, a fines de 2014 y volvió a Europa.

-¿Te quedaste con ganas de más en River?

-Hubiese querido retirarme en River, era un sentimiento emocional propio. Pero por diferentes circunstancias no se dio. Tampoco busqué el motivo. Fue mi destino. No poder despedirme con un saludo al mundo River fue poco que me faltó y me impactó cachas. Pero las cosas se dieron así.

David Trezeguet y su felicidad de haber vestido la camiseta de River, club del que es hincha. Aquí festejando a puro grito uno de los 17 goles oficiales que hizo con la banda roja sobre el pecho. Foto: Maxi Failla.

David Trezeguet y su placer de sobrevenir vestido la camiseta de River, club del que es hincha. Aquí festejando a puro chillido uno de los 17 goles oficiales que hizo con la pandilla roja sobre el pecho. Foto: Maxi Failla.

-¿Por qué no se dio tu envés? Cuando Gallardo asumió vos terminabas el préstamo en Newell’s. ¿Llegaste a tener una charla con él?

-Sí, con Marcelo tuvimos una charla y me dio disponibilidad pero luego la dirigencia tomó otra atrevimiento que fue respetada de mi parte. Yo siempre traté de que las cosas fueran sinceras y concretas porque ya tenía 36 primaveras y la alternativa era rápida. Si o no, te queremos o no te queremos. Y la respuesta fue negativa, entonces viré con destino a otro rumbo.

-¿Te dio bronca que haya terminado así luego de sobrevenir vuelto en un momento muy duro de la historia de River?

-No fue un pensamiento que tuve. Yo venía de una ultraje en ese momento y estoy muy agradecido a la gentío de Newell’s que me abrió las puertas cuando me tuve que ir de River y me estaba recuperando. Me encontré con una grupo, con el Gringo Heinze, Maxi Rodríguez, Bernardi, con toda una pandilla de chicos que tenían una impronta muy buena a nivel futbolístico que impuso el Tata Martino. Me metí rápidamente en esa situación. Ya estaba en la culminación de mi carrera y el físico se hacía percatar quizás.

David Trezeguet posando para Clarín en una de las entrevistas que le brindó al diario siendo jugador de River. Foto: Archivo Clarín.

David Trezeguet posando para Clarín en una de las entrevistas que le brindó al diario siendo tahúr de River. Foto: Archivo Clarín.

-¿La atrevimiento de retornar a River fue una de las más difíciles que te tocó tomar por el momento de River o una de las más fáciles porque era venir a esparcirse al club del que sos hincha?

-Fue una atrevimiento muy simple para mí. Después de sobrevenir hablado con Matías (Almeyda) rápidamente se resolvió todo. Quería ir a conocer el mundo River. Más allá de la historia que estaba viviendo en ese momento, que ni la reflexioné. Hice una pretemporada cachas para ponerme a punto y disputar una segunda parte de un campeonato difícil en el que había un solo objetivo que era subir a Primera. En un torneo que fue el más difícil de Nacional B porque hasta la última aniversario nos jugamos el encumbramiento cuatro o cinco equipos. Y lo que me tocó residir fue el conocimiento de River, de la excentricidad y la pasión, de emociones diferentes. Fueron seis meses de una excentricidad extrema. Y el apego de un manifiesto que me lo gané en seis meses. Y para mí era incluso interesante que el fútbol argentino conozca mis cualidades y mis virtudes. Quería demostrarlas en un campeonato que conocía poco.

Trezeguet ya sacó el latigazo de zurda que se clavará en el arco de César Monasterio. Fue el primero de los dos goles que le hizo a Almirante Brown para sentenciar el regreso de River a Primera División. Foto: Archivo Clarín.

Trezeguet ya sacó el azote de siniestra que se clavará en el curvatura de César Monasterio. Fue el primero de los dos goles que le hizo a Almirante Brown para sentenciar el regreso de River a Primera División. Foto: Archivo Clarín.

-Hace poco, en la misma semana se cumplieron aniversarios de las fechas del descenso y del encumbramiento. Vos estuviste en entreambos partidos. En uno como hincha, en el otro como tahúr. ¿Qué advertencia hacés de lo que viviste?

​-Con Belgrano estuve presente como hincha y la verdad que River se fuera al descenso fue poco increíble, inoportuno. Cuando un club llega a una situación de ese tipo, sobre todo cuando hay promedios, es porque venís haciendo mal las cosas de hace mucho tiempo. Y luego lo que me tocó residir ese extremo partido en la B contra Almirante Brown fue que había una presión cachas porque cuatro equipos llegaron con chances de ascender y se definía todo en esa última aniversario. Fue una semana larga. Nos alojamos en un complicado en el Tigre que Almeyda había conseguido y nos entrenamos ahí y la verdad es que fue un momento cachas, duro, había una presión futbolística de la gentío y mediática importante. Pero fue una linda experiencia vivirla a mi momento. Es verdad que ver el desahogo de varios chicos y del propio Almeyda que habían vivido la situación del descenso fue una alegría más por ellos que se habían sacado ese peso de encima que por mí que había venido a tener esa experiencia en River sin mucha advertencia. Toda esa excentricidad que se vivió fue poco único.

David Trezeguet festeja enloquecido uno de los dos goles que le hizo Almirante Brown en la última fecha del Nacional B, 2011-2012, el 23 de junio de 2012, el día del regreso de River a Primera. Foto: Juano Tesone.

David Trezeguet festeja enloquecido uno de los dos goles que le hizo Almirante Brown en la última aniversario del Nacional B, 2011-2012, el 23 de junio de 2012, el día del regreso de River a Primera. Foto: Juano Tesone.

-¿De Almeyda que reminiscencia tenés?

​-De Matías tengo un gran reminiscencia en lo profesional y en lo personal. Fue muy importante para mí. Lo había conocido como rival en el fútbol italiano con todo su temperamento. Y el mismo temperamento lo tenía como preparador. Con sus virtudes y sus defectos por ser su primera vez como técnico. Y vivió y sufrió toda esa situación de una guisa mucho más cachas que la mía seguramente. Es un tipo extraordinario que más allá de cómo hizo las cosas, siempre las hizo de corazón y con un sentimiento muy cachas con destino a la camiseta y al hincha de River.

David Trezeguet festeja con Matías Almedya un gol. El Pelado lo llamó para que se sumara al plantel cuando River estaba en el Nacional B. Gestaron una gran relación, a tal punto que para David, Matías fue uno de los técnicos que más lo marcó. Foto: Archivo Clarín.

David Trezeguet festeja con Matías Almedya un gol. El Pelado lo llamó para que se sumara al plantel cuando River estaba en el Nacional B. Gestaron una gran relación, a tal punto que para David, Matías fue uno de los técnicos que más lo marcó. Foto: Archivo Clarín.

¿Y de Daniel Passarella que te quedó?

-A Daniel por ahí le faltó esa preparación necesaria para la presidencia, que no estuvo a su efecto. Pero daba una energía importante. Estamos hablando del mejor defensor del fútbol argentino en su historia. Lo que Passarella daba en un campo de esparcimiento, con sus virtudes, sus ganas, su temperamento, lo encontramos en pocos jugadores. Y su discurso como mensaje con destino a el equipo era cachas. Estamos hablando de un tipo campeón del mundo. En el aspecto futbolístico aportaba enormemente. Nosotros nos ocupábamos del campo de esparcimiento y no del otro aspecto. Pero entiendo que la imagen de Daniel con destino a el hincha no fue la mejor. Ahí te da la pauta de que un tahúr por más que haya manada lo que ganó como futbolista no necesariamente puede ser un buen presidente. Te lo demuestra D’Onofrio, que es todo lo contrario. Un gran dirigente que nunca jugó al fútbol.

David Trezeguet junto a Daniel Passarella en su presentación en River a principios de 2012. Foto: Archivo Clarín.

David Trezeguet pegado a Daniel Passarella en su presentación en River a principios de 2012. Foto: Archivo Clarín.

-¿Qué fue lo que pasó con Cavenaghi y el Chori Domínguez?

-Yo traté de respetar todo y nunca entré en polémicas. Porque imagínate que con la carrera extensa que tuve no iba a entrar en ese tema de comportamiento, esto de si había o no celos, que no sé cómo explicarlo…Yo hablé abiertamente. No solo con el Chori y con Cavenaghi, sino con todos. Yo fui a River por un objetivo que era el objetivo de todos y luego la verdad es que he tratado de susurrar con ellos, de contactarlos, más a Fernando que al Chori, pero nunca tuve respuesta del otro flanco y quedó en el pasado. Al ser más prócer ves las cosas de otra guisa. Creo mucho en el diálogo abiertamente, a mí me gusta cuando me dicen las cosas en la cara. Creo que es lo más sano. Pero cada uno se comporta a su guisa. No quiere asegurar que esté en acuerdo o en desacuerdo, pero de la otra parte nunca quisieron tener un diálogo conmigo. Y no lo vivo mal, para mínimo. Lo importante es que había un objetivo y se consiguió. Tampoco fue una cuestión de egos. Yo respeto mucho el tema de las idolatrías y no me considero ídolo de River. Sí una persona muy querida, que jugó un año y medio, aunque lo importante fue en seis meses.

David Trezeguet junto a Cavenaghi y al Chori Domínguez en un entrenamiento de River. No hubo química entre ellos. Foto: Archivo Clarín.

David Trezeguet pegado a Cavenaghi y al Chori Domínguez en un entrenamiento de River. No hubo química entre ellos. Foto: Archivo Clarín.

-¿Y qué te genera que el hincha te recuerde habiendo jugado solo un año y medio en River?

-Es que los primeros seis meses fueron muy fuertes. No te olvides de que era un River en el que no muchos mostraban disponibilidad para ir. Mirá que me llamaron a mí para ponerme la 9 de River que estaba en Emiratos Árabes con 34 primaveras en ese momento. Eso quiere asegurar que la disponibilidad era poca. Hoy a River quieren ir todos, pero en esa época éramos pocos los que queríamos ir y me di el placer de conocer ese mundo fascinante que es River, el cual no conocía más allá de cuando iba como hincha. Como tahúr traté de respetar la camiseta y de hacer lo mejor para River. Y con la gentío se generó un apego mutuo. Así que el reminiscencia es único.

El amor mutuo con el público de River reflejado en un festejo de gol. Foto: Archivo Clarín.

El apego mutuo con el manifiesto de River reflejado en un festejo de gol. Foto: Archivo Clarín.

-¿Sin lo que hicieron en aquel momento, no hubiera habido Madrid?

-Tengo el ejemplo más concreto con la Juventus. Más allá de que lo de la Juventus fue premioso y lo de River una mala administración de muchos primaveras en lo deportivo. Los grandes clubes cuando renacen, renacen para hacer historia. Es lo que pasó con la Juventus y es lo que está viviendo River hoy. Equipos que están acostumbrados por su historia a aventajar. Y River volvió a dejar su impronta como lo hizo históricamente. Es una potencia del fútbol sudamericano.

David Trezeguet junto a Leonardo Ponzio en una entrevista para Clarín. Ambos llegaron a River en enero de 2012 para la segunda parte del torneo del Nacional B. Foto: Archivo Clarín.

David Trezeguet pegado a Leonardo Ponzio en una entrevista para Clarín. Ambos llegaron a River en enero de 2012 para la segunda parte del torneo del Nacional B. Foto: Archivo Clarín.

-¿Dónde y cómo viviste la final de Madrid?

-No pude ir porque estaba acá en Turín con cuestiones personales y laborales, pero la viví desde acá y la disfruté como hincha. Esas finales son difíciles que se repitan en la historia, los dos archirrivales que se encuentran en una final de esa magnitud y encima en Madrid. Increíble.

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-¿Qué te genera todo lo que logró Gallardo?

-A Marcelo lo conocí a los 21, 22 primaveras como compañero en Mónaco y la verdad no tenía idea lo que podía hacer como técnico. Marcelo ha impresionado una ideología de lo que es River, de lo que él conoció de River desde pequeño. Lo buscó y lo encontró. Le devolvió esa autoestima, esa idea de lo que es River, de su esparcimiento, de su potencial. Y creo que está haciendo un trabajo interesante e importante.

David Trezeguet y Marcelo Gallardo fueron compañeros en Mónaco. Allí se conocieron y mantienen una relación cordial. Foto: Lionel Cironneau]

David Trezeguet y Marcelo Gallardo fueron compañeros en Mónaco. Allí se conocieron y mantienen una relación cordial. Foto: Lionel Cironneau]

-¿Lo ves dirigiendo en Europa pronto?

-Marcelo tiene las características para dirigir en el fútbol europeo. Ha jugado en ese fútbol y lo conoce. Lo que ocurre hoy es que los grandes clubes de acá buscan a técnicos europeos en común, ya consagrados o con experiencias, o técnicos que vengan trabajando en la formación de juveniles de esos clubes. Cuando hablo de grandes clubes hablo de los 10 top. Seguramente a Marcelo le da la capacidad para dirigir en Europa pero dirigiendo a un River como el que él dirige, teniendo la privilegio de votación, que es lo que más le interesa a él, que no solo le importa el plantel profesional sino los juveniles incluso en Europa es más complicado. Acá cada uno cumple su rol. El preparador del plantel profesional entrena al plantel profesional. Y Marcelo en River adicionalmente de ser preparador es una especie de manager hasta las divisiones infantiles. Está haciendo un trabajo único.

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-¿Hoy tenés contacto con él o con la dirigencia o con Francescoli?

-No, no tengo ningún contacto con ellos. Vi a Gallardo en la final Liverppol-Tottenham de la Champions del año pasado en Madrid. Y estaba con D’Onofrio. Hubo un saludo amplio, cordial pero no tengo ningún contacto porque yo estoy en Europa y mi estancia cuando voy a Argentina es por reposo más que por otras cosas. Si se da, me gusta ir a ver a River porque soy hincha de River pero mínimo más.

-¿Haberte acercado a la competición te generó algún resquemor? Viste como es la política en Argentina.

-Es cierto, muchas veces pasa eso en la Argentina con la política. Pero no es el caso. Yo siempre fui muy rajado en asegurar las cosas. Me acerqué a apoyar a Antonio Caselli en las últimas elecciones porque fue la persona que me dio la posibilidad de presentar un plan. Y más allá de la derrota electoral mi situación era muy clara en cuanto a mis objetivos con River. Sé que la política siempre entra en esparcimiento como decís vos pero no tengo intención de que quede algún rencor porque mi idea siempre fue la de tratar de sumar como fue en su momento de tahúr. En este caso desde otro ángulo. Y cuando voy a la cancha voy como un hincha más y porque adicionalmente me gusta el buen fútbol y River lo practica.

-¿Y en tu deseo está el de retornar a River en la función de manager en algún momento?

-Sí. Cuando fui a esparcirse al fútbol argentino a mí me tocó residir un mundo River con un momento difícil en su historia y como todo momento difícil las cosas organizativas no son las mejores. Hoy River vive una situación deportiva trascendental pero incluso es cierto que es una potencia a mejorar ampliamente.

-¿En qué aspectos?

-En todo sentido. En el avance de su imagen se le puede dar un valía más amplio y retornar a potenciar ese contacto permanente que River siempre ha tenido con el fútbol europeo. Hoy se me vienen a la mente al menos dos jugadores que son Alario y Palacios que se fueron por sus cláusulas liberatorias y no hubo un beneficio de negociación. Ahí creo que se pueden rasgar canales de diálogos con esos clubes que te puede dar otra visión de las cosas y poder tener esa memorándum de contactos con el fútbol europeo. A mí me gusta cuando los jugadores de gran calibre dan el brinco a Europa y no se van a esparcirse a otros continentes como pasó con otros futbolistas. Para mí, el destino del tahúr bueno, muy bueno es Europa. Me acuerdo de los Salas, los Almeyda, los Gallardo, los Crespo, venían acá y no tenían otro destino. Creo mucho en los contactos, en las estrategias de mercados y de diálogos para que el tahúr llegue al destino que tiene que arribar. Y que cumpla su sueño. Yo voy más allá de un negocio, el sueño de un futbolista sudamericano es esparcirse en Europa porque se encuentra con los mejores jugadores del mundo que juegan en las ligas más importantes del mundo. Esa es la ingenuidad.

El nuevo Trezeguet, el dirigente

Dirigente. Fue campeón del mundo con Francia y de Italia con la Juventus. Ahora es embajador de la Vecchia Signora y sueña con regresar a la Argentina en un rol dirigencial Foto: Archivo Clarín.

Dirigente. Fue campeón del mundo con Francia y de Italia con la Juventus. Ahora es embajador de la Vecchia Signora y sueña con regresar a la Argentina en un rol dirigencial Foto: Archivo Clarín.

A Trezeguet la pandemia lo sorprendió en marzo pegado a su grupo en Madrid, donde él estaba finalizando el curso de director deportivo. Y luego de residir una situación complicada para regresar a Turín y de que hubo un par de meses dramáticos en Italia y España, con una situación sanitaria que colapsó, poco a poco se fue encontrando de nuevo cierta tranquilidad, aunque “existe un cuidado y una atención hace prever que todo será distinto por más que se haya vuelto a la normalidad”, según comentó el franco-argentino.

-La vida será distinta. Y Lionel Messi dijo que el fútbol incluso. ¿Coincidís?

-Y sí porque descuido esa adrenalina, esa pasión, ese plus para hacer un esfuerzo más en cada partido que te da el manifiesto. No solo en el fútbol, sino en el deporte en común. El manifiesto es parte del esparcimiento. Pero yo creo que fue interesante que diferentes ligas del fútbol europeo hayan vuelto con los criterios sanitarios que tuvieron que adoptar para darle esta posibilidad a la gentío de ver fútbol y de descomprimir un poco.

-¿Y en esa nueva ingenuidad dónde creés que te vas a encontrar vos?

-Me gusta más la parte dirigencial, por eso hice un curso de director deportivo. Nunca me tiró hasta el momento lo de ser preparador. Me gusta más la parte política de un club. Es interesante conocer y estudiar sobre lo que representa un movimiento, un marketing deportivo, la hacienda de un club. Y me estoy preparando para contraer un cargo de esta envergadura.

-¿Qué le pueden aportar los ex jugadores al rol dirigencial?

-Generar una longevo confianza entre el tahúr y un dirigente, ya que ese vínculo siempre fue de palabra cachas y poca preparación. Un tahúr para ser luego dirigente tiene que estudiar y un dirigente que para susurrar de fútbol tiene que entender y conocer. El tahúr de fútbol puede obtener participar y dar una palabra mucho más cachas en una vestimenta de dirigente pero lo tiene que hacer con preparación, disciplina y entendimiento. En los clubes, sobre todo en los de propiedad, hay negocios que van más allá de lo futbolístico.

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-¿Qué opinión tenés de las sociedades anónimas?

-Acá la mayoría de los equipos europeos son de propiedad. Lo que veo es que en la sociedad anónima estás tocando el saquillo tanto en lo positivo como en lo agorero de un negocio. Y desde mi punto de perspicacia la atención es mucha más amplia porque los clubes de propiedad evidentemente hacen sus negocios y miran sus negocios y toman sus decisiones porque son los que ponen el monises. En la otra guisa (en una asociación civil), hay ideologías marcadas de los presidentes y negocios paralelos aunque es verdad que se puede cambiar un presidente cada un tiempo determinado y lo emocional es muy importante. La opinión del socio es una delantera. Decide por cuenta propia por las acciones del club a nivel institucional y crematístico. Te da la opción de nominar al presidente. Después lo deportivo se ve en los resultados. Dicho esto creo que hay que encontrar un inmovilidad. Algo cercano de todo este tipo de propiedades es la que me toca residir a mí en la Juventus con la grupo Agnelli. Por más que sea un club de propiedad tiene una historia detrás, una tradición. El resto de los equipos más grandes de Italia, Inter (chinos), Roma y Milan (estadounidenses), por diferentes motivos, han sido vendidos a grupos extranjeros. O sea, no solo son clubes de propiedad, sino que los propietarios son de otras nacionalidades. Por lo tanto, se pierde la identidad, la pertenencia y la identificación con el apego de una ciudad. Esos son los títulos que no habría que perder.

-¿Qué ejemplos tenés de exjugadores a nivel dirigencial?

-Hoy tengo ejemplos cercanos como Pavel Nedved que es vicepresidente de Juventus y el Pupi Zanetti como vicepresidente del Inter. Tienen una civilización y un pensamiento más amplio de lo que representa un tahúr de fútbol y en esa dirección van mis objetivos.

-¿Y vos querés cumplir ese rol en el fútbol argentino?

-Esa es mi voluntad y mi deseo. Me fui preparando para eso. El año que estuve en River ya hice el primer curso en la UCA (Universidad Católica Argentina), un curso FIFA y otro de marketing deportivo. Y ahora hice el de manager deportivo que daba la convenio española. Mi idea era quedarme en la Argentina. Me hubiera gustado aportar esa experiencia para darle un valía al fútbol argentino, siempre respetando la tradición y a los personajes pero dándole un ángulo más europeo. No se dio pero aún mantengo esa idea fija y esa voluntad de querer colaborar con el fútbol sudamericano. De hecho, con un montón de gentío estamos empezando a trabajar una idea de implementar un plan en Sudamérica de avance del aspecto social, educativo, sobre todo para chicos que no tienen la posibilidad de tener un rumbo. Yo creo que el fútbol une. Lo social, lo educativo, el stop nivel con el bajo. Y ahí hay un beneficio interesante para desarrollar y mucho por hacer.

Trezeguet y la pelota en una charla de la Conmebol. El franco-argentino tiene un proyecto para desarrollar en Sudamérica. Foto: Archivo Clarín.

Trezeguet y la pelota en una charla de la Conmebol. El franco-argentino tiene un plan para desarrollar en Sudamérica. Foto: Archivo Clarín.

-Aun cuando el fútbol argentino sigue sin tener una buena estructura y que es muy diverso a lo que estás acostumbrado en Europa?

-Sí, leo los diferentes contenidos y sé cómo está la situación. Pero siempre está esa idea de mejorar a pesar de las dificultades y las complicaciones. Es verdad lo que decís de la desorganización que existe en el fútbol argentino y incluso que la hacienda argentina en la hogaño no es simple. Pero quiero participar y dar una opinión diferente desde otro ángulo. Y creo que puedo aportar mi experiencia porque tengo esa mezcla de un tipo que se crió en Sudamérica y jugó y se desarrolló en Europa.

Trezeguet x 17

1-¿Dónde se vio al mejor Trezeguet? En Juventus.

2-La longevo alegría en el fútbol: La Copa del Mundo ‘98.

3-Una burla: La final de la Champions contra Milan en 2003.

4-Los goles que elegís: El de la final contra Italia Eurocopa 2000: el de Juventus con el que superé a Enrique Omar Sívori como mayor goleador extranjero; y los dos goles contra Almirante Brown que le dieron el encumbramiento a River.

5-El mejor equipo en el que jugaste: El de 2004/2005 de Juventus. Sale de memoria: Buffon; Semina, Thuram, Cannavaro, Zambrotta; Camoranesi, Emerson, Vieira, Nedved; Ibrahimovic y yo.

6-El futbolista con el que más te entendiste: Mauro Camoranesi. Somos muy amigos, lo quiero mucho.

El abrazo con Mauro Camoranesi tras la final del Mundial de Alemania 2006. David con la camiseta de la Selección de Francia y Mauro con la de Italia. Se conocieron en Juventus, donde jugaron juntos y desde allí mantienen una gran amistad. Foto: Archivo Clarín.

El indisposición con Mauro Camoranesi tras la final del Mundial de Alemania 2006. David con la camiseta de la Selección de Francia y Mauro con la de Italia. Se conocieron en Juventus, donde jugaron juntos y desde allí mantienen una gran amistad. Foto: Archivo Clarín.

7-Los técnicos que más te marcaron: En Infantiles el remoto Pérez de Platense. Y profesionalmente, Ricardo Rezza fue el primero que creyó en mí; Jean Tigana, en Mónaco, me dio la chance de conocer el fútbol europeo. Marcello Lippi me marcó en Italia. Y Matías Almeyda, que me enseñó lo que era River y Argentina.

8-¿En qué Liga que no jugaste te hubiera gustado esparcirse?: La inglesa.

9-Referentes en tu puesto: Vieri, Inzaghi, Schevchenko, Del Piero, Batistuta, Crespo. Y de la hogaño Lewandowski, Suárez, Cavani, Pipa Higuaín. Quedan pocos. Así como perdimos al 10, estamos perdiendo al número 9 de radio.

10-Un ídolo: Diego Maradona.

11-Platense: El club en el que me formé. El que me dio las bases y que fue mi trampolín a todo lo que caldo luego en mi carrera.

12-Mónaco: El que me hizo conocer y dar el brinco en Europa. Me dio la posibilidad de ir a la Selección de Francia.

13-Juventus: Mi vida. Llegué a los 22 primaveras y me fui a los 32. Fui el mayor goleador extranjero y el extranjero con más tiempo continuado en el club.

14-River: Mi club como hincha. El que me dio alegrías y que pude descubrir en un momento difícil. La pasión de su gentío y su apego. Recuerdos que no voy a olvidar.

15-La Selección de Francia: Me dio la chance de integrar una engendramiento de oro, de ser campeón del mundo y de Europa.

16- Francia: El país que me adoptó. Que me aceptó como era y que entendió mis raíces.

17- Argentina: Mi vida, mi infancia, mis raíces, mi civilización, mi pensamiento. Deseo retornar en algún momento.

MFV



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