denuncian bonistas falta de interacción seria con el Gobierno


En tanto, los grupos Ad Hoc y Exchange dieron a conocer un comunicado en el que informan que “no se ha emprendido ninguna interacción sustantiva entre ellos y las autoridades de la Argentina desde el 17 de junio, a pesar de la publicación de informes en sentido contrario”.

Agrega que “la falta de una interacción seria por parte de las autoridades de la Argentina es sumamente preocupante dado que el tiempo es un factor esencial y todas las partes deberían centrarse en evitar los elevados costos legales y económicos que conllevaría prolongar el incumplimiento de pagos”.

Señalan por otra parte que “los acreedores continúan dispuestos a participar de forma constructiva con el Gobierno argentino para alcanzar un acuerdo mutuo que cuente con el apoyo unánime de los tenedores de bonos”.

Cabe memorar que el Gobierno necesita al menos una aprobación del 66% para los títulos emitidos durante 2016 para avanzar con una reestructuración total de las distintas series. Mayores son las exigencias para los bonos canjeados en 2005, ya que se requiere entre 75% y el 85% de adhesión para avanzar en la CAC.

Con relación a las cuestiones legales, los tenedores de bonos Discount y Par, es afirmar los emitidos en 2005, consideran que no es negociable un eventual cambio de las cláusulas que los protegen, toda vez que les brinda una veterano cobertura procesal que los bonos lanzados en 2016, un punto -se sostiene- que ahora el ministro Martín Guzmán ha decidido aceptar.

Analistas internacionales consideran que retornar a las cláusulas Indenture 2005 sería “un retroceso legal”. Precisamente ayer se conoció un trabajo de la Asociación de Mercado de Capitales en el que se enfatiza la importancia de las nuevas cláusulas de movimiento colectiva con el propósito de que los holdouts -los acreedores que no ingresan en las negociaciones- impidan que un país pueda restructurar su deuda. Las nuevas cláusulas fue resultado de un trabajo grupal del sector privado, del G-20, FMI, el Club de París y del Tesoro de los Estados Unidos, entre otras organizaciones.

Las nuevas fórmulas para la renegociación de deudas fueron la respuesta a las malas experiencias de los fondos egoísta que litigaron contra la Argentina y Grecia.

No obstante, el Gobierno mantendría la posibilidad de utilizar la reasignación de los títulos (en lo que se conoce como el método PAC MAN) para conquistar las mayorías necesarias para activar las cláusulas de movimiento colectivas (CAC) y posibilitar la renegociación, una cláusula que fue objetada por los acreedores.

Mejora

En lo concerniente a la propuesta económica, en el Palacio de Hacienda se realizaron distintas modificaciones a la propuesta que elevan el valía presente neto de los títulos de 49,90 dólares por cada loncha de 100 (tomando una tasa de salida del 10%), conforme a la preparatorio propuesta, a cerca de 53 dólares, según trascendió en fuentes de los fondos de inversión. En lo sustancial, esta suba en el valía presente se logra mediante un adelantamiento en el plazo de los cupones con relación a la última propuesta. Además se contempla aumentar el plazo de intereses sobre el haber devengado si los fondos ayudan a formar las mayorías para activar las CAC.

La nueva propuesta argentina amplía las posibilidades de entrar a un acuerdo, ya que la mayoría de los acreedores considerarían viable un canje que reconozca unos 53 dólares de valía presente, aunque incluso hay fondos con posiciones más duras, tal el caso de Ashmore, que no estarían dispuestos a decidir por menos de 57 a 60 dólares.

Frente a este panorama el Gobierno estaría transitando un camino posible en materia de la negociación con los grupos de bonistas, según señala un crónica de Cohen-Delphos Investment. Este camino implicaría inquirir una diferenciación entre los mismos que asegure alcanzar un nivel de apoyo necesario para activar las CAC de la mayoría de los bonos, o alcanzar una adhesión que al menos triplique la registrada en el primer canje, sostiene el trabajo y advierte que “se trata de una estrategia arriesgada, ya que los bonistas más duros podrían hacer sentir su voz en los tribunales de Nueva York”. En este sentido se comenta que el Palacio de Hacienda, a través del Banco UBS que representa a Gramercy y Fintech, trasmitieron la propuesta argentina a los acreedores privados, particularmente internamente del club de los más intransigentes -grupo Ad Hoc, liderado por BlackRock- con el objetivo de impulsar una propuesta que puede sumar a bonistas y alcanzar mayorías, dejando en soledad a los acreedores más duros. Esto motivó el desagrado de los restantes grupos de bonistas.



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