El Beto Alonso y el recuerdo del campeonato que dejó atrás 18 años de frustraciones en River


La pandemia lo tiene contenido y protegido en la casa de su mujer en Devoto. Cuenta que duerme mucho y que cada tanto hace buenos asaditos. “Con todo, eh… Achuras, varios cortes de carne, bien completo”, dice. Que lo ayudan con la tecnología y de a poco le va agarrando la mano. Se abrió cuentas en Instagram, Facebook y Twitter. Que está en permanente contacto con sus cuatro hijos. Tres de ellos (Norberto en Entre Ríos, Alejandro en Escobar y Carolina en Tigre) están en el país y Erika, en Costa Rica. Que tiene seis nietos y uno de ellos, Facundo, se fue a Estados Unidos a aventurar al fútbol y estudiar en una universidad de Miami. “Juega de 8 o de 9. Me pide consejos, pero en el fútbol de hoy no hace falta ser una cosa extraordinaria. Lo eligieron entre un montón de chicos y se lo llevaron. Así que debe ser bueno”, comenta el ascendiente Norberto Osvaldo Alonso en el inicio de la charla de una hora con Clarín.

Es el lunes 3 de agosto, un día singular para el Beto. Uno de tantos. Hace 45 abriles volvía de una suspensión de seis fechas y con dos goles suyos River le ganaba 2-0 a San Lorenzo en el Monumental.

-¿Qué sentís al ver los videos de esos goles (los publicó River en su cuenta de Twitter) tanto tiempo luego?

-¿Qué siento? Siento que pude sacarme de encima la porra vasto que me había mandado con Independiente, cuando me expulsaron y me dieron seis fechas. Ahí el equipo se empezó a caer y a caer… Perdimos tres partidos seguidos, uno lo empatamos con Temperley y yo -en ese momento- estaba pasando un gran momento y era un deportista importante en el interior del equipo. Cometí ese error y me quería caducar. Me dieron 6 fechas. Hoy esa cantidad no se la dan a nadie.

-Y en los festejos de esos goles, ¿hay una sensación de alivio, no?

-Sí, sentí un gran alivio con esos goles. Ya cuando hago el primer gol de persona (se mete adentro del portería) sentí ese alivio. Que era porque no podía yacer ya que el equipo venía perdiendo puntos. Y delante la porra que me había mandado me sentía responsable y culpable. Era un tipo importante en el interior de ese equipo. Imagínate que Angelito (Labruna) cuando llegó hizo la cuenta y dijo: tengo 16 goles con Morete, 10 con Alonso, 5 con Jota Jota (López), y luego resultó que las cuentas que hizo se multiplicaron. En ese campeonato yo hice veintipico de goles y jugando 9 fechas menos que Morete. Fue un año cruel. Hay multitud vasto que a lo mejor ya no está y los chicos no saben lo que jugué en ese campeonato. Uff, Dios mío… ¡Fue impresionante!

-¿Fue tu mejor año en cuanto al nivel futbolístico?

-Mirá, tuve otros buenos abriles como en el ’72. Y luego otros. Después que salimos campeones en el ’75, vinieron nuevos campeonatos, fuimos tricampeones. Como dijo Angel, ganábamos uno y venían varios.

-Y antaño de superar el del ’75, ¿al salir a la cancha sentían el peso de los 18 abriles sin títulos?

-No sé si el peso porque estábamos preparados. Sabíamos que en algún momento se iba a dar porque teníamos buenos equipos. Pero además es cierto que se hacía cada vez más difícil porque no se daba. Y River venía de ser perjudicado varias veces por los árbitros. La mano de Gallo (en un partido con Vélez en el triangular del que además participó Racing por la definición del Nacional ’68, que quedó en manos del equipo de Liniers). Cuando le hicieron patear tres veces el penal a (Aníbal) Tarabini (jugando para Independiente ejecutó tres veces un penal en un clásico con Racing por la última aniversario del Metropolitano ’70; el tercero lo metió. El Rojo ganó 3-2 sobre el final con un tanto de Yazalde y por un gol de diferencia fue campeón, dejando a River en el segundo zona). Uno al ser hincha de River y tener memoria se acuerda. Vi tantas cosas que no se podían creer…

-¿Qué otras cosas?

-Y…Lo de la huelga. Si hoy me dicen de hacer esa huelga, no la hago. Porque no había razón para hacerla en ese momento. Mejor dicho, sí había una razón: eran los celos de algunos jugadores que manejaban Agremiados y que habían jugado en River y ya no estaban más.

El Beto Alonso en las instalaciones del estadio Monumental, "su casa". Foto German Garc{ia Adrasti.

El Beto Alonso en las instalaciones del estadio Monumental, «su casa». Foto German Garc{ia Adrasti.

El Beto mantiene su esencia. Como cuando desparramaba su talento con su siniestra mágica. Sigue yendo al frente y dice lo que siente sin vueltas. A los 64 abriles continúa siendo auténtico y sangriento. Por eso, por más que sepa y que le reconozcan que es el deportista símbolo de aquel logro, aún le queda una peso por no favor estado en el partido en el que se definió el campeonato porque los planteles profesionales del fútbol argentino fueron a una huelga y la AFA decidió que la aniversario se jugara igual con juveniles. Bajo esa circunstancia, River obtuvo el Metropolitano ‘75, el título que cortó la jugada de 18 abriles sin vueltas olímpicas.

La huelga de futbolistas y la decisión de la AFA reflejadas en las páginas de Clarín. Foto: Archivo Clarín.

La huelga de futbolistas y la audacia de la AFA reflejadas en las páginas de Clarín. Foto: Archivo Clarín.

-¿Por qué decís que había celos de los jugadores que manejaban Agremiados? ¿Qué consejo hacés de aquella huelga 45 abriles luego?

-Viste que el fútbol tiene la parte de los celos. Había un par de jugadores que laburaban en Agremiados, que dijeron vamos a hacer una huelga. Y a la semana la levantaron. Entonces, si hoy tuviese que hacer una huelga de esas, no la hago. No estoy en contra de las huelgas, pero esa fue una huelga ridícula. Porque no había razón para hacerla. Tal vez esos jugadores tenían celos porque ellos no habían podido salir campeones con River.

-¿Quiénes eran?

-No, no hace desatiendo nombrarlos. Ellos saben. Hoy pienso que le tendría que favor dicho al plantel de no adherirnos. Les hubiera dicho: ‘Muchachos, yo la huelga no la hago. Si la quieren hacer ustedes háganla’.

¿Los obligaron?

-No, Fuimos a una reunión y se decidió ahí. Nosotros no consideramos que teníamos que hacer la huelga en ese momento, no entendíamos para qué la hacíamos. Imagínate que vos querés salir campeón y la plata quedaba de flanco. Ni ellos sabían por qué hacían la huelga. Y la AFA no entendía siquiera; nadie entendía falta…

La historia marca que la huelga estalló de desgracia y se planteó por tiempo indeterminado. Futbolistas Argentinos Agremiados quería que se firmase el Convenio Colectivo de Trabajo y que se levantase una punición por doping al 9 de Banfield, Juan Taverna. El Estatuto estaba agudo desde la mencionado huelga -en noviembre de 1971- pero no había sido promulgado. Tal vez por eso desde el hermandad buscaron meter presión delante la definición del campeonato en medio de un confuso contexto político, social y crematístico de la Argentina que se encaminaba a su etapa más oscura. Aquella huelga duró cuatro días…

Se dictó la conciliación obligatoria, se estableció el Estatuto del Futbolista Profesional por la ley 430/75 y, con Carlos Pandolfi, Carlos Della Savia y José Alberto «Perico» Pérez a la persona, Agremiados levantó la medida. Antes, la anteúltima aniversario se jugó igual. Cuatro de diez partidos programados se disputaron el jueves 14 de agosto. Uno de ellos, el que por la confusión River le ganó 1-0 a Argentinos Juniors en cancha de Vélez, delante 55 mil personas, con un zurdazo de Rubén Bruno.

-¿A los pibes de aquel entonces los presionaron para que no jugaran?

​-No, eso fue mentira. ¿Qué vamos a presionar? Después se dijo que se fueron por eso. Pero si tenían condiciones hubieran seguido en el club. A todos los pibes de Inferiores si les podía dar un conejo se los daba. Si no fui a la cancha, imagínate qué le iba a afirmar a los chicos.

-¿No estuviste en Vélez?

-Nooo… Yo ni quería ir a la cancha. No, no, no quise ir… Tenía mucha bronca. No con los pibes, eh, sino con los de Agremiados. Lo que hicieron fue de mala calostro.

-¿Dónde estabas mientras se jugaba el partido?

-En mi casa. Lo seguí con mi grupo. Pero viste cuando tenés bronca, te desinteresás un poco.

River campeón después de 18 años. Foto: Archivo Clarín.

River campeón luego de 18 abriles. Foto: Archivo Clarín.

-¿Qué sentiste cuando hizo el gol Bruno?

-No me acuerdo. De la bronca no me acuerdo de falta. Cuando me agarra una calentura, luego no reminiscencia las cosas. Porque fue poco injusto, muy injusto. Y seguramente pensaba en que los de Agremiados se estaban cagando de risa en ese momento. Porque sabían lo que estaban haciendo.

-Y al otro día, ¿qué hiciste?

-Fui al club como todos los días. Y se levantó la huelga en un santiamén, jugamos con Racing la última aniversario (el partido se paró a los 45 minutos del primer tiempo por invasión de campo cuando River ya ganaba 2 a 0), ganamos y festejamos. Escuchá: ¡Fue una vergüenza esa huelga!

Agremiados levantó el paro a los pocos días de haberse decretado la huelga. Foto: Archivo Clarín.

Agremiados levantó el paro a los pocos días de haberse decretado la huelga. Foto: Archivo Clarín.

-El título del ’75 igual está asociado a vos y a tus compañeros de aquel plantel y a Angel Labruna. Cuarenta y cinco abriles luego, ¿qué significa para River y para vos en particular aquel campeonato?

-Para River fue encontrar luego de tanto tiempo una verdad. Sale campeón el que juega adecuadamente, el mejor. Y nosotros en ese campeonato fuimos los mejores. En mi caso fue el puntapié para todo lo que caldo luego. Yo estuve en todas las etapas principales de River, de todos los campeonatos donde se ganaron cosas importantes. En cortar la jugada de los 18 abriles sin salir campeón, en la primera Copa Libertadores, la Copa del Mundo, el retiro con 85 mil personas ¿Qué más puedo pedir?

El especial de River campeón que promocionaba Clarín tras el título histórico. Foto: Archivo Clarín.

El singular de River campeón que promocionaba Clarín tras el título histórico. Foto: Archivo Clarín.

-¿La estatua?

-No sé, si la quieren hacer, que la hagan… Pero una cosa es cuando estás en actividad y otra cuando pasó tanto tiempo. No es que los hinchas se olvidaron, porque de mí no se olvidaron, me siguen recordando como uno de los mejores jugadores de la historia. Y me mandan mensajes todo el tiempo. Tengo muchas fechas, de todos esos campeonatos, del gol que no pudo hacer Pelé, los dos goles en la Bombonera y la reverso olímpica. Cuando se conmemoran todas esas fechas los hinchas de River me escriben mensajes y ahí se me pasa todo. Me llenan de bonanza. Y es una paga para mí. Le di mucho a River y River me dio mucho a mí. Siempre digo que le doy gracias ‘al de hacia lo alto’ por tirarme en la mejor institución del mundo. A River no lo cambio por falta.

-¿Cómo te gustaría ser recordado por el hincha de River?

-Ya me recuerda el hincha de River, ya lo vivo en vida y me mima constantemente. Eso quiere afirmar que hice las cosas adecuadamente y que ,adicionalmente, al ser hincha y residir, disfrutar y sufrir por el club, llega el examen. Y al venir al mundo en River, yo soy anti-Boca. Me acuerdo que luego de la primera praxis, con 9 abriles, hablé con mi envejecido, que era hincha de Racing. Le dije: no se enoje pero voy a nominar por motus propio. Quiero aventurar en River. Porque no hay otro club como River.

Norberto Alonso es el primero de los que est{a agachados, a la izquierda, en el equipo de River de 1972 que dirigió el brasileño Didí. Foto: En la foto también aparecen arriba Reinaldo Merlo (el segundo desde la izquierda), el arquero José "Perico" Pérez (¿Uno de los apuntados por El Beto?) y Oscar Mas (el cuarto). Foto: Archivo Clarín.

Norberto Alonso es el primero de los que est{a agachados, a la izquierda, en el equipo de River de 1972 que dirigió el brasileño Didí. Foto: En la foto además aparecen hacia lo alto Reinaldo Merlo (el segundo desde la izquierda), el cancerbero José «Perico» Pérez (¿Uno de los apuntados por El Beto?) y Oscar Mas (el cuarto). Foto: Archivo Clarín.

La hora de las definiciones fuertes

Antes de la pandemia, el Beto Alonso transitaba casi todos los días por los pasillos del Monumental. Es su zona del mundo. Los hinchas lo ven ocurrir y lo saludan, lo abrazan, lo besan, le piden fotos, videos, autógrafos. Y él retribuye a cada paso todo ese cariño. Hasta algunos le dicen que es un Dios. «Noo… Eso no. Dios es el más grande de todos«, dice el Beto con humildad. Pero hay poco que marca lo que Alonso significa para el hincha de River: trasciende las generaciones. Abuelos, padres, nietos, grandes, chicos, mayores, jóvenes. Hombres y mujeres por igual. Todos lo respetan, le brindan cariño y lo tienen como lo que sigue siendo: un ídolo. Los que lo vieron aventurar y los que no, además.

-Beto, ¿por qué creés que te ama tanto el hincha de River?

-Muchos me dicen gracias por lo que hiciste por River. Y es así. Hice mucho por River. No solo adentro de la cancha. Cuando estaba fuera recomendé a Francescoli, evité que lo dejaran evadido a (Hernán) Crespo. Hice un montón de cosas por River y los hinchas siempre me sacan una sonrisa.

-¿Cómo fue lo de Crespo?

-Yo lo conocía porque jugaba en la misma categoría que mi hijo Norberto Y hubo un año que lo iban a dejar evadido. El padre me llamó, habló conmigo y yo no lo podía creer. ¿Cómo que lo van a dejar evadido? Y ahí moví bóveda celeste y tierra para que entendieran que era un goleador tremendo. Hacía goles de todos lados. ¿Cómo lo iban a dejar evadido? Y luego terminó dándole una Copa Libertadores a River con sus goles.

-¿Hoy hubieras tenido una carrera con más tiempo en Europa y menos en River?

-No creo. Yo cambié los dólares por aventurar en River. Resigné patrimonio. Y las veces que me fui fueron porque tuve un problema con Aragón Cabrera o con Di Stéfano. Pero yo no me hubiese ido nunca de River.

-¿Te hicieron alguna proposición sorprendente?

-Ofertas recibía un montón. Hasta Boca me quiso. (Alberto) Armando (ex presidente de Boca) me quería. Hace poco saqué una revista del maletón de los memorias y Armando decía que siempre fui un deportista que le gustó y que le hubiese gustado tenerlo en Boca. Pero sabía que yo de ningún modo iba a ir a Boca.

-¿Te fue a averiguar igual?

-Sí, me mandó a una persona para susurrar conmigo cuando volví de Francia (jugó en el Olympique de Marsella), en el ‘77. Le dije que le agradecía, por respeto, pero yo no cambio la camiseta por nada. Y por la de Boca menos, ¡ni loco!

-¿Cuál fue el jugador con el que más te entendiste?

-Con Jota Jota López fui con el que mejor me entendí. Me devolvía todas las pelotas redondas.

-¿El mejor técnico que te dirigió fue Labruna?

-Sí, Angelito. Porque nos conocíamos a la perfección, nos mirábamos y yo sabía lo que él quería y él sabía lo que yo quería. Aparte éramos lo mismo. Éramos de River, sanguíneos, nos gustaba ir a jugar a la cancha de Boca, enfrentarlos. Era como un hijo futbolístico para él.

¿Y quién es el mejor técnico de la historia de River para vos?

-A Angelito no se le dio la Copa Libertadores, pero está ahí arriba igual. La mística que transmitía es lo mejor de él. Y si es por resultado, el Bambino Veira. Ganó todo habiendo estado en el club apenas un par de años.

-¿El mejor presidente?

-D’Onofrio. Por gestión y por su capacidad. Lo quiero mucho a Rodolfo. Cuando me pide algo él sabe que estoy. Conocí también al padre, a Raúl, que fue interventor de la AFA, y a su familia. Desde que me venía a saludar después de los partidos con su mujer Patricia. Lo conozco hace muchos años. Es un tipo preparado, es un presidente de verdad, no como el que nos mandó a la «B», al que no quiero ni nombrar. Ese fue el peor, el peor, el peor, el peor… Es como Macri en la política, el peor. Entre Macri y Cristina le hicieron mal al país pero Macri fue el peor, nos mandó a la «Z».

-¿Te hubiese gustado ser presidente de River?

-Naa… Me presenté una vez (en las elecciones de 1993, en las que fue reelecto Alfredo Davicce), pero lo hice porque tenía armado algo. Para ser presidente de River tenés que, tenés que… ¡Uy dios! Tenés que tener muchas otras cosas. Porque si no estás preparado podés hacerle daño al club. Eso es lo que nunca entendió Passarella.

-Cómo viviste la final de Madrid?

-La final de Madrid la viví tranquilo, tenía confianza que se ganaba. Le decía a la gente que era ideal este momento para agarrarlos en una final así. Ni siquiera me puse nervioso cuando hizo el gol Benedetto. Estaba tranquilo y confiado en que lo dábamos vuelta. Y así fue. Grité fuerte los tres goles.

-¿Esa final está por encima de todo en la historia?

-En River tenés que ganar todo. Nosotros ganamos la del mundo en el ’86 que está por hacia lo alto de todo me parece. Metódico que ganarle una final a Boca de una Copa Libertadores es muy singular, muy cachas. Y (Marcelo) Gallardo en realidad supo manejar un vestuario y tenerlo aceitado, que los pibes conozcan todo lo que el técnico quiere. Además, Gallardo tiene eso de querer ganarle a Boca como lo teníamos Angelito y yo. Él además es uno que nació en el club. Y el que nació en el club tiene una diferencia. Lo primero que querés hacer es ganarle a Boca.

-¿Cuánto de todo lo que viviste lo aprendiste en Los Polvorines, el zona en el que te criaste? ¿Qué recordás de aquellos días?

-Mucho, mucho… Es donde mi envejecido nos llevó a residir cuando tenía un año. Y ahí me fui formando como deportista. Era pendejo y ya estaba en la calle. Terminaba de engullir un puchero que hacía la vieja y ya estábamos en la calle. Había muchos potreros. Se jugaban campeonatos relámpagos por plata. Y con 14 abriles me metía a aventurar ahí con tipos más grandes. Y lo que aprendí ahí luego lo trasladé al fútbol profesional. Yo prefería aventurar un campeonato en Los Polvorines y no ir a la cancha a ver partidos. Yo quería aventurar…

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JCH.



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