El caballo de Troya de la deuda


Ahora, que Argentina prácticamente ofrece renegociar sin afectar los intereses de los acreedores canjeando los viejos bonos por nuevos sin prácticamente ninguna quita de renta, el mismo núcleo de bonistas no solo vuelven a presionar por otro “cupón PBI” al que no deberían tener derecho alguno por no tener quita de renta sobre el monto adeudado sino que por otra parte lograron, inadvertida y sigilosamente establecer como saco original e infranqueable de la negociación que la misma sea haciendo todos los intrincados cálculos acerca de la quita que significaría la extensión de plazos y reducción de tasas de interés tomando en cuenta un “exit yield” (porcentual al que se descuenta el flujo de fondo de los bonos nuevos) del orden del 10% anual. Así, toda la disputa acerca del rendimiento de los nuevos bonos y de la quita teórica a la que accederá Argentina se calculan con ese porcentaje y así se llega a las cifras de 50 y 55 de valía presente en la cual tanto Argentina como los acreedores están plantados y aferrados de modo inamovible desde hace semanas. El argumento de los acreedores para no descender del valía de 55 es que no quieren ganar a quitas del orden del 50% para la deuda y tratan de explicar lo generosos que son con Argentina ofreciendo una quita del 45% de sus acreencias.

Aquí debemos desarrollar un punto: ¿Quita del 45%? ¿Qué quita del 45%? Quitas del renta no hay prácticamente ninguna, y la “quita solo teórica” del 45% producto de obtener más plazo y menos tasa de interés se base por firme en la silenciosa y “escondida” hipótesis de trabajo del “exit yield” del 10% anual. Cabe preguntarse entonces, ¿cuán justo es tomar una hipótesis de que los bonos argentinos cotizarán ofreciendo un rendimiento implícito del 10% anual una vez que sean canjeados? Veamos: en Europa tanto Alemania, Francia, Suiza y Holanda pagan tasas negativas sobre sus bonos a 10 primaveras. Vale afirmar que si hoy un inversor quiere comprar esos bonos debe pagarle a las respectivas tesorerías de esos cuatro países para que le tome los fondos. España, que tropezó hace una división con una situación financiera más que angustiante porque no le prestaban un solo euro a ninguna tasa de interés hoy puede endeudarse a 10 primaveras pagando poco menos de 0,5% anual. Sí: hace diez primaveras no le prestaban un céntimo a corto plazo y hoy le prestan a diez primaveras prácticamente arbitrario. Incluso Italia llena de problemas de adeudo fiscal y la defaulteadora… Grecia, ¡Sí, Grecia! pueden endeudarse cómodamente a 10 primaveras a menos del 1,5% anual. Y aquí hay que hacer mención de que Grecia negoció una quita de renta para sus bonos de cerca del 65%, rememorar que Argentina ahora ofrece que en nuestro caso sea… cero.

Podemos seguir con las comparaciones: Brasil se endeuda a 10 primaveras al 6,9% anual y México al 6% anual. Pero los dos países lo hacen en reales brasileños y pesos mexicanos respectivamente. Vale afirmar que hoy quienes le compran bonos obtienen esos rendimientos pero a su vez asumen un altísimo aventura cambiario. ¿Hay o no aventura de devaluación para estas monedas? El actual por último morapio mejorando sus cotizaciones pero lo hizo luego de devaluarse 35% en solo unos meses. Y hoy el peso mexicano cotiza a poco más de 22 por dólar cuando hace una división lo hacía a menos de la centro: 10 pesos mexicanos compraban un dólar.

Las bases de comparación no concluyen allí. Si positivamente se desea tomar en cuenta rendimientos a diez primaveras de países latinoamericanos sirven como saco de comparación Perú y Bolivia por ejemplo. Perú toma deuda en dólares a 10 primaveras. ¿Cuánto paga? Pues adecuadamente 3,75% anual. Bolivia ya hace muchos primaveras pudo endeudarse por cientos de millones de dólares en los mercados internacionales a solo el 4,75% anual, cotizando hoy esos bonos sobre la par. Se negociación de dos países en los que la estabilidad monetaria y el respeto por las deudas es cosa nueva, hexaedro que la historia está repleta de traumáticas decisiones financieras en ambas naciones. No es que estamos comparando a una supuesta “oveja negra”: Argentina, con dos carmelitas descalzas.

Ni que afirmar de países que vienen de décadas de comunismo, con un historial de defaultear las deudas de sus anteriores regímenes capitalistas. Hoy Rusia se endeuda en desconocidos enigmáticos rublos a 10 primaveras al 5,5% anual. Hace menos de 30 primaveras en Moscú se gestaban grandes confiscaciones monetarias e incluso una hiperinflación. A Rusia no le prestaban una sola moneda. Hoy Rusia se da el fastuosidad de tratar con desdén toda ofrecimiento de endeudarse en dólares. Ni qué cuchichear de China, que puede endeudarse en yuanes y no solo a 10 primaveras, sino incluso a 30 primaveras. Y lo hace al bajísimo 3,6% anual. ¿Parece desaparecido esa tasa? Pues adecuadamente, comparémosla con la cual Corea del Sud se endeuda en su propia moneda: el won. Corea del Sud paga en wones a 30 primaveras…..solo 1,5% anual. Recordemos que poco antaño del nuevo milenio en la tapa de todos los diarios del mundo firme salían fotos de las filas de coreanas entregando sus joyas de oro a empleados del Tesoro coreano que no obtenía financiamiento a solo un mes, por lo que la tasa de devaluación era de un 50% en semanas.

Ninguna comparación es mejor que el propio caso argentino probablemente: ¿Cuánto pagaban los bonos argentinos ni adecuadamente hecho el canje de 2005? Pues 9,5% anual en dólares. Parece una monograma no muy lejana al 10% que astutamente los acreedores impusieron en la renegociación como “exit yield” teórico. Sin requisa, en aquella época todos estos ejemplos que nombramos eran inexistentes. Bolivia y Perú no tenían financiamiento. Brasil y México pagaban tasas mucho más altas. España, Italia y mucho más aún Grecia no tenían financiamiento hacedero. China, Rusia y Corea del Sud no tenían esta comodidad para endeudarse, por lo tanto, era en renglón con todo esa panorama de escasez de fondos que Argentina pagaba en dólares 9,5% anual en el contexto de un canje que no despertó ningún entusiasmo y al cual adhirieron solo el 75% de los acreedores. Con un delegado secreto adicional: la tasa a 30 primaveras de los bonos norteamericanos estaba en 5% anual. Vale afirmar que el “riesgo país” ni adecuadamente hecho el canje era de 450 puntos básicos. Hoy la tasa de los bonos norteamericanos a 30 primaveras es 1,5% anual. Si el “riesgo país” argentino se ubicara en el mismo nivel que se ubicó en 2005 tras aquel canje con toda la polémica y repudio que despertó entre los bonistas el rendimiento de los bonos argentinos no debería exceder…. el 6% anual. Si así fuera la quita actual que sufrirían los bonistas sería pequeño a 30%. No estamos prediciendo que ello vaya a ocurrir porque es probable que luego de tanto cuchichear de “exit yield” de 10% anual eso no pase. Pero… ¿a determinado le puede tener lugar alguna duda de que esa monograma fue un “presente griego” de los acreedores para sacarle todo el lucro posible a la negociación?

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Walter Graziano y Asociados

macroeconomía – finanzas –
inversiones – situación política –
charlas individuales o en empresas

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