El escándalo de Wirecard arrastra a Ernst & Young (¿viene otro caso Enron?)


El ministro de Finanzas, Olaf Scholz, lo calificó de “escándalo sin equivalente en el mundo financiero” y aseguró que se endurecerán los controles en el sector de los pagos electrónicos.

Nadie, ni los auditores ni el agente financiero tudesco (Bafin), detectó lo que pasaba.

EY es una auditora que forma parte del agrupación de las Big Four, adjunto con Deloitte, KPMG y Price Waterhouse. Pero los analistas ya comienzan a poner en duda su futuro. Algunos comparan el caso Wirecard con la caída de Enron a principios de 2000. El agrupación de energía estadounidense, cuyas cuentas eran supervisadas por la auditora Arthur Andersen, falseó su cómputo antaño de hundirse.

Esto le costó la existencia a Arthur Andersen, firna que en 2002 fue acusada y condenada por obstrucción a la Justicia, lo que precipitó la caída de la por aquel entonces casa de campo compañía de auditoría más noble del mundo. Hasta ese momento, integraba el Big Five, que desde entonces quedó limitado a cuatro auditoras.

Esta semana, el Financial Times informó que EY no solicitó información bancaria crucial a un bandada de Singapur, donde Wirecard afirmaba tener hasta 1.000 millones de euros en efectivo.

La comprobación de los depósitos bancarios “es una de las tareas más fáciles” para un auditor contable y se realiza según un “procedimiento muy regulado”, acusa asimismo la asociación SdK a EY. A principios de mes, el mesa de abogados berlinés Schirp & Partner interpuso una argumento sumarial contra EY por violar “las obligaciones de control de un auditor”.

Las acciones de Wirecard se han desplomado un 98% durante los últimos diez días. El salita Schirp insta a los accionistas a presentar una demanda colectiva contra EY. Fuera de Alemania, la asociación de inversores holandeses European Investors (VEB) ha instado a EY a un acuerdo amistoso y en caso contrario amenaza con una denuncia, informa el diario tudesco Handelsblatt.

El salita de EY, que se negó a aprobar el cómputo de la compañía para 2019, reconoció “indicios claros de un fraude a gran escala, que implica a varias partes en el mundo y diversas instituciones, con una voluntad de engaño”. El problema es que ahora esta testimonio podría volverse contra la propia auditora.

El agrupación japonés Softbank prevé demandar a EY ya que compró en 2019 bonos convertibles Wirecard por un monto de 900 millones de euros, creyendo que invertía en una empresa fiable, anticipó.

Agencia AFP



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