El estruendoso debut de Argentina en Mundiales: insultos, pedradas, un ataque de nervios y un golazo agónico


El première argentino en Uruguay 1930 llega recién en el botellín partido, en la tercera trayecto mundialista. Está fresco este 15 de julio y se siente. Poco posteriormente de las dos y media de la tarde, el plantel, encabezado por el monitor Francisco Olázar, ingresa al campo de coyuntura de estadio Parque Central portando una bandera uruguaya. El recepción es aún más frío. Posan los jugadores para la clásica foto, aún con los sacos puestos, y luego se ponen a practicar tiros en uno de los arcos. Juegan con las tradicionales camisetas albicelestes y llevan pantalones azules.

Los franceses se hacen esperar demasiado, suficiente como para que los argentinos sientan la primera hostilidad de los hinchas uruguayos. Además de los jugadores, ingresa el monitor Raoul Caudron, quien le entrega un ramo de flores a Luis Monti, capitán argentino. Cuando se sacan el cárdigan blanco, queda claro que jugarán con casaca azur, pantalón blanco y medias rojas. Bleu, blanc, rouge, buen título para una trilogía en el cine. Son exactamente las 14.55. ¿Quién mueve? Manuel Ferreyra toca para Cherro y se produce el big bang de la Selección Argentina​ en la historia de los mundiales.

“Se lleva jugada media hora de este periodo y los argentinos, a pesar de sus reiterados esfuerzos, no consiguen abrir el score, debido en principal lugar a la nerviosidad con que actúan. Esta situación anormal se debe única y exclusivamente a la enconada actitud que para con ellos adopta el público uruguayo, que no pierde oportunidad para demostrar una hostil actitud hacia nuestros compatriotas. Cada remate desviado de los nuestros, cada pelota que envían fuera del campo, cada jugada que no responde visiblemente a sus deseos, es una muestra de desprecio que reciben del público local”.

Argentina acosa la valla francesa y el arquero Thepot atrapa la pelota. El debut argentino en el Mundial de 1930.

Argentina acosa la valla francesa y el saetero Thepot atrapa la pelota. El première argentino en el Mundial de 1930.

Mientras Argentina debuta, los franceses vienen de apabullar 4-1 a México. Van 0-0, el coyuntura es harto controlado y el seleccionado argentino no se luce como en otras ocasiones. Entre los 15 mil espectadores en el Parque Central, que es un hervidero, hay pocos argentinos. En cambio, en la Avenida de Mayo, en Buenos Aires, hay una multitud agolpada y expectante.

La rivalidad juega y los uruguayos hinchan por los del vetusto continente. Hay mucha hostilidad. Faltan 9 minutos. Juan Evaristo avanza en combinación con Varallo y Perinetti y cuando está a un medida del radio penal es detenido bruscamente por Mattler. El tiro evadido lo patea Monti, el más insultado de la tarde, y el derechazo, musculoso, violento, esquinado, sorprende al saetero francés Thepot. Los jugadores argentinos festejan efusivamente el gol, frente a la bronca de los charrúas. Uno de los pocos que está contento es Carlos Scarone, el ex internacional uruguayo, que grita el gol de Monti como propio.

“A partir de ese instante el juego se volvió más parejo siendo lamentable la actitud del público, que molesta en toda forma a nuestros jugadores y que incitan a los jugadores franceses a que sigan jugando con la brusquedad con que lo vienen haciendo”.

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De pronto, el árbitro brasileño Almeida Herrero hace sonar su silbato y da por finalizado el discusión. Los jugadores argentinos festejan. El notorio abuchea y alguno aprovecha la ocasión para meterse en el campo de coyuntura. Los franceses, desesperados, le hacen señas al árbitro señalando un cronómetro imaginario. Todavía faltaban por jugarse unos minutos, tres, cuatro o cinco, no se ponen los cronistas de acuerdo en el sector destinado a la prensa. Roberto Cherro no puede más y estalla en una crisis nerviosa: posteriormente de tantos insultos recibidos del notorio y de las patadas de los rivales, se desvanece en el campo de coyuntura y tiene que ser atendido por el técnico Olázar y Juan José Tramutola, el preparador físico. Cuando todo se aclara, el árbitro los manda a todos fuera, cada uno al división que le corresponde. Pasan unos minutos y ahora sí Almeida Herrero decreta el adecuado triunfo argentino.

“Por lo mismo que se descontaba el triunfo no dejó de sorprender la performance que cumplieron los galos ante nuestro muchachos. Han sido para todos una sorpresa. Nunca se creyó que los cuadros de Europa a excepción de Bélgica de quien teníamos óptimas referencias pudieran hacer peligrar nuestras chances. Ayer hemos sentido en carne propia la desazón”.

Otra vez el notorio se mete en el campo de coyuntura. Hay insultos, algún intento de ataque. De a poco, los jugadores del campeón se retiran, como pueden, a los vestuarios. Pero la calma no llega: cuando se están acercando al ómnibus que los llevará en torno a la concentración, en el hotel «La Barra» de Santa Lucía, vuelven las agresiones. La Policía interviene e intenta proteger a los jugadores argentinos. De pronto se audición un terrible estruendo: una piedra rompe un vidrio del micro que trasladará al equipo doméstico.

“Si esto ocurre en el primer match en que intervienen los jugadores argentinos, ¿qué irá a suceder si corresponde a los nuestros competir con los uruguayos en un match final? No queremos pensarlo, pero se nos ocurre que las escenas que van a suscitarse serán de tal magnitud e importancia que escaparán a toda previsión”.

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Hay bronca en Buenos Aires. Los delegados de los clubes se reúnen de necesidad en la sede de la calle Viamonte 1372, y algunos exigen el regreso de toda la delegación. ¿Una trastorno? Finalmente se decide que delirio de necesidad a Montevideo Juan Pignier, presidente de la Asociación, para encabezar los reclamos diplomáticos. Se reunirá con el presidente de Uruguay, Juan Campisteguy, y con el de la Asociación Uruguaya de Football, Raúl Jude.

“El doctor Raúl Jude concurrió esta tarde al campamento argentino para brindar sus disculpas por la actitud vergonzosa de un grupo de fanáticos que agredió el ómnibus donde viajaban los jugadores argentinos. Tuvo palabras de condenación para esos actos y de aliento para los jugadores argentinos, que serán siempre grandes hermanos de los uruguayos. Roberto Mibelli ordenó la detención de los agresores y el amparo de los jugadores. Entrevistado por periodistas de ésta se mostró indignado con el público y aseguró que los argentinos tendrán las garantías que se merecen”.

El próximo compromiso de Argentina será el próximo 19 de julio frente a México, ya en el nuevo estadio Centenario, que será inaugurado este viernes 18. Ya se sabe que Argentina no podrá contar con la calidad el entreala de Estudiantes Manuel Ferreira, el Piloto Olímpico, quien viajará a la ciudad de La Plata porque tiene que rendir un examen en la cátedra. Las huellas de ese escándalo no se disiparán fácilmente.

* Todas los textuales corresponden a la tirada del diario La Argentina del 16 de julio de 1930, menos la última que es el día 17.



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