El histórico Boca-River de 2004: el arañazo de Gallardo a Abbondanzieri y la charla que nunca se dio


No hubo retorno. Dos profesionales que nunca volvieron a cruzar una palabra. Ni en su continuidad como jugadores ni luego como entrenadores. El duelo picante dejó heridas, marcas y tal vez algún rencor. Un Superclásico más caliente que nunca. Patadas, expulsiones, discusiones, empujones y, de pronto, una mano que va en torno a una cara. Y quedan las marcas del arañazo más renombrado del clásico de los clásicos. El de Marcelo Gallardo a Roberto Abbondanzieri en la semifinal de ida de la Libertadores 2004, en la Bombonera​.

Pasan cosas raras interiormente de un campo de encaje. El fútbol argentino tiene innumerables hechos insólitos, duelos picantes, en todas las épocas. Pero lo que sucedió hace 16 abriles en la cancha de Boca cobra vigencia cuando uno de los protagonistas garrocha una confesión inesperada. “Nunca más hablé con él porque tampoco lo propuso...”, contó hace poco el ex portero de Boca. El año pasado, el flagrante técnico de River había explicado: “Muchas veces uno pierde cierto eje de las cosas en las que se debe enfocar. Creo que también las experiencias de vida te sirven para algo: ese momento y ese episodio a mí, 15 años después, me pone en un lugar diferente”.

El Pato Abbondanzieri, atendido después del arañazo de Gallardo.

El Pato Abbondanzieri, atendido posteriormente del arañazo de Gallardo.

¿Qué pasó aquella tenebrosidad del 10 de junio en la Bombonera? Ni Boca ni River soñaban aún con una final de Libertadores mano a mano. Por eso la instancia semifinal atesoró una dimensión única hasta este momento. El equipo de Carlos Bianchi ya había hato tres copas desde el 2000, año en que todavía se habían enfrentado, pero en cuartos de final. River sumaba éxitos en el torneo particular pero en el ámbito internacional venía con cuentas pendientes. Las últimas alegrías, la Libertadores 96 y la Supercopa 97. Había tensión, alteración, emoción; en la cancha y en las tribunas.

“El ambiente se cortaba con cuchillo. Cada roce encubría, más o menos, la mala intención”, escribió Sergio Danishewsky en Clarín. De un flanco estaban Abbondanzieri; José María Calvo, Rolando Schiavi, Nicolás Burdisso, Clemente Rodríguez; Javier Villarreal, Alfredo Cascini, Miguel Caneo, Fabián Vargas; Guillermo Barros Schelotto y Antonio Barijho. Del otro: Germán Lux; Ariel Garcé, Horacio Ameli, Eduardo Tuzzio, Ricardo Rojas; Javier Mascherano, Claudio Husain, Luis González, Gallardo; Fernando Cavenaghi y Maximiliano López.

Boca ya ganaba 1-0 con un gol de Schiavi, de comienzo, a los 27 minutos. Un ratito posteriormente, ocurrió la marranada que desató el escándalo y quedó para el retentiva. Cascini le quitó la pelota a Gallardo y el Muñeco le tiró una patadita de a espaldas. El volante de Boca lo fue a increpar, el de River le metió un cabezazo y en seguida llegó la respuesta. Claudio Martín, el árbitro, no dudó. Roja para los dos. “Se olfateaba que en algún momento podía suceder algo así, el ambiente estaba bastante caldeado. Esas situaciones normalmente las controlaba bien, pero esa vez, no pude», confesó tiempo después el juez.

Pero el color de la tarjeta no calmó los ánimos. Por el contrario, todo era rojo furioso. Gallardo empezó a pelearse con todos. Llegó corriendo desde su arco Abbondanzieri y fue el Pato de la Boda, o mejor dicho, del divorcio. Hubo una piña del volante de River pero también un arañazo. Y el rostro ensangrentado del arquero. “Ví el arañazo. En ese momento le dije a Brazenas, el cuarto árbitro, que se llevara a Abbondanzieri porque íbamos a tener que expulsarlo también”, recordó Martín.

«Fue un retentiva que quedó y quedó la marca. En mi cara y en el fútbol, ja. No le tengo rencor», bromeó el ayudante de campo de Martín Palermo, y confesó: “Hablé con un montón de gente de River, me dijeron cómo era Marcelo y la verdad no sé lo que pasó en ese momento. Nos hemos cruzado como jugadores y como técnicos y no pasó nada”.

Gallardo, en cambio, cuando se refirió el tema se inclinó por un tono más ponderado: “Ese episodio en particular siempre lo tomé como fuera de mi foco de ser. Nunca tuve malas experiencias con rivales, de enfrentamientos. Nunca. Más allá de cosas que quedaran ahí futbolísticamente”. Y todavía remarcó lo que significaba ese choque: “Fue muy fuerte por lo que significó no solamente por la instancia de Copa, sino por todo lo que generaba. Todos estos años me hicieron acordar a ese momento porque había una presión externa tan fuerte”.

La tercera roja fue para Garcé, a los 40 minutos del primer tiempo, por una alevosa plancha al colombiano Vargas. En la parte final la tensión se mantuvo, hubo menos agresiones pero el Coco Ameli siguió jugando casi de casualidad: primero insultó a Vargas y posteriormente le pisó los genitales a Barijho. Boca ganó 1-0 y una semana posteriormente, en el Monumental, sin los tres expulsados que recibieron dos fechas de castigo, logró el pasaporte a la final al vencer en la serie de penales (5-4), tras perder en los 90 reglamentarios 2-1. Ese todavía fue un duelo picante.



FUENTE

Be the first to comment on "El histórico Boca-River de 2004: el arañazo de Gallardo a Abbondanzieri y la charla que nunca se dio"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*