en cuánto se derrumbó la economía argentina


El Fondo Monetario Internacional auguró un muy mal pronóstico para toda la región de América Latina, que se convirtió en el epicentro de la pandemia

Ante la profundización en las medidas de aislamiento, con una extensión pautada hasta el 17 de julio, y la descuido de un plan financiero que regenere la confianza, el panorama de la riqueza argentina empeora cada vez más con el paso del tiempo.

Incluso, el Fondo Monetario Internacional auguró un muy mal pronóstico para toda la región de América Latina, que al día de hoy se ha convertido en el epicentro de la pandemia.

La variación interanual del PBI correspondiente al segundo trimestre de 2020 coloca a nuestro país en las peores condiciones con una caída del 21 %. Lo sigue Brasil (-13%), México (-12,5%), Perú (-11,8%), Chile (-9,5%), Uruguay (-7,7%), Ecuador (-6,8%) y Colombia (-6,6%).

El Observatorio de la Deuda Social Argentino estimó que este año hasta 900.000 personas (fundamentalmente en el sector informal) perderán su ocupación, en tanto la pobreza de niño subirá de 53 a 58,6 por ciento.

Otro relevamiento, de Unicef, indicó que desde el inicio de la cuarentena el 59% de los hogares (unos 3,6 millones de viviendas, unas 15 millones de personas) vieron caer sus ingresos.

Un crónica de Ieral precisa que «a pesar de la asistencia del sector público para compensar la situación de confinamiento obligatorio, más de la mitad de los trabajadores asalariados privados (por desempeñarse en sectores afectados y no esenciales), percibieron hasta un 75% de sus retribuciones pre-pandemia».

La Cámara de Comercio advirtió que unos 100.000 negocios no sobrevivirán la pandemia y la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra) precisó que la caída de actividad (83% en abril, 83% en mayo y cerca de 79% en junio y declives de más del 90% en los hoteles del AMBA) hace temer un candado masivo de hoteles porteños.

Volver a período 1: mortal para las empresas

El Gobierno anunció el viernes pasado una dura próxima etapa de la cuarentena, que comenzará a partir del próximo 1 de julio y que se extenderá hasta el día 17 del mismo mes.

Las nuevas medidas se concentran en el Radio Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde se dispararon los casos de coronavirus y al que el presidente Alberto Fernández señaló este viernes como «el epicentro» de la pandemia. En esta región regresarán las restricciones al comercio, se limitará la circulación en transporte conocido, se redefinirán las actividades consideradas «esenciales» y hasta se recortarán las futuro de perfeccionamiento.

«Desde el miércoles, sólo se sale a buscar provisiones«, advirtió el Presidente acerca del fiel «cierre» del AMBA que acordó con el regidor Axel Kicillof y el superior de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta.

La período de cuarentena estricta profundizará la recesión y volverá a frenar la actividad productiva en niveles que podrían dejar en default a toda la riqueza.

Por lo menos así se advierte desde varios sectores empresarios e industriales en donde se asegura que el regreso a la «Fase 1» del aislamiento social, preventivo y obligatorio, pone en aventura la supervivencia de comercios e industrias que ya se encuentran al borde del candado y de dejar a miles de personas sin sus puestos de trabajo.

La osadía, que fue anunciada este jueves por el presidente Alberto Fernández a través de un mensaje cromo en la Quinta de Olivos, tiene como objetivo contener el pico de contagios y el temor a un eventual colapso del sistema retrete.

En ese ámbito, el Presidente explicó en su mensaje los detalles de la nueva cuarentena estricta que regirá para la zona del AMBA inmediato con el regidor porteño, Axel Kiciloff, y el superior de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

Cuarentena: empresas asfixiadas

Ya la Unión Industrial Argentina (UIA) venía advirtiendo sobre la asfixia que sufren comerciantes, empresarios y trabajadores por estos 100 días de cepo retrete y por la crisis generada precisamente a partir de las medidas de aislamiento y restricciones tomadas para combatir la pandemia.

Focalizada en el AMBA, con mayores restricciones para circular y el candado de comercios y sectores que habían vuelto a cascar, esta período provocará un desastre anciano en la riqueza y dejará un tendal de industrias que no podrán retomar sus actividades nuevamente, según el dictamen de la UIA.

Un retroceso con respecto a señales que los propios industriales venían resaltando a partir de que la riqueza comenzaba a reactivarse en junio tras la caída registrada en abril y una parte de mayo.

Las empresas debieron adaptarse a la nueva etapa y algunas tienen grandes problemas de caja

Las empresas debieron adaptarse a la nueva etapa y algunas tienen grandes problemas de caja

Ahora, desde la UIA anticipan que los próximos 15 días de aislamiento total y de marcha detrás en la reapertura de varios sectores comerciales e industriales quebrará la esclavitud de valía y comenzará a provocar desabastecimiento de mercaderías.

Al respecto, Javier Madanes Quintanilla, CEO del Grupo Aluar, asegura que el país se encuentra «sin horizonte», con un Gobierno que cambia la visión sanitaria cada dos semanas y con una sociedad con evidente mal humor y hartazgo.

«Se minan las fuerzas y después de 100 días de grandes esfuerzos y dificultades, parece que estamos como al principio y no se sabe adónde tenemos que ir» cuestiona uno de los hombres de negocios más importantes de la Argentina.

Si adecuadamente entiende que en el Gobierno la confín política con respecto a las medidas que se deben adoptar para combatir el Covid-19, Madanes Quintanilla tiene dudas con respecto a los beneficios que, en materia sanitaria, se podrán obtener durante los próximos 15 días.

«En la Argentina no miramos a la muerte con indiferencia como en otros países, con lo cual es delicado consensuar las consecuencias sanitarias con las económicas por lo cual estamos en una época en la cual debemos soportar las pérdidas con el patrimonio que tiene cada empresa en los casos en que esto se pueda dar, mientras que en otros habrá que seguir remando y varios ya se tiraron las toallas», argumenta el ejecutor.

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La profundización de las medidas de aislamiento tendrá una repercusión negativa en toda la esclavitud comercial

En el mismo sentido, Jose Urtubey, dueño de Celulosa Argentina y miembro de la UIA, coincide en que la profundización de las medidas de aislamiento tendrá una repercusión negativa en la riqueza.

«Por más que las medidas se centren en el AMBA y en el interior haya aperturas, también van a sufrir las economías regionales porque Capital Federal y la provincia de Buenos Aires forman el mayor mercado para la producción de las provincias», agrega.

En tanto Ignacio Noel, propietario de la alimenticia Morixe Hnos, le quita poco de dramatismo a la situación al considerar que la pandemia del Covid-19 «ha causado reducción de la actividad económica en forma independiente de la cuarentena, dado que la gente ha reducido mucho su gasto no esencial».

El patrón estima todavía que, por lo ocurrido en otros países, «no parece que haya una relación directa entre cuarentena y actividad económica, dado que el impacto de la pandemia ha sido similar en países con diferentes estrategias de aislamiento».

Esta particular postura no es avalada por la opinión del economista Miguel Arrigoni. Para el titular de la consultora First, cualquier ampliación de la cuarentena «es un impacto negativo para la economía».

Estima todavía que las restricciones se extendieron «demasiado» para pretender la supervivencia de cientos de comercios y actividades que se encuentran en aventura, así como miles de trabajos. «La desocupación será enorme, después de que pase esta pandemia», anticipa.

«Argentina requerirá de planes inteligentes y creativos como no los ha tenido en los últimos ocho años para poder superar la nueva estabilidad porque si no lo logramos la salida será mucho más dolorosa», advierte Arrigoni.

Un retroceso para las empresas

Por su parte, Alejandro Ginevra, titular del asociación inmobiliario GNV y presidente de la cámara que agrupa a los principales referentes de este negocio, detalla que el regreso a la etapa más restrictiva del aislamiento, significa un retroceso para la actividad.

«Según nuestras mediciones internas, la apertura limitada de las inmobiliarias, sólo incrementó las operaciones un 10%, pero en niveles bajísimos, por lo que estamos todavía lejos de alcanzar una mínima normalidad», señala.

También hace remisión a una averiguación elaborada por el Observatorio inmobiliario de CAMESI en donde se detectó que el 30% de los operadores podría hacer frente a sus gastos personales sólo una semana con una cuarentena en Fase 1; otro 32% podría solventarse un mes y el resto puede soportar sus gastos dos o tres meses haciendo uso de sus ahorros, lo cual pone al sector en una crisis sin precedentes.

«No estamos en contra del aislamiento priorizando la salud, pero creemos urgente que el Gobierno debe implementar una amplia moratoria y asistir al sector con inyección directa de recursos porque, de otra forma, el repunte será demasiado lento y el aislamiento estricto provocará el cierre de varias inmobiliarias», sostiene Ginevra.

En tanto, Jorge Sorabilla, de la Fundación Pro Tejer, considera que «no se puede volver para atrás con la apertura comercial porque, si se obliga a los locales a cerrar, van a abrir informalmente y esa sería una peor solución».

En su opinión, se debe terminar con las prórrogas de las cuarentenas para los locales y se necesita encontrar la forma de «convivir inteligentemente con el virus evitando el traslado del personal a través del transporte público y con protocolos estrictos».

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