Habemus acuerdo, ¿y ahora?


Por Valentina Filippelli Gaminara y Juan José Battaglia Cucchiara y Cia

Luego de una larga demora, finalmente tenemos arreglo. El país logró un acuerdo con los comités de acreedores internacionales. Sin dudas, una gran anuncio. Estos fondos cuentan con aproximadamente el 50% de la deuda emitida bajo los contratos -Indenture-2016 y con casi el 60% de los títulos del canje mencionado (Indenture 2005). Como mencionamos en varias oportunidades, un acuerdo sin el aval de los comités era la falta misma. Considerando que al 4 de agosto, primer suspensión sin la admisión de estos comités, el borde de admisión superaba el 30%, creemos que el canje será total. Recordar que para alcanzar un canje sin holdouts es necesario que se apliquen las CACs, que necesitan el 66% de tenedores para el caso de los títulos Indenture 2016 y el 85% para los tenedores de los bonos Indenture 2005. Luego de la nueva extensión, el Gobierno cuenta con tres semanas para seguir trabajando y conseguir convencer al veterano número de tenedores posible.

En varias oportunidades señalamos que la diferencia económica entre las partes era despreciable. De hecho, el Gobierno simplemente adelantó por unos meses las fechas de suscripción para conseguir un incremento en el valencia presente y así conseguir el acuerdo. El suscripción de intereses para todos los bonos se movió de marzo-septiembre a enero-julio, el vencimiento del bono de intereses corridos se adelantó un año (ahora amortiza entre el 2025 y 2029) y los bonos 2030 y 2038 comenzarán a redimir un año antiguamente. Con este pequeño desplazamiento en los flujos, el valencia presente de la nueva proposición económica (al 10%) mejoró casi un punto y medio casi US$ 55 promedio. Por otra parte, se mejoró la proposición a los tenedores de bonos en euros, al modernizar el tipo de cambio de relato para canjear por títulos en dólares. Si aceptablemente no conocemos el prospecto, desde el costado constitucional trascendió que se limitará la cláusula de reasignar.

Por otro costado, el tesina para reestructurar la deuda en dólares regida bajo ley específico avanza con acuerdo en ambas cámaras del Congreso y seguramente en las próximas semanas sea implementado. El total de deuda específico a reestructurar supera los US$ 40.000 millones, pero aproximadamente el 60% de las tenencias están en el propio sector notorio. Dado que el Gobierno ofrecerá las mismas condiciones a los tenedores de deuda ley específico que a los tenedores de ley internacional, estimamos que este canje asimismo tendrá éxito.

El canje le da a país una inmensa exhalación de vendaval fresco. El nuevo esquema de deuda tiene dos grandes ventajas.

  • En primer oportunidad, el canje reduce la carga de intereses promedio de la deuda, básicamente los cupones.
  • En segundo oportunidad, el canje le da tiempo al país: si lo aprovecha o no es otra cuestión. De conseguir un acuerdo total en los canjes con ambas legislaciones, se aliviana muchísimo la carga total (intereses más renta) en el corto plazo. Los desembolsos acumulados desde ahora hasta el 2023 rondan los US$ 2.700 millones y en 2024 los vencimientos se ubican poco por debajo de los US$ 3.000 millones. Básicamente el canje brinda 4 abriles y medio para corregir la macroeconomía. El perfil presente acumulaba más de US$ 40.000 millones hasta el 2024.

Sin incautación, a partir del 2025 el país debería recuperar el ataque al mercado de crédito, por lo menos parcialmente. Entre el 2025 y 2035 se concentra la nueva carga de deuda, con cerca de US$ 9.000 millones promedio por año. Esto representa poco más de 2 puntos del PIB, que es una carga totalmente sostenible y tolerable, mientras tengamos abierta la ventanilla de crédito. Por lo menos, parte de esos 2 puntos del PIB tendrán que ser refinanciados, como hacen prácticamente todos los países del mundo. Para esto, el país debe enderezar su rumbo. Además, una cuestión no beocio son los costos reputacionales.

Si aceptablemente el canje es una buena anuncio como alivio de corto plazo, cada vez que defaulteamos nuestro perfil crediticio como deudor empeora, los costos reputacionales aumentan y se hace más arduo retornar a los mercados voluntarios de deuda. Si aceptablemente los bonos ley extranjera y doméstico son sólo una porción de la deuda, es la parte más importante. La deuda neta (restando intrasector notorio) se aproxima a los US$ 188.000, cerca del 50% del PIB. Los canjes engloban deuda neta contra el sector privado por US$ 83.000 millones, cerca del 25% del PIB. Otra porción, aproximadamente US$ 30.000 millones, corresponden a deuda en pesos.

El Gobierno avanzó en la dirección correcta en los compromisos en moneda doméstica, con claras señales de suscripción. Los bonos en pesos subieron cachas en las últimas semanas y el rollover de los vencimientos se está llevando a promontorio normalmente.

La pata restante es la deuda contra organismos internacionales por cerca de US$ 75.000 millones, principalmente con el FMI. En los próximos meses veremos las negociaciones con el organismo y seguramente no será del todo sencillo encontrar puntos de acuerdo, pero hasta ahora la relación entre el Gobierno de Alberto Fernandez y el FMI es llamativamente buena.

El país dio un gran avance esta semana con el acuerdo con fondos internacionales para seguir integrado al mundo. Consiguió un acuerdo con sus acreedores internacionales y dio marcha antes en la estatización de Vicentin, dos pasos fuertes en la dirección del pragmatismo financiero. El festejo del mercado fue moderado. Los bonos cotizan con una TIR implícita cercana al 12%, todavía allí de la famosa exit yield del 10% que se utilizada como parámetro en la negociación. Un valorable primer paso en una compleja sinceridad. El desorden macroeconómico argentino es preocupante y el control de la pandemia asimismo. Pero para no arruinarnos el aparición de la semana, eso lo dejamos para una próxima ocasión.

La entrada Habemus acuerdo, ¿y ahora? se publicó primero en El Economista.



Click aqui para ir a la anuncio flamante

Be the first to comment on "Habemus acuerdo, ¿y ahora?"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*