Historias mínimas de un automovilismo nacional en silencio: entre vivir de ahorros, las changas y el deseo de volver


La bandera a cuadros que José Manuel Urcera vio el 15 de marzo en La Pedrera al cruzar la meta en el primer circunscripción de la Clase 3 del Turismo Nacional ​con su Honda Civic fue la última para el automovilismo franquista. El Súper TC2000 no llegó ni a inaugurar su temporada, prevista para el 22 de marzo en San Juan. Dos días antaño, el presidente Alberto Fernández decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio que en el AMBA llegará a 119 días el 17 de julio, cuando se termine una nueva extensión de la cuarentena. Y en ese contexto, pilotos, mecánicos, preparadores y chasistas todavía no saben cuándo podrán retornar a la actividad y se las arreglan como pueden para subsistir sin las competencias y los talleres complicados.

Los panoramas son distintos según de quién se trate. No es lo mismo lo que viven Alberto Canapino, tricampeón del Turismo Carretera y dueño de su propio equipo, y el preparador con más autos del Turismo Nacional que la dura situación para motoristas y chasistas de las categorías más chicas, como el Turismo Pista o el ASM Fiat Uno, que se encontraron con sus talleres vacíos y salieron a rebuscárselas. Todos, igualmente, conviven con la incertidumbre.

La cuarentena extendida de Alberto Canapino

Alberto Canapino, en el living de su casa, donde se instaló su propio box.

Alberto Canapino, en el living de su casa, donde se instaló su propio box.

En septiembre pasado, la Comisión Asesora y Fiscalizadora del Deporte Motor (CAF) suspendió a Alberto Canapino por un incidente en la zona de boxes y le prohibió ir a los autódromos durante la Copa de Oro, que terminó con el cuarto título de su hijo Agustín en el TC. Entonces el preparador instaló su propio box en el living de su casa, con computadoras y monitores. Esa experiencia podría favorecerlo delante un nuevo panorama para el automovilismo en pandemia.

«De otros países me han consultado para ver de qué manera trabajamos y con qué tecnología lo llevamos adelante -confiesa-, porque una de las cosas que se está contemplando en el protocolo del TC es que la ingeniería se haga a distancia, que se queden en sus casas y hagan algo parecido a lo que hice yo durante la suspensión para disminuir la cantidad de gente en los boxes».

¿Cómo analiza Canapino el presente del deporte motor almacén? «El automovilismo depende de la sponsorización de las empresas. Y las empresas, al no tener rentabilidad, una de las cosas que probablemente reducirán será la inversión publicitaria. Eso será lo más enredado en el automovilismo”, sostiene quien cree que “el TC, el Súper TC2000​ y el TN van a arbitrar medidas para que la actividad se pueda recuperar con el tiempo”. Y asegura: “Hoy están pensando en cuándo retornar y escuchando opiniones de los equipos de cómo retornar. Pero para retornar van a ser secreto las asociaciones».

En Arrecifes, el taller de los Canapino estuvo cerrado durante los primeros 45 días del aislamiento. Y a excepción de por dos casos positivos en una ciudad cercana, que los obligó a retroceder en las medidas, los nueve empleados volvieron al trabajo haciendo cosas que en plena temporada no se hacen. “En el verano hay recreo y mantenimiento, y se vuelve muy rápido. Los desarrollos se hacen de forma paralela, pero durante la temporada no hay tiempo. Ahora pudimos pensar en cosas diferentes y aplicarlas. Y estamos trabajando con un cliente que iba a retomar a la categoría», agrega sin que se le escape quién es el misterioso piloto.

Cuatro títulos. Los de Agustín Canapino en un Turismo Carretera que sigue en pausa desde el 8 de marzo. 
Foto: Mario Quinteros

Cuatro títulos. Los de Agustín Canapino en un Turismo Carretera que sigue en pausa desde el 8 de marzo.
Foto: Mario Quinteros

Para el preparador más exitoso del país, 2020 “todavía no es un año perdido”. Ese “todavía” viene a aclarar que depende de otras variables, como cuándo estarán de envés en las pistas. “Si se da en los primeros días de agosto, es una cosa; si es en septiembre, es otra”, avisa. Y profundiza: “En el mejor de los casos, va a ser un año sin rentabilidad. Pero el balance del año va a ser negativo. Dejamos de tener ingresos, pero otros nos han ayudado a llevar el momento adelante”.

El Canapino Sport, a diferencia de otros equipos, no dejó de admitir el mosca de los sponsors que conserva hace más de 10 primaveras y lo apoya en plena pandemia. “Si bien uno está cobrando publicidades de competencias que se van a correr a futuro, ayuda a mantenernos. Con cada sponsor se hizo un arreglo de acuerdo a sus posibilidades, porque tienen situaciones diferentes. El agro, por ejemplo, siguió funcionando (Speed Agro es el main sponsor de Agustín Canapino), pero hay otras empresas a pérdida”, remarca.

Talleres chicos, problemas grandes

El Tano Sena, con 65 años en el automovilismo, trabaja en su taller de San Justo. 
Foto: Juano Tesone

El Tano Sena, con 65 primaveras en el automovilismo, trabaja en su taller de San Justo.
Foto: Juano Tesone

Gustavo subía y bajaba las escaleras sin detener. A veces pasaba más tiempo debajo, en el taller, que en lo alto, en su casa con sus hijos y su mujer. Los 14 días de cuarentena le iban a permitir trabajar en el VW Up OKM que acababa de comprar y pensaba poner en la pista. Le seguiría el tesina en el Toyota Etios. Pero el aislamiento no se terminó y el futuro en el automovilismo, donde se encarga de entre dos y cuatro autos del Turismo Pista, se complicó. Mantuvo a sus dos empleados un tiempo hasta que les buscó otro trabajo temporal. Él igualmente tuvo que conseguirse una changa.

“En un momento me di cuenta de que tenía que dejar de poner plata en ese auto, porque no sé si este año va a correr. Si pongo plata y no corre, después me quedo sin plata para vivir”, explica Gustavo Taranta desde Wilde, donde cuenta que el galpón “gracias a Dios” es suyo y que «por ahora» sigue pagando los impuestos.

Al igual que otros preparadores de la categoría, recibió un préstamo en dólares. «Pero llega un momento en que ya no alcanza tampoco”, agrega. “Yo no tengo clientes. En esta cuarentena arreglé dos autos de gente conocida, pero normalmente no tengo porque nunca hice. Igual, sé que los talleres de calle están bastante parados, porque tengo muchos amigos mecánicos”, relata.

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“Empezás a mirar otras alternativas si esto no arranca rápido… Yo veo que cada vez estamos peor por lo que dice la tele -aporta con resignación-. En un momento decían julio o agosto para volver sin público. Pero no sé quién va a poder correr. Uno de los pilotos que corre conmigo ya me dijo que no va a volver, porque no llega con el presupuesto, porque las empresas no van a ponerle publicidad. Y si voy con un auto solo, es un costo alto. Estoy mirando para hacer otras cosas”.

Carlos Marich, motorista en Turismo Pista y Fiat Uno Standard Mejorado, vive una situación similar, pero su decano experiencia en el automovilismo le permite darle un poco más de tiempo a esta incertidumbre. Aunque no demasiado. “Algún pequeño ahorro que uno podría tener se termina. Se está poniendo cada día más difícil. Los gastos siguen viniendo”, cuenta desde Flores, donde tiene un pequeño taller.

“En lo gremial, es complicado. Más del 80% de mis ingresos vienen del automovilismo. Si correctamente tengo poco, muy poquitito, de trabajo de autos de calle, los ingresos son totalmente reducidos. Mucha gentío no circula y cuando tienen algún problema, a excepción de que sea que el automóvil no funciona, no hacen el arreglo porque guardan el mosca porque no se sabe cuándo vamos a tener una vida natural. Es un hélice alrededor de adentro», se lamenta.

A meter la mano en el bolsillo

La última bandera a cuadros del automovilismo nacional la vio José Manuel Urcera en el Turismo Nacional, el 15 de marzo pasado.
Foto: Prensa APAT

La última bandera a cuadros del automovilismo franquista la vio José Manuel Urcera en el Turismo Nacional, el 15 de marzo pasado.
Foto: Prensa APAT

Gabriel Rodríguez es el preparador con más autos en el Turismo Nacional, una de las categorías más importantes del país y con un parque automotor de unos 70 vehículos, entre sus dos divisiones. Aunque comenzó como mecánico, hace 35 primaveras que hace autos de carrera y eso le permite tener otra resistor en plena pandemia. “Soy un convencido de que si el automovilismo me dio grandes años, no es algo tan grave poner de mi bolsillo dos o tres meses”, afirma desde el Polo Industrial de Ezeiza, donde trabaja con sus 12 empleados.

“A mi taller viene el 50 % de la gente y estamos haciendo autos que teníamos pedidos para construir en TN, Turismo Pista y Súper Turismo Uruguayo. El taller es casi una fábrica de hacer autos y tenía trabajo paralelo”, explica sobre su situación. “No ingresa el dinero grueso de las carreras de TN, donde tengo 14 autos de atención y 8 de asesoramiento compara-. Estoy más preocupado que a principios de abril, pero tampoco es una señal de alarma. Si tan bien nos fue en otros momentos, habrá que poner la mano en el bolsillo”.

Consultado sobre cuál es será el emoción de la pandemia en el automovilismo argentino, asegura: “Ya no creo que se quede en cero. Inclusive será de pérdida, pero es lo que le tocó al mundo. Si la Fórmula 1 tuvo que cambiar reglamentos… Todo lo que venga lo vamos a ver como muy bueno”.

Cuándo y cómo retornar, dos interrogantes sin respuestas

El Tano Sena trabaja en el auto de Aixa Franke en su taller de San Justo.
Foto: Juano Tesone

El Tano Sena trabaja en el automóvil de Aixa Franke en su taller de San Justo.
Foto: Juano Tesone

El 8 de abril, Alberto Canapino abrió su Twitter y escribió:La economía debe pasar a segundo plano; la salud debe ser lo más importante”. Tres meses a posteriori, insiste: “Sigo pensando lo mismo, más allá de que es muy difícil. De todo se puede volver, menos de la muerte. Es fundamental sobrellevar la situación a nivel sanitario y volver a correr después. No creo que sea conveniente volver porque tenemos un problema económico. Cuando estén dadas las condiciones sanitarias y el peligro haya pasado, volveremos y adaptaremos la actividad a la nueva realidad”.

Marich señala que se presentaron protocolos para retornar y confía en que el automovilismo podría reanudarse antaño que otros deportes. “Corremos sin público. En el auto, el piloto no corre riesgos de contagio. Y en los boxes, que es donde más riesgo hay, se trabaja con personal reducido”, señala. En contrapartida, observa que lo más complicado estará en los viajes. “No sé si nos van a permitir los traslados. Hay que difundir el mecanismo para que no contagiemos a los lugares donde vayamos. Algo como un chequeo en el ingreso al circuito y que de allí no salgamos. Si queremos trabajar, tenemos que cuidarnos«, avisa con precisión.

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En ese sentido, Rodríguez considera fundamental tener entrada a los tests de coronavirus. “El protocolo se puede cumplir perfectamente. El único problema es cómo va a venir desde Río Gallegos Gastón Grasso, uno de mis corredores, y cómo los camiones vamos a ir pasando jurisdicciones entre provincias. Eso va a ser imposible. Tengo micros donde duermen 22 personas y ahí no existe el distanciamiento social. El problema es que nos tenemos que trasladar a una ciudad donde no tienen casos y van a ver que llegamos los que los vamos a infectar. Si hubiera acceso a comprar los testeos, sería la única manera”, argumenta.

«No es volver por volver. Sería muy malo para el automovilismo que por correr apresuradamente generemos contagios. Cuando empiece acá el famoso pico y haya pasado, estaremos en condiciones de quizás volver a competir”, pronostica Canapino. Aunque, eso sí, sin público. “Quizás cerca de fin de año, en poca cantidad y con distancias necesarias -opina-. No soy un especialista, pero por lo que escucho, hasta que no esté la vacuna disponible para toda la humanidad no vamos a volver a la vida anterior”.

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En ese aspecto, a Taranta lo preocupa el panorama en las categorías más chicas. “Los zonales se manejan con el público; en el Mouras (TC Mouras y TC Pista Mouras​), el público paga el gasto del autódromo. Si las carreras son sin público, ¿de dónde se va a sacar la plata para pagar el autódromo? -se pregunta-. Con lo que paga el piloto no se paga el autódromo. Y en el automovilismo nacional hay que ver en qué autódromos se puede correr y si los gastos serán más altos para los pilotos. Cuanto más la estiremos, peor va a ser”.

Rodeado de autos y de pinzas, Mario Sena muestra sus sus 65 primaveras de experiencia en el taller de San Justo onde atiende, por ejemplo, a Aixa Franke, piloto de GT2000 y una de las mujeres que ocupa ese corto conjunto del 2% de las licencias deportivas. Su palabra es autorizada. «Extraño muchísimo el automovilismo y quisiera que volviera mañana. Pero tengo completamente claro que es casi imposible -enuncia-. Ojalá me equivoque, pero creo que hasta fin de año es imposible que esto arranque, porque la situación se nos está complicando en la Argentina. Es cuestión de adaptarse, como le pasará al fútbol. Si eso pasa, yo pienso que se va a asomar con más ímpetu todavía. Los chicos van a estar enfurecidos”.

HS



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