¿Hogar dulce hogar?: cómo la cuarentena redefine el estrés


En las familias con hijos/as los padres se ven obligados a aceptar un nuevo rol para el cual generalmente no disponen de las herramientas teóricas y prácticas necesarias: el de docentes. La presión de ayudar diariamente a los chicos con el trabajo escolar aumenta a medida que pasan los meses y el reinicio de las clases parece alejarse cada vez más. Los padres tienen menos tiempo para el alivio ya que todo espacio previamente apto para la distensión termina ocupándose con actividades escolares. Los jóvenes estudiantes además pueden comprobar dificultades para concentrarse fuera del ámbito habitual y para separar el tiempo de estudio y el tiempo de recreo.

Si aceptablemente el trabajo a distancia ha permitido que trabajadores de sectores muy diferentes mantengan su empleo respetando el distanciamiento social, hay un aspecto fundamental del trabajo presencial que no puede replicarse con la modalidad de home office: el horario de ingreso y de salida. Varias encuestas recientes demuestran que desde que la oficina se mudó al hogar, los profesionales trabajan en promedio más horas diarias (por el mismo sueldo) y muchos refieren que los límites entre la vida profesional y personal se van desdibujando.

Un concepto muy utilizado en microeconomía es el de la ley de utilidad insignificante decreciente que establece que a medida que aumenta el consumo de un aceptablemente, la utilidad que obtenemos por mecanismo de consumo se reduce. Algo análogo ocurre con las relaciones humanas: si aceptablemente todos anhelamos compartir más horas con nuestros seres queridos, a medida que comenzamos a acontecer más tiempo en casa notamos que aparecen tensiones y rispideces. De hecho, el confinamiento en espacios reducidos durante dilatado períodos de tiempo puede producir irritabilidad, desasosiego, insomnio y ansiedad, síntomas englobados en el término ‘síndrome de la cabaña’.

La implementación del régimen de cuarentena se ha asociado en todo el mundo a un aumento exponencial en la tasa de separaciones y divorcios ya que transitar el confinamiento social significa un gran desafío para la pareja. Por otra parte, las personas que viven solas pueden sentirse desamparadas emocionalmente, ya que aisladas de la matriz social y en el contexto de la creciente incertidumbre sobre el futuro taza y financiero, se hace cada vez más frecuente la consulta por síntomas de depresión y ansiedad.

Hay algunas medidas efectivas que podemos tomar para disminuir los niveles de estrés durante la cuarentena:

1- Mantener una comunicación fluida con nuestros familiares y seres queridos. Numerosos estudios muestran que dar y tomar afecto aumenta los niveles en mortandad de oxitocina, además conocida como la ‘hormona de la gozo’.

2- Seguir un cronograma diario con horarios claramente establecidos para el sueño, el trabajo, las tareas escolares, la diversión y el control. Es muy importante que no dejemos que el trabajo invada nuestra vida personal: a cierta hora del día tenemos que ‘descender la persiana’, apagar la notebook y poner el celular en modo avión. En estos tiempos de gran incertidumbre, una rutina predecible nos ayuda a organizar mejor nuestro tiempo y a suministrar la calma.

3-Realizar control físico diariamente. Si aceptablemente la restricción de la movilidad dificulta la destreza de la mayoría los deportes, hay alternativas muy interesantes para mantenerse activos sin salir de casa. El control regular nos ayuda a combatir la ansiedad y restablecimiento la sensación subjetiva de bienestar.

4-Evitar la ‘intoxicación informativa’. Si aceptablemente estar informados es importante, el exceso de información puede ser desconcertante y contraproducente a nivel emocional. Sugiero prohibir la exposición a noticieros una hora diaria como mayor.

5-Proponernos un objetivo relacionado con el mejoramiento personal. Perseguir un objetivo concreto nos mantendrá motivados y enfocados. Aprovechemos las posibilidades que nos da la tecnología para formarse una nueva sagacidad, practicar un idioma, investigar un tema que nos interese o simplemente meditar un rato todos los días.

*El Dr. Ignacio de Azúa (@unhippieconosde) es Especialista en Terapia Intensiva (Oxford University) y Clínica Médica (CEMIC), encima de férreo defensor de la telemedicina. Actualmente es portavoz de la campaña de acercamiento emocional durante la cuarentena Cartas Naranjas, desarrollada por Aperol Argentina.



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