Jerome Boateng, el de la «cadera rota» por Lionel Messi que ahora pone la rodilla al piso


El teléfono celular de Jerome Boateng no paraba de sonar. Las notificaciones caían en cascada. Sin fútbol correcto a la pandemia del coronavirus, las redes sociales y los medios de comunicación se aferraron a las efemérides para intentar cautivar a la audiencia futbolera.

«Pueden dejar de etiquetarme, sé que se cumplen cinco años hoy», escribió el teutónico.

Unos minutos antaño ya había desactivado el hastío con estilo. «Aquí tienen, algo para reír en estos días tan difíciles”, publicó en su cuenta de Twitter con la misma imagen que se hizo meme, que se hizo canción y que se hace llaga cada 6 de mayo. “Comeré unos pochoclos mientras tanto… y veré la final de la Copa del Mundo de 2014 después».

Su mensaje, a cinco abriles de aquella batalla en la que Lionel Messi lo dejó en ridículo, tuvo más de 80 mil likes y casi 20 mil retuits. En ese entonces aún no sabía que pronto iban a retornar a hallarse las caras.

«Esa jugada no me mata ni nada. Yo también me reí de mi mismo, son cosas que pasan en el fútbol y más ante el mejor jugador del mundo».

Nació en Berlín, hijo de religiosa alemana y de padre ghanés. Eligió defender la camiseta de la selección europea con la que levantó la Copa del Mundo en aquella final contra la Argentina de Messi en Brasil 2014. Su hermano anciano, Kevin-Prince, ex deportista del Milan y Barcelona entre otros equipos, optó por vestir los colores del seleccionado africano.

A partir del crimen de George Floyd que reavivó la lucha contra el racismo e impulsó el movimiento Black Lives Matter («Las Vidas Negras Importan») sus compañeros de equipo Joshua Kimmich y Leon Goretzka se acercaron a Boateng.

“Me preguntaron cómo podían apoyar, cómo se sentía esto, qué me había pasado cuando era más joven”, reveló el posterior de 31 abriles.

Y les contó su historia. “Pude explicarles por qué es tan doloroso y duro escuchar estas cosas o tener estas experiencias. Es tremendo pensar en la gente más joven, que quizás enfrenta esto por primera vez. Uno piensa en qué puede hacer y cómo puede apoyar, Hay algunas situaciones en las que es realmente difícil ayudar. Cuando es un grupo contra otro y no hay nadie cerca, uno nunca sabe. Pero si hay alguien cerca, por favor llamen a la Policía, porque eso puede ayudar y evitar una situación más peligrosa”.

Jerome Boateng celebra junto con su hija en el campo de juego del Maracaná la obtención de la Copa del Mundo Brasil 2014 con Alemania. Foto: REUTER

Jerome Boateng celebra inmediato con su hija en el campo de conjunto del Maracaná la producción de la Copa del Mundo Brasil 2014 con Alemania. Foto: REUTER

En esa charla, Boateng los invitó a imitar el cara icónico de la lucha del deporte contra el racismo y apoyar la rodilla en el césped en la previa de los partidos del Bayern. Quiere que el incentivo, que se visibilizó en la NBA, en ligas de béisbol estadounidenses y en la MLS, se extienda a la Champions. “Especialmente en la final, desde luego, porque todo el mundo estará mirando”.

Por estas horas, el Bayern Munich mantiene el silencio pero asegura deber tomado cartas en un asunto de este calibre. Un empleado del club, al parecer un preparador de las inferiores cuyo nombre no se dio a conocer, fue pronunciado de racismo.

Las denuncias, tal como informa la agencia alemana DPA, estarían documentadas por historiales de chat, así como por cartas anónimas, presuntamente escritas por padres de jugadores juveniles, quienes las habrían enviado a la dirección del club con el objetivo de denunciar la situación.

En contrapartida, Daniel Thioune asumió recientemente en el Hamburgo y se convirtió en el primer preparador teutónico de raza negra en dirigir en una lazo profesional.

“Leí una frase recientemente apuntó Boateng en una entrevista con Deutsche Welle -: es como si el racismo fuera un cuarto oscuro y, de vez en cuando, alguien encendiera la luz y todo se revelara”.

Contó que durante su infancia en Berlín sufrió muchos episodios racistas. «Pero -apuntó- también recuerdo que en el campo de fútbol no importaba de dónde venías o de qué religión eras. Jugábamos iraníes, africanos, turcos, alemanes. Realmente no pensábamos ni hablábamos sobre eso. Se trataba de estar juntos”.

Solo cuatro jugadores quedan en el plantel del Bayern Munich en relación a aquel último cruce ante Barcelona en las semifinales de la Champions 2015. Son el esqueleto de este prepotente campeón alemán: Manuel Neuer, Boateng, Thiago Alcántara y Robert Lewandowski.

Ese día en el Camp Nou, Boateng, que un año antes había levantado la Copa del Mundo mientras Messi se iba cabizbajo del Maracaná, quedó atornillado ante el quiebre de cintura del argentino y terminó tumbado en el piso. Su gesto se hizo ícono, un meme más para la colección que le caerá a modo de notificación cada 6 de mayo. Al zaguero, por estas horas, hay otro gesto que lo convoca y por el que busca la mayor viralización posible: ya no es la cadera rota sino la rodilla al piso.

«Se escuchan nuestras voces, tenemos una plataforma y tenemos magnitud. Pero creo que es importante que no se limite solo a las redes sociales. Iniciativas como Black Out Tuesday están muy proporcionadamente, pero lo que verdaderamente necesitamos es ser constantes y hacer poco permanente», afirma uno de los emblemas del equipo alemán que este viernes volverá a enfrentar a Messi por un lugar en las semifinales de la Champions. 

Y avisa: «Definitivamente me gustaría hacer poco en esta ámbito en el futuro cercano. Lo peor que podría acontecer sería que mis hijos experimenten tales cosas. Es básico que les enseñemos que el racismo no es aceptable y que, si ven a cualquiera abusado, deben defenderlo y balbucir. Eso tiene que comenzar en la escuela. Tiene que ser una parte integral del plan de estudios. Solo así podremos progresar». 

La empresa italiana Ferrero decidió modificar el envase de sus populares chocolates Kinder en una edición especial incluyendo la imagen de los futbolistas de la selección campeona del mundo de cuando eran niños: en la fotografía aparecen los futbolistas Ilkay Gündogan y Jerome Boateng. DPA

La empresa italiana Ferrero decidió modificar el envase de sus populares chocolates Kinder en una estampado específico incluyendo la imagen de los futbolistas de la selección campeona del mundo de cuando eran niños: en la fotografía aparecen los futbolistas Ilkay Gündogan y Jerome Boateng. DPA

El que pasa es campeón

En esta estampado de la Liga de Campeones se dio la particularidad de que solo dos de los ocho equipos que llegaron a cuartos saben lo que es conquistar el trofeo. Y esos dos son el Barcelona y el Bayern Munich, que levantaron cinco veces la Orejona cada uno.

Lo singular de los mano a mano entre uno y otro es que quien resultó campeón luego terminó coronándose.

El primer cruce se dio en la temporada 1995-96 de la Europa League, cuando la competición todavía se llamaba Copa de la UEFA. Jugaron en semifinales y festejaron los alemanes, que luego en la final vencerían al Girondins de Burdeos con un completo de 5-1.

Trece abriles más tarde, la clasificación pasó a manos del equipo catalán, que celebró un 4-0 con doblete de Messi y tantos de Eto’o y Henry para avanzar a semifinales, donde venció a Chelsea y terminó levantando la Copa delante Manchester United.

En 2013 Barcelona extrañó a Messi, que se perdió la serie de semifinales. Y el Bayern lo aprovechó con un completo de 7-0 que incluyó un recordado gol en contra de Gerard Piqué. Los alemanes sacaron boleto a la final de Londres, en la que vencieron 2-1 al Borussia Dortmund.

El posterior antecedente es el de 2015, el de la cadera de Boateng, la MSN y un festival del equipo que dirigía Luis Enrique. El Barsa se quedó con el cruce de semis y luego se coronó frente a la Juventus con el 3-1 en Berlín.

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FK





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