Jon Rahm, el vasco testarudo que emuló a su ídolo Severiano Ballesteros y llegó a la cima del golf mundial


A cojín de talento y terquedad, el castellano Jon Rahm alcanzó este domingo el número uno del golf ​mundial con 25 abriles y una meteórica carrera marcada por su ídolo de la infancia, el mítico Severiano Ballesteros. «No puedo hablar de mi vida, de mi carrera, de mi país, sin referirme a Seve«, reconoció el pasado abril en su «Carta para España», una revisión vitalista en medio de la pandemia de coronavirus.

¿Quién es este vasco que se coronó en el Memorial Tournament de Jack Nicklaus y escaló hasta la cima del ranking? Nació en 1994 en Barrika, un pueblo de acantilados y playas salvajes que atraen a surfistas de todo el mundo y que se encuentra a solo 100 kilómetros de Pedreña (Cantabria), la cuna de Ballesteros.

Fallecido en 2011, Seve era hasta ahora el único castellano que había llegado al número uno mundial en 1986. Sus logros y su carisma provocaron que miles de españoles comenzaran a practicar este deporte, entre ellos el padre de Rahm, quien se enamoró del golf al ver en directo a Ballesteros y el resto de las figuras en la Ryder Cup de 1997, disputada en Valderrama.

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Al retornar a casa, el patrón Edorta Rahm se inscribió en el club de golf de Larrabea, donde su hijo Jon tomó sus primeros palos. Tras probar con multitud de deportes como el fútbol, el tenis o el canotaje, Rahm comenzó a distinguir poco diferente por el golf, por sus códigos y por competir contra sí mismo.

«Los españoles, especialmente los vascos, que es la zona de donde yo provengo, somos muy testarudos. Sé que ya lo has visto en mi estilo de juego. Pero es casi un modo de vivir. Si alguien de mi pueblo te dice que hará algo, mejor que le creas, porque lo hará. Simplemente así es como somos», escribió en The Players Tribune.

¿Qué dijo este domingo Rahm sobre porfiar a Ballesteros? «Siempre es difícil ponerlo en palabras. Seve es una gran influencia. Gracias a esa Copa Ryder en 1997 y su capitanía y la forma en que inspiró a muchos, no solo en España sino en Europa, él es la razón por la que estoy jugando, y aunque muy lejos de lograr todo que alcanzó, estos son momentos muy emotivos para mi», explicó.

Jack Nicklaus y Jon Rahm, el número uno del golf mundial.
Foto: Reuters

Jack Nicklaus y Jon Rahm, el número uno del golf mundial.
Foto: Reuters

«No puedo mentir. Es algo muy profundo en mi interior como español y jugador que soñaba lograr, después de ver que los grandes campeones que vinieron después de Seve, como Sergio (García) y Olazábal (José María) nunca llegaron a serlo, por lo que tiene aún un mayor valor lo alcanzado este domingo», subrayó Rahm.

El golfista castellano recordó que para ascender a ser el número uno del mundo le ha tocado encontrar el camino de canalizar sus emociones, otra de las batallas que ha enfrentado en su carrera, pero que ha comenzando a superar luego de lo rematado en el Memorial. «Definitivamente, ha habido momentos esta semana en los que podría haberlo perdido o tal vez en el pasado me hubiera frustrado más y cambiado mi plan de juego -sostuvo-. Tal vez hace un par de años, no creo que estaría viviendo este momento».

Su respeto alrededor de el deporte lo hizo determinar lo que le da y le genera: «El golf es esencialmente testarudo. Se trata del respeto, del honor y de todas las otras palabras que nos gusta decir sobre él. Te da innumerables oportunidades para rendirte. Se trata de automejorar, de competir. Sin importar cuánto cambies tú, el juego nunca cambia».

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De padre vasco y causa madrileña, el patronímico Rahm le viene de un antepasado suizo que llegó al País Vasco a principios del siglo XIX. El anciano del golfista, Sabin, fue durante décadas delegado del Athletic Bilbao​, el equipo de fútbol de los amores de Rahm, quien lucía su escudo en la bolsa de palos de los torneos hasta que un patrocinador le obligó a retirarlo.

En 2011 recibió una distintivo de la prestigiosa Universidad de Arizona State y desde entonces vive en Estados Unidos, donde conoció a su esposa, Kelley Cahill, incluso deportista universitaria.  En Arizona State tuvo como monitor a Tim Mickelson, hermano de la suerte del golf Phil Mickelson, quien le ayudó a domar su musculoso carácter y a canalizar las emociones a su beneficio.

Apodado «Rahmbo«, nombre que llegó a brillar en su uniforme en el campo, el castellano se erigió como el mejor golfista amateur en dos temporadas consecutivas, un logro hasta entonces inédito. Su brillante palmarés universitario, con 11 torneos ganados, y su estilo enérgico de entretenimiento pusieron el foco sobre este voluminoso golfista cuando dio el brinco al profesionalismo en 2016.

Severiano Ballesteros, con el Claret Jug del Abierto Británico ganado en 1979.
Foto: AP

Severiano Ballesteros, con el Claret Jug del Abierto Británico hato en 1979.
Foto: AP

«Me siento capaz de ganar 19 (torneos) grandes», dijo entonces el prometedor y arribista golfista, atrayendo miradas de incredulidad. Por el momento, en sus vitrinas tiene cuatro torneos del PGA Tour ​estadounidense, el primero de los cuales ganó a los 22 abriles en San Diego en 2017. También ha amotinado otros tres campeonatos internacionales y en 2019 fue popular mejor participante del circuito europeo.

Los Majors son todavía una asignatura irresoluto, ya que sus mejores resultados son una tercera posición en el Abierto de Estados Unidos de 2019 y una cuarta en el Masters de Augusta de 2018.

Su regularidad y perseverancia, sin confiscación, lo llevaron a desbancar este domingo al norirlandés Rory McIlroy y a estrenarse en el liderato mundial, un puesto que su venerado Ballesteros ocupó durante 61 semanas. 

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Seve, que atesoró un apetecible palmarés individual de dos Masters de Augusta (1980 y 1983) y tres títulos del Abierto Británico (1976, 1979 y 1988), fue número uno en un primer período, entre el 27 de abril y el 7 de septiembre de 1986 (20 semanas). Luego lo recuperó solo por una semana, en noviembre de 1987 y en octubre del año sucesivo.

A continuación, lo volvió a tener en otros dos períodos casi consecutivos. Uno de 19 semanas, entre el 13 de noviembre de 1988 y el 19 de marzo de 1989, y el botellín y postrero de su carrera, de 20 semanas, entre el 2 de abril y el 13 de agosto de ese año.

Jon Rahm llegó a la cima a la que supo ascender Severiano Ballesteros, aquel que lo inspiró y al que sueña porfiar con más grandes logros.

Con información de agencias.

HS​



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