La economía de Trump le gana al virus y el S&P 500 va por su máximo


La pulseada entre la heredad y la plaga protagonizó un round esencial en julio. Se sabe, en marzo y abril el virus obligó al toril forzado. Ese primer brote tuvo un pico puntual de casos diarios registrados de casi 44 mil nuevos contagios (y si se considera el promedio de siete días, de 32 mil). La cuarentena auténtico funcionó. La primera ola se frenó en mayo, y los casos bajaron a 20/21 mil a principios de junio. La heredad resucitó. El apuro por dejar antes la cuarentena, en muchos estados con una curva en franco mejora, y la salida a ciegas, sin la capacidad de testeo y rastreo aconsejables, era una invitación a otra afligirse sanitaria. El fabuloso Anthony Fauci, el virólogo de la nación, lo vio venir. “Podemos tener hasta 100 mil contagios por día”, advirtió. La cascada de casos aumentó su caudal en junio. Y en julio diluvió torrencial hasta rozar casi 75 mil (o 67 mil, si se toma la media semanal). No menos de 30 estados debieron retornar a resguardarse en la maraña de restricciones. California, Texas y Florida, entre ellos. ¿Y qué pasó con el veranito de la heredad? Esa era la desazón. ¿Marcha antes asimismo? ¿Abortó la recuperación? El referencia ADP de empleo privado reveló 167 mil puestos netos nuevos cuando se esperaban un millón. ¿Se frenó la creación de empleos en julio? La respuesta oficial, el viernes, mostró 1,8 millones (sólo 300 mil de ellos en el Gobierno). Y la tasa de desocupación bajó de 11,1% a 10,2%. Nada mal. También señaló una desaceleración. En mayo se habían añadido 2,7 millones de empleos y 4,8 millones en junio. La infección es un acoso formidable. Todavía habría que sumar 12,9 millones de contratos para igualar la retribución de febrero (incluyendo 1,1 millones en el Gobierno). Hacia delante, los indicadores líderes (los pedidos iniciales de subsidios de desempleo, en descenso, y las horas trabajadas, 1% hacia lo alto) vaticinan la continuidad del envión. Existe un “ejército” de desempleados temporarios -9,2 millones que podrían surtir elásticamente la demanda profesional. Que no haya dudas: la espada de Damocles es el virus. Pero hay una muy buena comunicación. Si en julio pendió sobre nuestra inicio, en agosto volverá a envainarse. Los 75 mil casos citados -registrados el 25 de julio- son un techo que no ha vuelto a ser desafiado. La media semanal recula desde entonces, y hoy se desliza por debajo de 54 mil. La heredad se expande, ratifican los informes Markit de industria y servicios. El retoño de covid-19 recula, nos cuenta el CDC. El S&P 500 se relame a tiro de los récords. Súmese la mejoría que denotan los balances, y es un emoción resorte potente. Hasta el Russell 2000 -las pequeñas firmas- revivió al calor de la oportunidad. Como será que la tardanza en renovar los pagos de emergencia a los desocupados no provocó ningún traspié.



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