la tendencia para la pospandemia


Está claro que más allá de que el aislamiento demostró que ciertas tareas no requieren de forma obligatoria la presencialidad y se puede prolongar en detención la productividad, hay ciertas actividades y funciones que son mejor en el cara a cara. La discusión de ideas en una mesa de trabajo fomenta la creatividad y la búsqueda de soluciones diversas e innovadoras. Y esto presenta grandes desafíos cuando se intenta hacerlo desde la virtualidad. La oficina nos da un situación que permite concentrarnos en el momento, mientras que cuando estamos en casa suceden otras cosas que nos dispersan, como la atención de la comunidad y los quehaceres domésticos. Es innegable que durante el aislamiento los límites entre lo sindical y lo personal se han distorsionado, y muchos, empleados y ejecutivos, aún no logran una dinámica del todo válido.

“Muchas actividades si no fuese por la pandemia nunca hubiesen arriesgado a un trabajo home office”, sostiene Alejandro Servide, director de Professionals & RPO Randstad Argentina, quien refirmar que el maniquí cerilla es lo que se impondrá al menos hasta a posteriori de la centro de 2021, vacuna mediante. Más si se tienen en cuenta las noticiero que llegan de Europa, donde hay nuevas olas de contagios tras la presentación del otoño y el inminente invierno. Sin bloqueo, asegura que de cara al futuro el trabajo no será 100% fuera de la oficina, ya que hay un concepto de la “cultura” de compañía que no se quiere perder.

Sandra Olive, socia de Backer & Partners, coincide en ambas cuestiones e imagina “espacios de oficina más eficientes” entregado que no imagina “a todo el mundo trabajando virtual todo el tiempo”. “Estar presentes es importante”, afirma.

“Las organizaciones están inmersas en una de las mayores transformaciones de su historia, cuestionándose modelos de negocios y formas de operar. En algún momento, ambos mundos deberán unificarse, y veremos grandes transiciones de talento a medida que las organizaciones reajusten sus visiones y formas de ser y hacer”, agrega Damián Wachowicz director de Bayton Group.

Una sondeo del portal Bumeran hecha hace algunas semanas, arrojó que el 70% de los directores de bienes humanos dice que la dorso a las oficinas será progresivo y “con el foco puesto en el cuidado de la salud”. Para ello preparan protocolos sanitarios. “Aún hay muchas compañías que no han vuelto y las que lo han hecho lo están haciendo por grupos y turnos. La nueva normalidad aún se está gestando y los equipos de RR.HH. tendrán que ir acompañando este cambio”, comenta al respecto Nicolás Rocha, director regional de Bumeran Selecta.

Desafíos

La nueva normalidad presenta grandes desafíos a los sectores de bienes humanos. El más trascendental de ellos es lícitamente la adecuación de la operación a ese maniquí cerilla que parece ser la regla al menos de los próximos meses.

Los especialistas imaginan oficinas ocupadas en un 30% a 40%, con rotación de personas que asistirán entre uno y tres días a sus lugares de trabajo, o para reuniones o proyectos puntuales. La indigencia de prolongar el distanciamiento social obliga a que no todos podrán ir el mismo día a la empresa, y los que lo hagan deberán permanecer en un alejamiento prudente. Además hay que adaptar los espacios y maximizar la exactitud. Por ejemplo, muchas empresas están colocando paneles para aislar los puestos de trabajo, y controlando síntomas de sus empleados en los ingresos. Pero quedan cuestiones más complejas como las precauciones en espacios compartidos, como pueden ser los baños, salas de reuniones, o ascensores.

Al momento de repensar el espacio de las oficinas de la empresa, muchas compañías tendrán que hacer un estudio quizás más profundo. Y es que al tener a solo un mayor del 40% del personal presente puede optar por mudarse a un circunscripción más corto y reservar cuantiosos costos operativos. Pero puede no ser una atrevimiento tan simple: primero tendrán que estar convencidas de que cuando la pandemia quede detrás su esquema de trabajo se mantendrá así o volverá a ser como antiguamente.

Liderazgo a distancia

Otro de los grandes desafíos para la etapa que viene es prolongar a los equipos motivados y productivos, una laboreo que los líderes hasta ahora desconocían. No es tarea sencilla, ya que la distancia puede complicar la supervisión y el cumplimiento de los objetivos, así como además la complicación de discutir de forma grupal el día a día limita la posibilidad de encontrar soluciones innovadoras.

Para los expertos, el aislamiento derribó el mito de que la parentela en su casa es menos productiva. Pero advierten que además esto se da en un contexto de emergencia, porque el temor a la estabilidad sindical además juega un condimento extra, y que por eso hay que trabajar de cara al futuro para que esa conducta se mantenga.

“La pandemia derribó el mito del home office de que si estás en su casa no sos productivo. En un contexto de pandemia, en el que no se sabe que va a pasar, el compromiso de las personas se multiplicó. La productividad no cayó, incluso en muchos casos se incrementó. Es sostenible, pero hay que hacer todo un trabajo”, opina Servide.

Para Olive, es “fundamental tener reuniones frecuentes, lineamientos claros; estar cerca, aunque estés lejos; hacer seguimientos; respetar los espacios de los colaboradores, es importante tener una estrategia con reglas claras”.

Radiografía del teletrabajo

El teletrabajo presenta desafíos además para las personas, que empiezan a ver difusos los límites entre la vida sindical y personal al estar trabajando desde sus casas. Un estudio de la Universidad del CEMA acerca una radiografía de cómo está el presente.

Como resultados, solo el 6% de las personas habían teletrabajado más de 3 días a la semana con anticipación a la pandemia. Un 32% no había teletrabajado antiguamente y el 62% restante lo había hecho solo algunos días a la semana o en ocasiones especiales.

En cuanto a las horas dedicadas un 48% lo hace más de 8 horas diarias, lo que se ve acentuado en perfiles de mandos medios y directivos, y en personas entre 41 y 55 primaveras, con 2 horas en promedio fuera del horario regular de trabajo.

Un 59% de las personas percibe que la ordenamiento para la cual trabaja le facilita las herramientas necesarias para hacerlo, mientras que un 20% se muestra en desacuerdo.

Con relación a las competencias necesarias para teletrabajar, un 87% se perciben a sí mismos con las habilidades requeridas para hacerlo. Sin bloqueo, del estudio se desprenden algunas barreras percibidas al trabajar desde los hogares. Las interrupciones familiares son el principal inconveniente, seguido por las condiciones de conectividad y los espacios físicos inadecuados.

Por otra parte, 52% de las personas sienten tener problemas para separar los tiempos personales y laborales, especialmente las mujeres y aquellos que tienen niños o adultos mayores a su cuidado.

Aproximadamente la centro de las personas participantes del estudio entienden que sus relaciones tanto con pares o compañeros como con sus jefes no ha empeorado desde la situación de teletrabajo.

El 61% de los encuestados no se siente más cómodo o permanece objetivo al comparar la situación presente de teletrabajo con sus lugares y modos tradicionales, mientras que un 49% percibe anciano comodidad trabajando desde sus hogares.

Finalmente, a un 84% le gustaría que sus organizaciones implementaran opciones de teletrabajo en el futuro, cuestión que resaltan quienes se encuentran en las franjas etarias entre 26 y 40 primaveras y entre 41 y 55 primaveras. En cuanto a la modalidad de trabajo un 92% acuerda en preferir modos que no sean 100% teletrabajo o presencial, sino que conserven la posibilidad de optar por combinar algunos días de trabajo desde sus hogares con otros desde las oficinas tradicionales o en modalidad de coworking.



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