La versión clásica y moderna de Italia ’90 que homenajea al equipo de Bilardo –


La historia de los Mundiales de fútbol precisa que la primera canción oficial correspondió a Chile 1962 cuando Los Ramblers interpretaron «El rock del mundial» y desde entonces y hasta Rusia 2018 desfilaron varios artistas, se crearon distintas melodías, pero ninguna a la categoría creativa y comercial de «Un estadio italiano» del dúo Gianna Nannini y Edoardo Bennato para Italia 1990.

Sinergia, una comparsa argentina de cuerdas formada hace un quinquenio, puso manos e instrumentos a la obra para su propia lectura en 2016. La iniciativa cobró viejo notoriedad cuando grabaron un video en la cancha de Nueva Chicago que entrelazó momentos imborrables de aquel campeonato del mundo con la gloria de Diego Maradona, las atajadas de Sergio Goycochea, los goles de Claudio Caniggia y la logística de Carlos Bilardo.


Un estadio italiano

Sebastián Vázquez, uno de los violines de Orquesta Sinergia y co-fundador unido con Pablo Lawler, accedió a la entrevista con para dedicar más detalles en la reimpresión de un homenaje a los futbolistas que portaron la camiseta albiceleste con honor y llegaron lo más remotamente posible en uno de los mundiales más recordados por los argentinos.

Orquesta Sinergia, que tiene como director a Hernán Quintela, es una cooperativa y realizó interpretaciones de obras variadas, entre ellas, del marplatense Astor Piazzolla, del liga sajón The Beatles, y compositores silenciados en la historia de la música que estuvieron a la par de Mozart, Vivaldi y Beethoven.

: ¿Cuál es la orientación, el espíritu de Orquesta Sinergia?

Vázquez: Nació con la idea de una comparsa de cuerdas la más moderna posible. Los instrumentistas de cuerdas venimos de una formación muy clásica, pero todos tenemos más o menos la misma existencia, somos jóvenes. Nos gusta fusionar. Salimos de lo clásico, de lo universitario para llevarlo a lo más popular posible en estilo o índole.

T: ¿Por eso la mezcla con el fútbol en esa búsqueda de lo popular?

V: Al querer soportar las cuerdas a lo popular, ¿qué más popular que el fútbol en la Argentina y el seleccionado argentino?. Pablo Lawler tiró la idea de hacer el tema de Italia 1990, que nos gusta a todos y que no tiene tantas versiones como un tema de Los Beatles. Además el fútbol es muy visual y nos permitía meternos en poco más reciente, de hacer videos. Es una canción que motiva, trae expresiones y el video salió como homenaje a esos equipos. Tenemos algunos instrumentistas más jóvenes y les explicamos de qué venía esa emoción.

T: ¿Usted es futbolero o eligieron la canción por el solo hecho del homenaje al equipo?

V: Soy muy futbolero y Pablo igualmente. Él es de Gimnasia y yo de San Lorenzo. Esta movida nos conectaba con lo que nos gusta: el fútbol y la música. Además es la mejor canción de los mundiales. Está el mito que el músico más universitario y el fútbol no van de la mano, pero es un pauta nomás.

T: ¿La acoplamiento fue difícil?

V: Adaptar una obra popular a un mundo de comparsa de cuerdas, ni balbucir a una sinfónica, es un desafío porque es música que no está compuesta para esos instrumentos. El que hace el arreglo tiene que hacer un poco de compositor. No es solo trasladar lo que se toca en una guitarra a un violín, sino igualmente aprender interpretarlo y el tema de Italia 1990 tiene mucha emoción. Esa tarea la tuvo Hernán Quintela, que ahora es nuestro director. Él ya trabajaba en los arreglos y es asaz engorroso. Se necesita mucho estudio. Hernán es un gran compositor y arreglista.

T: Si pudieses establecer una identificación de Maradona, Caniggia, Bilardo y Goycochea con grandes compositores clásicos, ¿cuál sería cada uno?

V: ¡Uh, qué precioso esparcimiento! Maradona sería Ludwig van Beethoven por la intensidad, ingenio, lo inmenso, la gloria; sus goles son sinfonías. A Bilardo lo emparento con Wolfgang Amadeus Mozart porque arranca como un compositor más clásico, pero en su carrera rompió parámetros. Caniggia sería Vivaldi por el arte y la velocidad, poco tan difícil de tener en la música y el fútbol. Goyco va por el flanco de Frédéric Chopin por la elegancia. Sus atajadas fueron como esos pasajes de piano de Chopin que son pura belleza.

T: ¿El poder de la música igualmente se aplica en esta canción que inmediatamente, en la mente, lleva a ese Mundial?

V: Sí. Una de las cosas más lindas que tiene la música es escuchar una canción e identificarte con poco directamente. Cualquier harmonía puede significar cosas distintas para cada uno. Una harmonía te puede soportar a cualquier flanco, a una época, a una casa, a un alucinación. Escuchas los primeros cinco segundos de la canción y se te aparece Maradona llorando en la final. En México ganamos el mundial, pero la canción no la recuerda nadie. Te acordás más del relato de Víctor Hugo Morales, del «barrilete cósmico», pero «Un estadio italiano» es un ejemplo espectacular. Unos segundos de esa canción y te sitúa en los noventa al instante.

T: ¿Le llevaron la canción a Bilardo?

V: Cuando grabamos la canción, que no teníamos el video aún, a Pablo se le ocurrió mandarle a alguno de la producción del software que tenía en La Red. Y se lo mandó. A él le gustó y nos invitó a la radiodifusión y la puso al donaire. Pablo fue con una música más y hablaron de la historia de la canción. Desde casa grabé el software y le pedimos permiso para usar los audios que están en el inicio del video, cuando nos presentó. Fue la frutilla al postre.

T: ¿Por qué grabaron el video en Nueva Chicago?

V: Un dirigente de Nueva Chicago tocaba el violín y estudiaba con Pablo, era su educando. Cuando salió la idea del video pensamos en ir a un estadio. Y él nos facilitó el ingreso a la cancha. Nos abrieron las puertas del estadio un día de la semana y estuvimos muy agradecidos con Nueva Chicago.



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