Las desigualdades de género se profundizan –


La crisis sanitaria delante la expansión del Covid-19 pone en evidencia las consecuencias que tiene sobre la vida global la mercantilización de lo notorio y el mercado como eje regulador de las relaciones humanas. La pandemia ha desajustado los modelos de vida a los que estábamos acostumbrados/as, y pone en evidencia uno de los eslabones más débiles de nuestra sociedad: los cuidados. Se ha vuelto evidente la importancia de los cuidados para la sostenibilidad de la vida y la poca visibilidad que tiene este sector en las sociedades y en las economías de la región, donde se considera una externalidad y es profundamente desvalorizado. Recordemos que en nuestra región, antaño de la emergencia sanitaria, las mujeres dedicaban entre 22 y 44 horas semanales a las tareas domésticas no remuneradas. Esta crisis ha dejado más claro aún que el trabajo doméstico no remunerado de las mujeres está subvencionando tanto los servicios públicos como los beneficios privados. Las desigualdades de naturaleza se acentúan en los hogares de menores ingresos y la demanda de cuidados es longevo, encima de que resulta muy difícil en condiciones de aglomeración perseverar el distanciamiento social y las medidas sanitarias.

Las actividades del cuidado se intensificaron durante la crisis sanitaria, evidenciando que el trabajo doméstico no remunerado es el sostén de la vida cotidiana.

Hay que mencionar además el severo impacto de esta crisis en el empleo y en el mercado de trabajo, que afecta particularmente a las mujeres. La OIT estima que, de los 130 millones de trabajadores informales, el 53% son mujeres, por lo que en la presente enfrentan mayores riesgos. El aumento del desempleo además repercutirá de guisa negativa en sus condiciones de vida, porque las mujeres de la región se emplean en un 49% en comercio y servicios, dos de los sectores más golpeados por la pandemia; por cada 100 hombres que viven en condiciones de pobreza en la región, hay 132 mujeres. Y el tablas flagrante anticipa que este indicador puede agravarse.

Otra dimensión relevante es el incremento exponencial de la violencia de naturaleza durante la cuarentena en toda la región, que ha obligado a algunos gobiernos a diseñar planes de emergencia y a poner en marcha campañas públicas para sensibilizar y denunciar esta situación. Según las Naciones Unidas, en las últimas semanas se ha producido un repunte amenazador de la violencia doméstica en todo el mundo, las llamadas por violencia de naturaleza han aumentado en un 700 %. El Informe de ONU Mujeres sobre violencia de naturaleza en momentos de Covid-19 muestra claramente que las medidas de confinamiento exacerban la violencia contra las mujeres interiormente del hogar, muchas de ellas obligadas a convivir con los hombres que las violentan; la comunidad LGBTIQ reporta un aumento de las tensiones en los hogares donde sus identidades no son respetadas y la violencia se acrecienta; las mujeres y niñas con discapacidad enfrentan mayores riesgos y sufren múltiples formas de discriminación; las mujeres migrantes y refugiadas afrontan mayores riesgos de sufrir violencia física, psicológica y sexual.

En síntesis, la pandemia incrementa las desigualdades y brechas de naturaleza en la región. Se ha profundizado la crisis de los cuidados, la vulnerabilidad de las mujeres en el mercado de trabajo y exacerbado la violencia por razones de naturaleza.



Click aqui para ir a la comunicado diferente

Be the first to comment on "Las desigualdades de género se profundizan –"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*