Las tecnológicas dan marcha atrás, pero el rally se escapa por la tangente


El Nasdaq cayó 1%. Nada enfermo. ¿Fin de fiesta? El Dow Jones y el propio S&P500 cerraron con ganancias por tercera semana consecutiva. La encerrona al puñado de acciones super-tecnológicas trocó en veloz rotación cerca de papeles que subían con tardanza. El rally, así, no termina sino que se consolida, ensancha su huella y anhelo en billete y estabilidad. El Russell 2000, la cesta de compañías pequeñas, las más vulnerables al ventolera de incertidumbre, superó su media de 200 ruedas y dijo todavía presente. Mientras la tecnología recalcula sus precios, tres sectores rezagados industriales, materiales básicos y atención de la salubridad avanzaron en torno a 5%. Se produjo un rotación enérgico y asertivo. Nueve de los merienda capítulos del S&P500 subieron. Ocho de ellos, más de 2%. Es una nota excelente para un examen sorpresa. Superó las expectativas.

No hubiera sido posible sortear el escollo sin confianza en la recuperación de la actividad. Ya se dijo aquí que, con la crematística como aliada, la Bolsa pisa firme. El Nasdaq se hundió 2% el lunes, pero el Dow Jones sumó más de 500 puntos el martes cuando James Bullard, titular de la Fed de Saint Louis, señaló que el desempleo puede caer rápidamente “si jugamos bien nuestras cartas”. Usó un argumento que todavía se explicó en esta columna. Ocurre que 60% de los desocupados se definen como “temporarios” (cuando lo usual es que no excedan el 10% o 15%). Su reabsorción un proceso que ya comenzó, eran 78% en abril permitiría recortar la tasa de desempleo a un rango entre 4,5% y 5,1% en los próximos seis meses, según los cálculos de Bullard y el “tempo” acelerado de la expansión en mayo y junio. La amenaza, sin incautación, es el covid-19. Los nuevos contagios todavía hilvanan récord tras récord. El viernes fueron 77 mil. Sin sanidad pública, la crematística no permanecerá saludable, Alan Blinder dixit. La Bolsa no lo ignora, pero confía en una vacuna pronta. Que EE.UU. crece es un hecho. La vacuna eficaz todavía tiene que probarse.

Los bancos todavía rindieron examen. Goldman Sachs y Morgan Stanley se hicieron un festín con el auge imprevisto de los mercados y las nuevas emisiones. Quienes no tienen negocios de mesa, como Wells Fargo, mordieron el polvo. JPMorgan, con un pie en cada banda, mostró en su comprobación las dos caras de la fortuna. La calle está dura, y va a estarlo más. Es el mensaje de su CEO, Jamie Dimon. De ahí, que el sistema aumentó las provisiones por quebrantos en 35 mil millones de dólares, y faltan bancos por decidir. El choque crediticio es tremendo. No se vio lo peor. Gracias al estímulo, los ingresos y ahorros personales subieron. Y hasta los precios de las viviendas. Pero, ¿cuánto durará? A buen entendedor: que los republicanos Mnuchin y Kudlow dejen de pelearse y con Nancy Pelosi, la líder demócrata, abrochen una extensión del paquete fiscal para batallar con el virus persistente, y aventar un Armagedón. La Bolsa tomó nota. A su modo. El sector financiero subió 1,6%. Las acciones de seguros y reaseguros, el 9,1%. Los grandes bancos, falta. Cayeron 0,01%. Ya se dijo que tienen respaldo patrimonial, pero les paciencia un maratón. Y Wall Street toma riesgos, mucho, pero en distancias más cortas.



Click aqui para ir a la anuncio diferente

Be the first to comment on "Las tecnológicas dan marcha atrás, pero el rally se escapa por la tangente"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*