Madre, politóloga y siempre bajo presión: Claire Williams, la jefa que rompe la uniformidad de la Fórmula 1


Detrás de los diez equipos de la Fórmula 1​, no solo hay vigésimo pilotos. También, directores. Toto Wolff fue piloto ayer de ser el responsable de Mercedes, mientras que Mattia Binotto es ingeniero y tiene 25 abriles de experiencia en Ferrari. Claire Williams, en cambio, es politóloga y desde que asumió en 2013 afrontó los prejuicios de estar ahí porque es la hija de Frank Williams y por el machismo de un deporte dominado por hombres. Pero no solo lo sufrió en el paddock; además puertas adentro, en su propia comunidad.

Frank y Virginia Williams tuvieron tres hijos: Jonathan, Claire y Jaime. Como en cualquier comunidad patriarcal tradicional, el maduro de los hermanos creía que sería el sucesor de su padre en el equipo de Fórmula 1. Pero eso no ocurrió en 2013, cuando Claire ascendió a jefa adjunta. Pese al sospecha auténtico de Frank, llevaba diez abriles en la compañía, en la que comenzó reservando vuelos, pasó al Departamento de Prensa y luego al de Marketing, hasta ser la directora comercial.

Mientras ahora ella va de Gran Premio en Gran Premio, en algunos acompañada por su padre, quien quedó tetrapléjico por un choque en 1986, en Wantage, donde está la sede de Williams, Jonathan dirige el Departamento de Patrimonio, poco así como el arca de los saludos del equipo fundado por Frank y Patrick Head en 1977. «¿Claire viene aquí?», le preguntan en el documental «Williams», realizado por la BBC y que puede encontrarse en Netflix. «No, creo que no sabe que este cuarto existe», alega él, con la observación perdida, pero además con la claridad que deja ver una relación rota con su hermana.

Claire Williams junto a los pilotos de la temporada 2019 de la escudería británica,  el británico George Russell y el polaco Robert Kubica. Foto: AP

Claire Williams inmediato a los pilotos de la temporada 2019 de la escudería británica, el britano George Russell y el polaco Robert Kubica. Foto: AP

«¿Eso está relacionado con el trabajo, porque usted obtuvo el puesto y él no?», le consultan a Claire, quien no lo oculta: «Sí, exactamente. No soy la mayor y no soy hombre. Es horrible: él piensa que yo fui ambiciosa y que me puse en ese puesto. Que ejercí presión. Que engatusé para conseguirlo. La situación no podría estar más lejos de la verdad. (La relación) no es la mejor. Johnny es, ya sabes… Creo que es algo de lo que me voy a arrepentir y me hará infeliz toda la vida».

Desde que en 2017 fue mamá, las críticas en los circuitos además se multiplicaron, más aún cuando empezó a arrostrar a su hijo Nathaniel Louis Harris a las carreras. Y asociaron los malos resultados del equipo a una maternidad que pospuso hasta que pasó los 40 abriles. «¿No tengo derecho a tener un hijo porque soy una mujer que lleva un equipo de F1? Es una actitud vergonzosa y del siglo pasado. Estoy segura de que la mayoría de los otros jefes de las otras escuderías tiene hijos. ¿Reciben ellos tantas críticas?», dijo este año.

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«La gente puede que haya sido más dura conmigo porque soy mujer -denunció-. Hay quien me dijo que en el paddock se cree que al equipo comenzó a irle mal cuando quedé embarazada. Si no trajera a Nate a algunas carreras, casi ni lo vería. También se me critica por eso, por traer a mi niño al paddock. Trabajo siete días a la semana y casi todo el año, y tengo que ocultar el hecho de que soy una madre que intenta llevar un equipo de F1. Si nos va mal, no es porque tenga un hijo».

¿El matriarcado de Williams?

"Siento mucha presión, no sé si soy capaz de hacer este trabajo", reconoció Claire en el documental de la F1 en Netflix. 
Foto: Reuters

«Siento mucha presión, no sé si soy capaz de hacer este trabajo», reconoció Claire en el documental de la F1 en Netflix.
Foto: Reuters

El 13 de julio de 1986, Nigel Mansell ganó el Gran Premio de Gran Bretaña y Virginia Williams se transformó en la primera mujer en subir a un podio para cobrar el trofeo del constructor. No era la responsable de Williams, pero su cónyuge acababa de salir de la clínica donde había estado cuatro meses debatiéndose entre la vida y la crimen por un contratiempo automovilístico que lo dejó tetrapléjico.

En 1991, Ginny Williams escribió con la ayuda de Pamela Cockerill el compendio «A Different Kind of Life» y esas cintas que grabó en sus charlas con la escritora son la cojín del documental «Williams», donde queda claro que fue ella la que se puso detrás del equipo de F1 en ese momento y en muchos otros por un detalle que ayudará a comprender la sufragio de Claire Williams como subdirectora coetáneo.

«Creo que Frank piensa que las mujeres tienen mejor ojo para la gente. Creo que se aseguraba frecuentemente de que alguien sobre quien tuviera dudas terminara conmigo. Mucha gente pasaba por casa y él me preguntaba qué opinaba sobre ellos», le confesó Ginny a Cockerill durante esas charlas que desembocaron en un compendio que aún Frank no leyó.

Pero por mucho que valorara sus opiniones, eso no las transformaba en piezas esencia. Pese a que con sus hermanos no iban a los Grandes Premios o de hacerlo no podían ser vistos ni escuchados, Claire siempre soñó con trabajar en el equipo, aunque cada vez que lo intentó se enfrentó al tapia de su padre. «Nunca fue partidario de que yo estuviera aquí», reconoció. 

Si no fuera por mamá, creo que el equipo Williams ya no existiría».

Claire Williams

Sus chances disminuyeron cuando su hermano Jonathan se hizo cargo del museo de la escudería. «Tuve que resignarme a ello, porque mi padre no quería tenernos a entreambos por en medio en las carreras», reconoció Claire, quien en 2000, tras recibirse en la Universidad de Newcastle, se acercó al automovilismo ​como pudo: consiguió trabajo como una de las responsables de prensa del circuito de Silverstone.

Allí estuvo tres años hasta que fue despedida por reducción de personal. Jim Wright, entonces director de marketing de Williams, le propuso sumarse con un rol similar. Pero no había consultado a Frank, quien se negó. «Tres meses a posteriori, Wright consiguió convencer a mi padre y me ofreció el puesto, pero con un periodo de prueba de seis meses, el doble de lo habitual», recordó Claire en una entrevista.

El libro que Virginia Williams escribió sobre el equipo de F1 antes de morir.

El compendio que Virginia Williams escribió sobre el equipo de F1 ayer de expirar.

En esa primera función, colaboraba en aspectos menores de la provisión, como reservar los vuelos para el equipo. Pasó la prueba y fue escalando posiciones gracias a Adam Parr, que se desempeñaba como director normal. «En 2010 fui promovida a Jefa de Comunicación y poco después me encargué de las relaciones con inversionistas cuando nos convertimos en una empresa que cotiza en la bolsa -contó-. Mi área supervisó el Departamento de Marketing, Comercial y Patrocinios».

Fue Parr quien en 2012 la incorporó al consejo para representar a la comunidad como directora comercial. «Recuerdo haber ido a mi primera reunión de Consejo: nunca me había sentido tan aterrada«, confesó.

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Sin Parr, que tuvo que dejar su cargo en la presidencia, ni Toto Wolff, que pasó de socio en Williams a caudillo de Mercedes, Claire apareció en el panorama para unirse a su padre en las decisiones y fue Bernie Ecclestone​, indirectamente o no, optimista en su promoción al cargo más importante del equipo, según ella admitió en la revista FastMag. «Conoce la compañía tan bien como yo. Es una pieza clave y no duda en hacérmelo pasar mal cuando lucha por su rincón», reconoció Frank en la primera entrevista inmediato a Claire, en F1 Racing.

Pero más que la de Frank, Claire necesitaba la aprobación de su hermana para admitir el cargo. Por eso recién fue anunciada como directora adjunta semanas a posteriori de que Ginny muriera, tras un holgado tratamiento contra el cáncer.

Pese a su fallecimiento, Virginia Williams sigue presente en el día a día de la escudería. «A mamá le encantaban las mariposas. Por eso hemos creado un logo de una mariposa saliendo del sol y lo hemos colocado en un costado de los coches. De esta manera, mamá siempre estará ahí», explicó la hija de Frank.

Cuenta la historia que Ginny tenía 60 abriles cuando se tatuó una palomilla en el valedor. Seis abriles a posteriori, en la iglesia donde le dieron el extremo adiós, de repente apareció volando una palomilla que se posó primero en los vidrios. Luego se metió en la ropa de cualquiera y entró a la casa llano a posteriori del funeral hasta que desapareció. La señal de la presencia de Virginia Williams fue inmortalizada luego en los autos de la escudería.

Entre deudas y malos resultados, ¿Williams podría desaparecer?

George Russell y Nicholas Latifi, los pilotos de Williams.
Foto: EFE

George Russell y Nicholas Latifi, los pilotos de Williams.
Foto: EFE

El sábado pasado, por primera vez desde el GP de Italia 2018, los dos Williams avanzaron a la Q2 de la clasificación del Gran Premio de Hungría. Fue una sonrisa en medio de un panorama muy complicado. Después de suceder terminado extremo en la temporada precursor, el equipo inglés atraviesa una compleja situación deportiva y económica, agravada por el coronavirus, que provocó la carestia de pensar por primera vez en traicionar la escudería.

El anuncio llegó a finales de mayo, poco ayer de que se reanudara la actividad, en coincidencia con la salida de ROKIT, su patrocinador principal. «Nuestro mayor deseo es que el equipo se encuentre lo mejor posible. Si eso significa una venta completa, está bien. Si significa una venta de la mayor parte del equipo, también. O que alguien venga a trabajar con nosotros. Probablemente podríamos seguir juntando fondos para seguir adelante, pero eso ya hemos estado haciéndolo durante mucho tiempo», reconoció Claire en la revista Autocar.

Sus declaraciones fueron muy distintas a las que dio en 2019 al sitio Motor.es, cuando dijo que «Williams no está en venta». La ingenuidad es que ya entonces habían empezado a susurrar de la carestia de inversiones nuevas, «un apoyo más allá de lo recaudado del fondo de premios de los resultados o del patrocinio».

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A 40 abriles del primero de sus nueve títulos como constructores, Claire Williams tomó la osadía que Frank nunca se animó a tomar: entregar su equipo al mejor postor a cambio de seguir siendo competitivos en la F1. «Es demasiado pronto para hacer conjeturas sobre cómo podría llamarse o no llamarse el equipo. Creo que a la familia Williams le gustaría ver el apellido Williams en la Fórmula 1», remarcó recientemente.

«Del mismo modo, el deseo de Frank es ser lo más competitivos posibles y una de las razones por las que hacemos esto es para atraer inversión, con el objetivo de aprovecharnos del reglamento nuevo y colocar al equipo en la mejor posición posible para tener éxito. Al final, es lo que nos importa», agregó.

En ese sentido, la escudería que cuenta con 114 victorias y siete pilotos campeones con sus autos (Alan Jones, Keke Rosberg, Nelson Piquet, Nigel Mansell, Alain Prost, Damon Hill y Jacques Villeneuve) planifica su 2021. Este fin de semana confirmó la continuidad de George Russell -uno de los pilotos con maduro proyección- y Nicholas Latifi, quien podría convertirse en el nuevo dueño del equipo. Así de raro como suena…

Michael Latifi, que a través de su empresa Latrus Racing Corp. le dio a Williams el préstamo que necesitaba para competir en 2020, ha comprado todos los equipos en los que corrió su hijo desde la Fórmula 3 en delante, según contó Ralph Schumacher. «No puedo criticar eso porque me alegra que haya personas que aman nuestro deporte y estén dispuestas a invertir tanto dinero, incluso si es para sus hijos», escribió el germánico en Speed Week.

Los terceros puestos en el campeonato de 2014 y 2015 quedaron tan antes en el tiempo como la última triunfo de un Williams, la de Pastor Maldonado en el GP de España 2012. En los últimos abriles se acumularon pérdidas millonarias de patrocinadores (ayer de ROKIT se había ido Martini), el fallido plan de Williams Advanced Engineering en 2010 para financiar al equipo de F1 -cuyo objetivo no cumplió- y la osadía de contratar a pilotos sin experiencia, así como cambios en la estructura interna que no colaboraron a desarrollar un buen monoplaza.

«Siento mucha presión y no sé si soy capaz de hacer este trabajo. Hay presión porque es la empresa familiar y acepté este trabajo con el propósito de proteger un legado», reconoció Claire en el noveno episodio de la segunda temporada de «Drive to Survive», el documental de la F1 en Netflix. «Williams no desaparecerá solo porque tuvo un par de años malos. En Williams somos luchadores. Eso hacemos. Lucharemos si ganamos el campeonato o si lo perdemos y seguiremos luchando en este deporte durante muchos años», resumió.

Son esas palabras la que alimentan la ilusión de seguir viendo a Williams en la grilla de partida.

HS



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