Messi y una temporada de claroscuros en Barcelona: el promedio de gol más bajo en 10 años


La pregunta repiquetea en el verano de Cataluña, donde la temperatura sube con deducción por la época, pero se eleva hasta el ardor en las entrañas del Camp Nou. ¿Cómo es posible rotular de fracaso a la campaña de Lionel Messi a partir de sus registros individuales? Si alcanzó la marca de 20 asistencias que había rematado Xavi hace merienda abriles. Si superó la barrera de los 700 goles y pudo ingresar al selecto club que encabezan Pelé y Romario​. Si este domingo podría consagrarse como Pichichi por cuarta vez consecutiva, la séptima en su extraordinaria carrera, dejando antes a Telmo Zarra, histórico artillero del fútbol castellano.

Si todo eso hizo Messi en la temporada 2019/2020, ¿cómo encuadra esa palabra con mala prensa en el animación y que no es otra cosa que no cumplir con los objetivos? Con el escudo y la camiseta siempre delante de los nombres, Leo no podrá salvarse solo, por más que tenga a mano fundamentos tan tentadores.

Mucho menos, porque se alcahuetería del capitán del Titanic blaugrana que ya chocó con el blanco iceberg del Madrid y alcahuetería de mantenerse a flote en la Champions. Una tarea que necesitará mucho más de los marineros que lo rodean. El timón lo tiene el crack rosarino, más allá de que el preparador -por ahora- es Quique Setién.

Messi y el promedio de gol más bajo en una década

Hay un defecto personal, eso sí. Si se toma en cuenta la última período, es hasta ahora la temporada con peor promedio de gol para Messi. Hasta ahora hizo 28 goles en 41 partidos con un coeficiente de 0.68. En La Liga marcó 23 y pueden ser más este domingo al mediodía, desde las 12 de Argentina, delante Alavés en el cerradura del torneo. La única amenaza es Karim Benzema, con 21 gritos. El francés buscará desplazarlo en la encuentro del campeón al Leganés. La Bota de Oro europea parece tener dueño:el polaco Robert Lewandowski, quien clavó 34 disparos representando al Bayern Munich.

Y puede fluir otra mancha, que es la que más preocupa al divo nacido hace 33 abriles en la provincia de Santa Fe: si Barcelona no anhelo la Champions, será la segunda vez desde que viste la camiseta del cíclope catalán que no sale campeón en una temporada. La última vez fue en 2007/2008, cuando el técnico era Frank Rijkaard y el vestuario, como le sucede a Setién, se le fue de las manos al holandés.

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¿Messi es una víctima o parte del problema de este Barcelona que está remotamente de su época dorada? Hoy parece a borde del síndrome que durante abriles padeció en la Selección Argentina: carga con toda la responsabilidad. Y a pesar de su talento válido, los abriles pesan. No sólo para Leo. Luis Suárez (33), Gerard Piqué (33), Arturo Vidal (33), Iván Rakitic (32), Sergio Busquets (32) y Jordi Alba (31) son futbolistas grandes a los que el parate no ayudó. Antoine Griezmann (29) no termina de acoplarse. Sergi Roberto (28), como volante interior, y Marc Ter Stegen (28), en el curva, se destacaron. Después, hay una franja etaria debajo de ese frontera que no cambia la ecuación y todavía están verdes los pibes Riqui Puig (20) y Ansu Fati (17).

Quizá Dani Alves, que supo bañarse de placer con Messi en el Barcelona de Pep Guardiola, haya transmitido en la tecla. “Leo ve lo que yo siento, que le falta arropamiento. Siempre digo que Messi era el plato principal y nosotros, los ingredientes perfectos en aquel entonces. Ahora la sensación es que siempre está tirando del carro en todo momento y es humano”, dijo el limítrofe brasileño del San Pablo.

Y agregó en Radio Catalunya: “Lo que le falta al Barça es esta identidad que siempre ha tenido. La de un equipo dominador 98, 100 o 150 minutos. El Barça que hace que la gente se lo pase bien. Ahora la situación que veo desde fuera es que el Barça es un esfuerzo más. Antes tenían un control y un entendimiento entre compañeros. Hacían las cosas fáciles”.

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A este Barcelona todo le cuesta y quedó claro en esta etapa post cuarentena. Al ganancia de los resultados en los 10 partidos disputados, con 6 triunfos, 3 empates y 1 derrota, el equipo muy pocas veces encontró fluidez para imponer la idea de Setién. Y Messi y sus compañeros parecen haberle soltado la mano. Desde el desplante a su ayudante, Eder Sarabia, hasta esa ronda dispersa en el minuto de hidratación contra Atlético de Madrid. Mientras todos los jugadores del Colchonero escuchaban las indicaciones de Diego Simeone​, Leo y compañía estaban en la suya, sin prestarle atención a su preparador.

Que poco se rompió entre Messi, el técnico y la dirigencia no hay dudas. Desde sus desencuentros con Eric Abidal, director deportivo del Barça, a las idas y vueltas con Josep Bartomeu por la renovación de su resolución. Desde una controvertida reducción salarial por la pandemia al final del partido con Osasuna. Ni siquiera festejó su golazo de tiro expedito, pero consumada la derrota (2 a 1) y consagrado Real Madrid, buscó el micrófono de la transmisión oficial y disparó su malestar. Lo esperan la revancha con Napoli y una Champions compactada. Pueden ser uno o cuatro partidos. De ellos depende el sueño de Lionel.



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