Ricky Centurión, el jugador que quieren todos menos el dueño de su pase


Es la figura del mercado en tiempos de pandemia. Por su talento indiscutible, claro. Por la velocidad de sus arranques por la derecha, su perfil natural, o por la izquierda, metiendo una diagonal que parece un puñal. Ricardo Centurión​, a los 27 abriles, terminó en un nivel superlativo la extinta Superliga. Lo quieren Boca, San Lorenzo, Vélez, Argentinos Juniors y hasta Mauro Camoranesi, ex compañero, lo pidió para el Tabor Sezana, el equipo que dirige en Eslovenia. Todos esos clubes desean tener al explosivo volante en sus filas. Todos menos Racing, el dueño de su pase.

¿Por qué Sebastián Beccacece no puede contar con un participante capaz de potenciar un equipo que está hecho a la medida de sus características? ¿Por qué lo que cualquier dirigente vería como una fortuna en los ajustados tiempos del coronavirus hoy es moneda de cambio? Centurión no está en los planes de Racing porque no lo quiere Diego Milito.

Otros tiempos. Centurión y Milito, entre Blanco y Coudet, durante su presentación del 25 de enero de 2018.

Otros tiempos. Centurión y Milito, entre Blanco y Coudet, durante su presentación del 25 de enero de 2018.

El manager tiene sus razones. A pesar de que tuvo que pelear como capitán con los cimbronazos que Centurión provocaba en el vestuario, el Príncipe resultó un actor esencia para su regreso a la Academia. Fue Milito el que llamó a Ricky a Italia, donde se le estaban cerrando las puertas del Genoa. Le ofreció la “22”, el número que acompañó al ídolo durante toda su carrera. Le pidió compromiso, buena conducta. Y desde la organización de Avellaneda se desembolsaron 4 millones de dólares para comprar el 70% del pase y completar la totalidad de la ficha, ya que Racing siempre conservó la porción restante.

Centurión fue presentado al mejor estilo europeo; hizo jueguito con tribunas llenas. Había hecho el gol del campeonato y los hinchas ya habían dejado suceder su repentino inclinación por Boca. Campeón con Guillermo Barros Schelotto, confesó su corazón cerúleo y oro. Daniel Angelici le terminó de cerrar las puertas de la Bombonera, cansado de sus constantes problemas fuera de los márgenes del campo de pernio. De Italia, entonces, volvió al club donde inició su camino en el fútbol.

Con Eduardo Coudet en el faja, Centurión mostró un gran rendimiento. Se transformó en el punto más stop del equipo. Y fue protagonista de varios actos de indisciplina, todos en el Monumental. A la expulsión en presencia de River en los octavos de final de la Libertadores, que terminó con una derrota oprobiosa (3 a 0) y la exterminio, le adosó un mueca que todavía le reprochan los hinchas: se hizo la franja de Boca sobre la camiseta de Racing. Quebró los códigos de la popular.

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La parentela tragó saliva y lo perdonó. Sin requisa, el empujón que le dio a Coudet en el futuro clásico con River (otra derrota, esta vez por el campeonato) fue determinante. El Chacho le soltó la mano. Milito, igualmente. Su salida al Atlético San Luis fue una forma de aventajar la contingencia. Racing fue campeón, ya sin Centurión en la cancha. Tuvo problemas en México y apareció Vélez con Gabriel Heinze, que lo cobijó. Que le dio alas. Y Ricky la rompió.

El Gringo dejó Liniers. No obstante, Vélez pesquisa la continuidad de Centurión. Pidió otra cesión, Racing la rechazó. Ofreció jugadores como parte de plazo para redimir la operación de un porcentaje. El presidente Víctor Blanco lo desestimó. Quiere 4 millones de dólares o ser socio del equipo que quiera mantener al futbolista más talentoso en su plantel.

En el medio de las charlas vía Zoom que tuvieron Blanco y Sergio Rapisarda, mandamás de Vélez, apareció Marcelo Tinelli. El presidente de San Lorenzo se comunicó con Alejandro Mazzoni, agente del futbolista de 27 abriles. Quiere un préstamo. Racing tomó la misma postura que con el club de Liniers: pretende que le compren, al menos, un porcentaje de los derechos económicos. El propio participante reconoció un cavado de Boca, donde se muere de ganas por regresar. Argentinos intentó un trueque sin éxito. Y Camoranesi expresó en radiodifusión su anhelo de contar con él.

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“A mí nadie me llamó para decirme que no puedo volver a Racing pero si piensan eso es tema de los dirigentes. Yo sé reconocer errores y si lo veo a Coudet, le voy a dar un abrazo y charlaremos si es necesario. A mí los golpes de la vida me han enseñado que no me tengo que guardar nada. Yo no sé si el hincha se sintió lastimado con el tema de la franja de Boca sobre la camiseta, pero fue un expresión más personal y de calentura que nada tenía que ver con no respetar a Racing”, explicó el mes pasado.

Los golpes de los que acento Centurión fueron las muertes de su abuela y su novia Melody, puntual cuando comenzaba la cuarentena. Se mostró afligido, claro. Pero Milito no cree en su revancha. Y aunque hay dirigentes que estarían dispuestos a olvidar ese su díscolo pasado, en este tema el Príncipe tiene la última palabra. Como pasó con Beccacece, el técnico en el que pocos confiaban porque su fracaso en Independiente.

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