Todo suma: Alberto, en Wall Street


Levantó su perfil la vicejefa Cecilia Todesca quien inquietó en la semana con pronósticos ajustados a una efectividad dura. Lo mismo hizo Guzmán, pero en un idioma más encriptado y con dejo de optimismo normativo que ha sabido incorporar. De fondo, todos apuran poco parecido al Consejo Económico y Social. Esta semana la Unión Industrial Argentina (UIA) que conduce Miguel Acevedo y la sujeción del campo hicieron equipo y acercaron alternativas para la reactivación pospandemia. Venían trabajando en un plan desde hacía semanas, pero los roces con el Gobierno, primero por la suba de retenciones y luego por el anuncio (caído en el olvido) de la desposeimiento de Vicentin, lo demoraron. “Más Arcor, menos Techint”, insinuó cualquiera del Palacio de Hacienda que suele cauterizar heridas puertas adentro en el Frente de Todos. Sin requisa, hubo quienes recordaban en las últimas horas que desde Asociación Empresaria Argentina (AEA), de la cual forma parte Luis Pagani, el titular de Arcor (elogiado por estas horas en el oficialismo), firmaron la solicitada donde piden al Poder Ejecutivo que, con apoyo de las autoridades de los bloques legislativos, convoque urgente a una mesa de diálogo franquista. Es cierto que igualmente lo hicieron el Club Político Argentino; el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires y el Foro de Convergencia Empresarial, entre muchos otros. AEA se diferencia del resto porque está formada por miembros que dirigen empresas cuya facturación ronda los u$s53.000 millones. Para tomar dimensión, viene se sumar en los últimos primaveras a Carlos Blaquier (Ledesma); Alejandro Bulgheroni (Bridas Corporation); Eduardo Costantini; (Consultatio); Marcos Galperin (Mercado Libre); Martín Migoya (Globant) y Luis Pérez Companc (Grupo Pérez Companc). En rigor, igualmente incorporó hace meses a Teófilo Lacroze, CEO de Raizen; Martín Brandi, presidente de Petroquímica Comodoro Rivadavia; Daniel Herrero, presidente y CEO de Toyota; Sergio Kaufman, presidente de Accenture; Mariano Bosch, CEO y Cofundador de AdecoAgro; y Alec Oxenford, presidente de Letgo & OLX.

Mientras estos dirigentes pedían diálogo, unas cuarenta cámaras agroindustriales, bolsas de cereales y comercio del interior y las entidades del campo conformaron otra iniciativa. La propuesta pesquisa crear u$s 100.000 millones en exportaciones para los próximos primaveras, divisas que el país necesita. En el teleobjetivo de la presentación, Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) habló del rol esencia de la exportación de granos con valía auxiliar. Pasó desapercibida pero no suscribió la Sociedad Rural de Daniel Pelegrina, mientras que el resto de las entidades de la mesa de enlace sí lo hizo. En paralelo, hubo teleobjetivo de Guzmán con empresarios. Algunos de ellos lo habían pasado hacía algunas semanas.

Fueron de la partida José Urtubey, dirigente de UIA; Martín Cabrales (Café Cabrales); Marcelo Figueiras, de laboratorios Richmond; Pablo Peralta (BST); Martín Umaran (Globant); Alejandro Simón (Sancor Seguros); y Mara Bettiol, presidente de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo. No estuvo Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat-Chrysler, quien sí participó en cambio de un webinario cuyo marca era ¿cuál es la fórmula uruguaya para atraer inversiones? Lo hizo conexo al patrón Carlos Lecueder, director del estudio que está detrás de desarrollos inmobiliarios como el World Trade Center de Montevideo y el enrevesado de oficinas más alto de Uruguay. En tónica libertaria, entreambos empresarios coincidieron que, para atraer inversiones, debe deber menos pasivo por parte del Estado, más alivio impositivo y, por supuesto, viejo transigencia de la heredad.

El propio Lecueder anticipó que el gobierno de Lacalle Pou prepara el plan de salida uruguayo “con políticas de exenciones impositivas para todos los sectores”, a lo que se sumará las medidas para la radicación de extranjeros, como la “tax holiday”, donde se condona el cuota de impuestos para los caudal fuera de Uruguay durante 10 primaveras. Rattazzi, en cambio, pegó duro al gobierno argentino por la resistente presión impositiva y la poca transigencia de la heredad. “Hay que recrear la idea de la competitividad sistémica de Argentina. Esa es la única manera de bajar la pobreza, con trabajo de calidad que crea la industria privada, no el Estado”. Y concluyó: “No creo que apenas salgamos de la pandemia vaya a suceder esto, pero en base a la reacción en el caso de Vicentin, vemos que hay buena parte de la sociedad que quiere ir en ese camino”, dijo.

Si proporcionadamente firmó pidiendo más diálogo, Pagani volvió a marcar memorándum la última semana al inaugurar un gaseoducto conectado a su enrevesado industrial en Arroyito, Córdoba, conexo al jefe de esa provincia, Juan Schiaretti. En el acto (todo es por teleobjetivo, ahora) Pagani destacó la “articulación público privada” de una inversión conjunta por u$s 300 millones.

Para lo extremo, apareció el equipo de Domingo Cavallo. El ex-ministro sostuvo, vía teleobjetivo de la Fundación Mediterránea, que el Gobierno debería convocar a un equipo de economistas en serio. Fueron mencionados Guillermo Mondino y Joaquín Cottani. También Jorge Colina, Nadin Argañaraz, Lucas Navarro y Jorge Vasconcelos, entre otros, algunos de ellos referidos indirectamente mediante las instituciones en las cuales se desempeñan.



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