Un jugador de Primera D se contagió coronavirus trabajando en una panadería


A Gonzalo Biedma la tormenta del lunes lo agarró pedaleando. Le había ido a tolerar unas cosas a su abuela y volvía para su casa. Llevaba una camperita liviana y llegó empapado. Al día venidero se levantó con un poco de dolor de cuello que neutralizó con un té y unas pastillas de menta.

Y siguió con su rutina. “No queda otra”, dice. “Hay que trabajar. Más ahora que la plata hace falta”.

Gonzalo tiene 21 primaveras es mediocampista de Centro Español, equipo de la Primera D del fútbol argentino, jugó en Sacachispas y atiende en una confitería y panadería en el distrito Piedrabuena.

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Hace un año y medio que su día arranca proporcionadamente temprano en el club. Por la tarde va al lugar donde trabaja de 16 a 24. El coronavirus ​dejó en pausa al fútbol pero, por suerte para el faltriquera de Gonzalo, no interrumpió su longevo fuente de ingreso.

“Tengo síntomas leves, estoy bien. Varios compañeros del trabajo habían tenido molestias pero pensaban que era un resfrío. Ahora me agarró a mí”, dice a Clarín desde el Hotel Esmeralda donde cumple el aislamiento por coronavirus.

Gonzalo calcula que se contagió de un compañero de trabajo. Ahora sabe que otros dos chicos con los que comparte la cocina del comercio incluso dieron positivo de Covid-19. A uno de ellos lo van a trasladar a la misma habitación en la que está el participante de Centro Español.

La ficha le empezó a caer el miércoles por la indeterminación. Después del trabajo, llegó a su casa y cenó unas empanadas a las que no les sentía demasiado complacencia. Se fue a pernoctar y a las 5 de la mañana despertó con molestias. No solo había perdido el complacencia sino ahora incluso el sagacidad.

Gonzalo Biedma en su trabajo en una panadería de Piedrabuena que, al ser esencial, no se detuvo durante la cuarentena.

Gonzalo Biedma en su trabajo en una panadería de Piedrabuena que, al ser esencial, no se detuvo durante la cuarentena.

“Fui a la cocina y agarré el vinagre, para olerlo… Y nada. Tomé un vaso de Coca-Cola, nada. Fui a lavarme los dientes, a ver si sentía algo… Y nada”, relata.

Allí entendió que lo suyo no era un resfrío. Despertó a su papá, que lo acompañó al hospital Grierson. Allí le hicieron el hisopado.

“Me atendieron a la mañana y me dejaron esperando en uno de los containers dispuestos para aislar a los posibles contagiados. ¡Hacía un frío! Me tiraba en el piso para dormir. Esperé ahí hasta las 5 de la tarde y me dijeron que como estaban colapsados no iban a tener el resultado en el día”.

De allí lo trasladaron al hotel para iniciar el aislamiento preventivo donde el jueves le confirmaron el positivo. A Gonzalo le ofrecieron aislarse en una habitación de su casa pero como su mama es paciente de aventura prefirió quedarse unos días más en el hotel.

Enseguida avisó al club y recibió llamados de dirigentes, del monitor, Matías Modolo y de varios compañeros.

Todavía no recuperó el complacencia ni el sagacidad pero no tiene fiebre y está de buen actitud.

Como todos los jugadores de la Primera D, Biedma solo percibe del club un viático de tres mil pesos. Y lógicamente debe trabajar para conseguir un ingreso que le permita poblar.

Parte de esta sinceridad fue descripta por Sebastián Ferrario y Julio Gauna, futbolistas de Deportivo Paraguayo en una carta que publicaron recién comenzado el aislamiento.

“Nos entrenamos de lunes a viernes, a la mañana, y apenas cobramos un viático. Las fechas de partidos son generalmente durante la semana, lo que nos quita la posibilidad de conseguir un trabajo en blanco con una jornada completa remunerada. Ninguno de nosotros cuenta con obra social, jubilación, seguro ni ART, ya que nuestros trabajos extrafutbolísticos en su mayoría son ‘changas’. El gremio (Futbolistas Argentinos Agremiados) no nos respalda por una razón lógica, ya que no contamos con contrato de trabajo. Si no jugamos, no cobramos. Los días de receso no los cobramos. Si hay emergencia sanitaria, no cobramos. Nuestro objetivo es lograr contar con las condiciones necesarias y dignas como cualquier trabajador, porque el jugador de la D trabaja cinco horas diarias como cualquier futbolista, sea cual sea la categoría”.



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