una semana clave para el Gobierno


El inicio de septiembre supone un difícil test para el intento del Gobierno por ocasionar un cambio de expectativas que inicio a organizar la caudal

Con el objetivo deliberadamente de cambiar las expectativas negativas sobre la caudal, la política sanitaria y la estabilidad política y social en militar, el Gobierno adoptó una serie de medidas que tendrán su test de cotejo contra la sinceridad esta semana, en el puesta en marcha de septiembre.

En el plano de la caudal, se quiere utilizar el pestillo del canje de la deuda como un punto de inflexión para instalar la idea de que el país ingresa en la período de recuperación de la actividad. Y, para eso, el presidente Alberto Fernández sorprendió al comunicar el inicio a corto plazo de las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional.

Y, por otra parte, el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, ratificó el diagnosis oficial de que no hay postergación cambiario y que no se piensa introducir más restricciones a la importación de dólares.

Sin bloqueo, hay demasiadas señales de inquietud en el mercado como para consolidar que los gestos de «normalización» del Gobierno resulten suficientes.

Mayor estrés por demanda récord de dólares

Por lo pronto, el primer día del mes ya habrá una primera prueba de fuego: la demanda de dólares por parte de los ahorristas. Los funcionarios del radio económica se dedicaron los últimos días a transmitir tranquilidad en el sentido de que habría un cambio de expectativas y hasta un ingreso masivo de divisas como consecuencia del pestillo del canje.

Y que, en consecuencia, las tensiones cambiarias tenderán a disminuir.

Sin bloqueo, la expectativa del mercado no va en la misma carrera. Para nacer, está el antecedente de agosto, en el que en medio de la nota de la popularidad mayoritaria de la ofrecimiento del Gobierno, igualmente explotó la demanda de dólares.

A esta prestigio, resulta evidente que los pequeños ahorristas no se están guiando por la memorándum política y simplemente tienen, como tantas veces en la historia, la percepción de que el precio del dólar no puede prolongarse mucho tiempo. La brecha de casi 80% entre el blue y el tipo de cambio oficial sigue siendo un motivo poderoso para que cada vez sea maduro la importación.

Se estima que en agosto fueron casi cinco millones los compradores de divisas lo cual llevará la demanda mensual por encima de los u$s900 millones– y que esa marca será superada en septiembre.

Se espera para el martes una compra récord de dólares por home banking, que pondrá a prueba el sistema informático bancario

Se aplazamiento para el martes una importación récord de dólares por home banking, que pondrá a prueba el sistema informático bancario

Por lo pronto, los bancos ya se preparan para una semana agitada, y algunos asumen que tendrán un colapso de sus páginas web mañana, al largarse el permiso mensual para la cuota de u$s200. Los banqueros estiman que unas 800.000 personas podrán intentar el ataque simultáneo para apropiarse su cuota.

De modo que el evento implicará una doble prueba: por un flanco, el de ver cómo contesta el mercado y el sistema financiero en ese momento de estrés; y por otra parte, ver si el Gobierno mantiene la calma y su palabra de no introducir nuevas medidas restrictivas delante la sangría de reservas que se viene.

Los cañones apuntando al «contado con liqui»

En paralelo, el Gobierno extremará las señales «market friendly» post canje y aprovechará el momento del inicio de los nuevos bonos para tratar de influir en el mercado. Consciente de que la brecha del dólar paralelo con el oficial es una de sus grandes fuentes de disgustos, tratará de contener al «dólar MEP» y al «contado con liqui».

La organización se empezará a ver esta semana, con la operatoria anunciada por el Banco Central. Al ingresar al canje de la deuda bajo constitución específico con los títulos que tenía en su propia cartera, esto le permite a la entidad monetaria un poder de fuego con el cual apaciguar el nerviosismo del mercado.

Concretamente, al canjear títulos que hoy no son transado en el mercado secundario, y hacerse de los nuevos bonos, el Central podrá volcar a la plaza financiera un monto que los analistas calculan en hasta u$s7.600 millones.

Como se tráfico de los mismos papeles que se usan en la operatoria de triangulación del «contado con liqui» y el «dólar MEP», la organización es usarlos como forma de hacer apearse la cotización. Y, como finalidad secundario positivo, retirar pesos del mercado en una especie de castración no remunerada.

En paralelo, se prevé que la demanda por estos dólares alternativos aumentará, de modo que el mercado será el test para determinar si en la ejercicio y en las cotizaciones paralelas- se cumplen las expectativas positivas de los funcionarios.

Alivio tributario en medio de la polémica

El puesta en marcha de mes es además el momento en que se da a conocer la estadística de la colecta tributaria, un indicador secreto para determinar qué tan trascendental será el agujero fiscal y, por lo tanto, la posible subida inflacionaria.

Y, por los indicios de los últimos días, hay motivos para pensar que en el puesta en marcha de septiembre, a diferencia de lo que morapio ocurriendo en meses anteriores, el circunstancia no será tan película. Y hasta podría poner una luz de esperanza en el sentido de que la reactivación esté tomando velocidad.

La propia titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, adelantó que las cifras de colecta venían indicando una recuperación respecto de los peores momentos de la cuarentena. Y las cifras de transferencias a las provincias por concepto de coparticipación consideradas asiduamente un indicio de cómo será la colecta total– permiten esperar una alivio.

La titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, adelantó una mejora en la recaudación que se conocerá esta semana

La titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, adelantó una alivio en la colecta que se conocerá esta semana

En la primera quincena, hubo un incremento del 40%, aunque se presume que en el total del mes la monograma estará por debajo del 30%. En definitiva, todavía una variación inferior a la inflación y, por lo tanto, una pérdida de fortuna fiscales en términos reales, pero que confirma una curva de recuperación.

La requisito del Gobierno de dar buenas señales en el plano fiscal es urgente, hexaedro que en la proyección de los economistas, a partir de septiembre la inflación ya se estacionará definitivamente en un nuevo nivel elevado de no menos de 3% mensual. Los más escépticos se atreven a cuchichear de un IPC de 5% para los últimos meses del año.

En ese entorno es que empezaron a darse señales políticas de querer poner un freno al incremento del consumición. Por un flanco, con la fusión de hecho para salarios estatales, que quedaron congelados en un entorno de inflación creciente. Y, por otra parte, por los cambios en la audiencia estatal a los sectores afectados por la pandemia, que implicará el pasaje de subsidio a préstamo para un sector de las empresas con actividad en recuperación.

Claro, está por estar la popularidad de ese cambio, ya que varias asociaciones empresariales están advirtiendo que la perspectiva de incremento del consumo todavía no es lo suficientemente resistente como para que las empresas acepten tomar deuda destinada a financiar el suscripción de salarios.

Y, desde el punto de panorámica del ingreso fiscal, además hay señales políticas, como la confirmación de la presentación del nuevo impuesto que castiga en principio, por única vez- a las grandes fortunas. El principal impulsor del tesina, Carlos Heller, estimó en unos $300.000 millones el monto a cobrar con el tributo que alcanzaría a unas 12.000 personas de detención nivel de patrimonio se tributa a partir de $200 millones, un millón y medio de dólares al tipo de cambio paralelo-.

El desafío, en este punto, es que la ataque fiscal no sufra un revés en el plano político. Por lo pronto, las versiones periodísticas sobre una elevación del impuesto a las Ganancias hasta un 41% ya sufrió un sólido rechazo de políticos opositores y de empresarios, que vaticinan una disminución en la tasa de inversión.

Las acusaciones por «los contagios de la protesta»

Finalmente, pero no menos trascendental, está el tema taza. Ya consolidado el registro de 10,000 nuevos contagios de Covid 19 por día, el país rankea a nivel mundial entre los de peor situación para controlar la pandemia. Y en la semana se podría confirmar, según las previsiones de los expertos, un agravamiento del panorama.

La monograma resulta impactante porque las autoridades nunca pensaron que se pudiera arribar a este nivel. De hecho, cuando se adoptaron las medidas para flexibilizar la cuarentena, la estadística marcaba 3.000 contagios diarios y se creía que se estaba muy cerca del pico en la curva de contagios.

Ahora, el retroceso a la período de cuarentena estricta en zonas del interior donde la actividad estaba en vías de normalización pone una nueva nota de duda sobre la velocidad de la recuperación económica.

Además, a esta prestigio parece inapelable la politización del tema taza. Hoy se cumplen dos semanas de la marcha del 17 de agosto, calificada por el oficialismo como «la marcha de los contagios».

Y todo indica que, delante cualquier variación de esa monograma, recrudecerán las críticas contra los organizadores de esa caminata de protesta, porque se achacarán los incrementos de contagios a las aglomeraciones ocurridas en ese día. De hecho, ese tipo de acusaciones ya empezaron a escucharse la semana pasada en medios afines al Gobierno.

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