Walter Taboada tras el coma por coronavirus: «Agradezco que estoy vivo, los médicos la pelearon» –


Walter Taboada (52) fue uno de los primeros casos de coronavirus en el país y estuvo 18 días en coma; antaño de enfermarse jugaba al básquet, tocaba cumbia y no perdía ocasión de hacer asados; ahora, aunque recibió el adhesión hace más de dos meses, se recupera lentamente sin salir de su vivienda.

«Estoy agradecido de que estoy vivo, los médicos la pelearon», dijo a Walter, uno de las más de 25.000 pacientes argentinos recuperados de coronavirus.

Walter volvió de ese postrer alucinación, sin síntomas, el 17 marzo, tres días antaño de que el presidente Alberto Fernández decretara la cuarentena obligatoria para todo el país. Pero en la zona sur de Brasil «ya estaba instalado el coronavirus y ya había muertos», cuenta.

«Sabíamos que era una zona caliente y tomamos nuestros recaudos, pero no fue suficiente», dijo.

Diez días luego de su regreso, el 27 de marzo, Walter se fue a echarse con tos y a la mañana futuro su esposa llamó a la obra social.

«Fue de un día para el otro. Me acosté tosiendo y ni me acuerdo cuándo me levanté. Ya estaba la ambulancia, los vecinos trataban de acercarse, querían saber qué pasaba. En ese momento no se sabía tanto», recordó en diálogo con .

Los profesionales de la sanidad que buscaron a Walter en su casa de Berazategui, provincia de Buenos Aires, sabían de su nuevo alucinación a Brasil, por lo que mantuvieron alejados a los vecinos.

«Parecían los hombres de la luna», dijo en remisión a los trajes blancos que usaba el personal que llegó en la ambulancia, «una Iveco grande, equipada», agregó.

Walter estuvo casi un mes internado en el Sanatorio Anchorena de Capital Federal -desde el 28 de marzo hasta el 24 de abril- y pasó 18 días en coma.

«Estuve 18 días muerto, con respirador e intubado. ‘Pensamos que no te íbamos a sacar’, me dijo un médico. Y no me quiso decir la temperatura que tuve. Tenía ampollas en los pies, la espalda, por todos lados, eso fue por la fiebre», explicó.

Con 1,92 metros de cima, Walter era un hombre «macizo, robusto» antaño de la internación, a la que llegó con 118 kilos y de la que se fue con 70.

«No me reconocí, no me entraba en la cabeza», dijo sobre lo que sintió al ver sus pies, que le parecieron dos «patitas de pollo».

«Cuando me enteré (que tenía coronavirus) me quedé boquiabierto. Siempre le esquivé a los médicos y de repente encontrarme en terapia… y con toda esta pandemia», reflexionó aún sorprendido.

Antes del coronavirus, Walter era «hiperactivo», jugaba al básquet y tocaba la condensador en el reunión de cumbia El duende y la aplanadora, actividades que aún no pudo retomar.

«Camino, pero no bien. Me agito, y los dolores en las articulaciones siguen, la tos también. Cuando toso parece que se me despegan los pulmones. Quiero recuperarme, pero me levanto, estoy tomando unos mates en el comedor y tengo que volver a la cama», dijo.

Y agregó: «No es que te cuesta, te duele no poder valerte por vos mismo».

A lo abundante de la entrevista telefónica que mantuvo con , Walter expresó más de una vez, y con orgullo, su agradecimiento con destino a los médicos, que «la pelearon».

En un video que subió a Facebook el intendente de Berazategui, Juan José Mussi, el 26 de abril, se ve a Walter el día que recibió el adhesión. Primero el personal del clínica lo aplaude y luego él se despide diciendo: «Muchísimas gracias, si no fuera por ustedes no estaría acá. Cuídense».

En este reportaje incluso quiso reconocer a sus vecinos: «No puedo renegar de nadie. Mi barrio son 124 casas, para donde mirás hay campo. Los vecinos siempre preguntan si necesitamos algo, cuando no pasa uno pasa el otro», explica emocionado delante la solidaridad de la masa.

Walter, adicionalmente, quiere dar un mensaje de cuidado a quienes lo lean o escuchen: «No salgan, no sean anti cuarentena. Uno no se da cuenta de lo que pasa hasta que se contagia a un ser querido. Ahí pensás lo que hiciste», reflexionó.

Cuando volvió de su alucinación a Brasil, aunque todavía no estaba decretado el aislamiento social, la empresa para la que trabajo le indicó permanecer arrinconado en su casa y cumplir con la cuarentena.

«Imaginate. Soy músico, tocamos en varios lugares, hacemos asados. Si no hubiese tomado recaudos hubiera hecho un desastre», dijo en remisión a los diez días que pasaron entre que se contagió y presentó síntomas.



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